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La pandemia silenciosa: las consecuencias en la salud mental de los más chicos

Los niños y adolescentes con trastornos prexistentes vieron agravados sus cuadros durante la pandemia. Los profesionales observan con preocupación el agravamiento de los síntomas que van desde ataques de ansiedad, trastornos obsesivos, depresión, alteraciones en la conducta alimentaria hasta un aumento en los intentos de suicidios. Recomiendan estar atentos y consultar a los especialistas para abordar la problemática.

La pandemia de coronavirus afectó a toda la sociedad de distintos modos. De un momento para el otro surgió una nueva realidad marcada por una situación de anormalidad, tanto a nivel social como familiar, en donde la incertidumbre adquirió un rol protagónico. En este contexto cada sector se amoldó para sobrellevar su propia cuarentena.

En este escenario, cambiante y restrictivo, los más chicos y los adolescentes vieron socavada su rutina y tuvieron que reconfigurar la manera de relacionarse con el otro a través de la virtualidad, en un encierro que se extendió más de lo esperado afectando de manera directa o indirecta su salud mental. Los jóvenes o niños que padecían un cuadro mental previo, como ansiedad o depresión, agravaron su situación. En aquellos que no presentaban síntomas, se observó tanto una ansiedad generalizada como temores ante la posibilidad de pérdidas, una reacción normal ante la situación.

"Esto es algo que si bien tiene impacto sobre todos, no es lo mismo en aquel niño que tiene previamente un trastorno de ansiedad o el niño o adolescente que tiene una predisposición a la depresión".

Desde la Asociación Argentina de Psiquiatría Infantojuvenil y Profesiones Afines no dudan al asegurar que “no hay una sola pandemia y diferencian la repercusión que hasta el día de hoy tiene este fenómeno tanto en la población en general como en la que presenta una condición previa médica o mental.

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“En el grupo de niños y adolescentes que ya contaba con un trastorno o condición y que estaba afectado realmente, estamos viendo descompensaciones muy complejas de difícil manejo. En la actualidad los casos disminuyeron por la interiorización de los profesionales en la práctica virtual, pero viene siendo muy intenso todo este año y el pasado este tipo de problemáticas”, aseguró el doctor Pedro Kestelman, psiquiatra especializado en niños y adolescentes y Presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infantojuvenil y Profesiones Afines.

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“Lo que más nos preocupa es el tema anímico en chicos con cuadros de depresión importante, sumado muchas veces las alteraciones de la conducta alimentaria y el incremento de los intentos de suicidio”, sostuvo el especialista en salud mental.

“Lo que más nos preocupa es el tema anímico en chicos con cuadros de depresión importante, sumado muchas veces las alteraciones de la conducta alimentaria y el incremento de los intentos de suicidio”, sostuvo el especialista en salud mental.

Las descompensaciones complejas se evidencian principalmente en los adolescentes, entre las más importantes se destacan cuadros importantes de ansiedad así como también de pánico, una importante cantidad de chicos desarrollaron cuadros de trastorno obsesivo compulsivo con mucha inhibición de manera severa. “Lo que más nos preocupa es el tema anímico en chicos con cuadros de depresión importante, sumado muchas veces las alteraciones de la conducta alimentaria y el incremento de los intentos de suicidio ”, sostuvo el especialista en salud mental.

En el año y medio de pandemia los especialistas observaron una penetración de la ansiedad, de los miedos y del entristecimiento en la gran mayoría de los niños, un aspecto que califican como normal en el escenario que se habita. “Esto es un rasgo que abarca a gran parte de los niños y jóvenes. Pero no es lo mismo cómo se procesa esto en la población en general que en aquella que tiene una enfermedad mental preexistente”, diferencia el presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infantojuvenil.

"Hemos visto cuadros importantes de ansiedad, de pánico, muchos chicos que han tenido cuadros de trastorno obsesivo compulsivo con mucha inhibición de manera severa y lo que más nos preocupa es el tema anímico en chicos con cuadros de depresión importante, sumado muchas veces las alteraciones de la conducta alimentaria y el incremento de los intentos de suicidio".

En este cuadro uno de los factores que más incidió fue la interrupción de la escolaridad, tanto para los niños más chicos como para los adolescentes. Al respecto Kestelman puso como ejemplo las situaciones que se vivieron en los extremos de los niveles escolares. Los niños más chicos comenzaron una escolaridad que fue suspendida de manera abrupta mientras que los adolescentes que culminaban el secundario de pronto no saben hacia dónde van y la expectativa de poder elaborar el cierre de ciclo durante el año y en compañía de compañeros y amigos, se alteró. A pesar de ser casos que se ubican en los extremos y las diferencias etarias de sus protagonistas, en ambos escenarios la incertidumbre es la que manda.

Kestelman sostiene que la escuela cumple una función de sociabilización que si bien no es insustituible es única, por el hecho de que los chicos comparten realidades diferentes en donde se pueden reconocer las disfunciones. Como por ejemplo situaciones de violencia o maltrato, que si no existiese el ámbito de la escolaridad en muchas familias se naturalizan como una modalidad de relación.

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“Una de las cosas que más nos ha preocupado es que la cuarentena invisibilizó muchísimo la violencia familiar, tanto entre padres, como hacia la mujer y los niños. La escuela es un tercer ojo que puede ver y detectar todas esas situaciones, todo esto se ha agravado mucho durante la pandemia”, reiteró el especialista.

Señales de alerta

Para prevenir cuadros que puedan agravarse en el tiempo es importante estar atentos a las señales que los chicos y adolescentes pueden manifestar a través de los cambios de comportamiento o de irritabilidad. Otro factor a tener en consideración son los trastornos del sueño, que ha sido un denominador sobre todo en los adolescentes.

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Otro factor a tener en consideración son los trastornos del sueño, que ha sido un denominador sobre todo en los adolescentes.

Otro factor a tener en consideración son los trastornos del sueño, que ha sido un denominador sobre todo en los adolescentes.

“Todo esto se vio mucho más afectado. Son señales para prestar atención, en este contexto hay que diferenciar al que duerme en deshora del chico que está durmiendo pocas horas o casi no duerme. Ese es otro signo de alarma”, reiteró Kestelman. A la lista se agregan los cambios en los hábitos alimentarios, ya sea por dejar de comer o hacerlo de manera exagerada.

Los cambios o la falta de cuidado personal tienen que ser tomados en cuenta si se dan de manera exacerbada.

El profesional también puso el eje en los aspectos relacionados con el aislamiento, el encierro, ya que hay casos en los que los chicos no quieren salir de su cuarto. Las ciberadicciones son otro aspecto que es difícil de manejar en especial en el ámbito familiar.

Ante cualquier preocupación desde la entidad que encabeza Kestelman recomiendan asistir a un especialista en salud, ya sea el pediatra como un profesional en salud mental.

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