Tarta rústica de duraznos de Dolli Irigoyen: la receta sin molde y con relleno francés
¿Buscás un postre elegante y fácil? Dolli Irigoyen enseñó a preparar su tarta rústica de duraznos con crema frangipane. Una delicia fresca ideal para el té.
Una preparación sin molde y completamente diferente.
Hablar de Dolli Irigoyen es sinónimo de técnica impecable y sabores auténticos. En esta ocasión, la prestigiosa cocinera argentina revolucionó las redes con su tarta rústica de duraznos, una preparación que destaca por su sencillez: no requiere molde.
La clave de este plato reside en la masa quebrada artesanal y en un relleno sofisticado llamado frangipane (una crema a base de almendras), que aporta una humedad única y contrasta a la perfección con la acidez de los duraznos frescos. Es la receta ideal para quienes buscan un resultado profesional con una estética artesanal y descontracturada.
Ingredientes y paso a paso para la tarta de Dolli Irigoyen
La magia de esta tarta está en el armado manual sobre papel manteca, permitiendo que los bordes envuelvan la fruta de forma irregular.
La Masa: 400 g de harina, 200 g de manteca fría, 4 yemas y 2 cucharadas de crema.
El Frangipane: 170 g de manteca, harina de almendras (1 taza), azúcar y ralladura de limón.
El Relleno: 7 duraznos frescos maduros y firmes.
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Tarta rústica de duraznos: la fresca, imperdible y deliciosa receta de Dolli Irigoyen
Paso a paso
Trabajá la harina con la manteca fría hasta lograr un arenado. Incorporá las yemas y la crema sin amasar de más. Dejá reposar el bollo en la heladera por 30 minutos.
Batí la manteca con azúcar, agregá la yema, las claras y la harina de almendras. Perfumá con limón y reservá esta mezcla cremosa.
Estirá la masa en forma circular sobre papel manteca. Cubrí el centro con el frangipane y disponé los duraznos cortados en octavos de forma circular.
Llevá los bordes de la masa hacia el centro, ayudándote con el papel. Pintá con huevo, espolvoreá azúcar y cociná a 180°C entre 25 y 40 minutos hasta que esté dorada.
Para que tu tarta luzca como la de una vidriera de la calle Figueroa Alcorta, Dolli sugiere pincelar los duraznos apenas salen del horno con mermelada de durazno rebajada en agua. Esto le dará un brillo espejo irresistible. Podés servirla tibia con una bocha de helado de crema o simplemente espolvoreada con azúcar impalpable. Es un postre que demuestra que, en la cocina, lo rústico puede ser extraordinariamente sofisticado.