Receta de limoncello casero: el clásico licor italiano que se prepara con solo 4 ingredientes
Refrescante, aromático y perfecto como bajativo, el limoncello es un clásico de la gastronomía italiana que también se convirtió en un infaltable de los bodegones argentinos.
Cómo hacer limoncello casero: la receta fácil y rica para preparar el mejor licor italiano
El limoncello es uno de los licores más tradicionales de Italia y una bebida que suele servirse bien fría después de las comidas. Elaborado a base de cáscaras de limón, alcohol, agua y azúcar, este bajativo conquistó las mesas argentinas gracias a la inmigración italiana y hoy es una receta casera muy fácil de preparar, ideal para disfrutar en reuniones o regalar.
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Además de su sabor intenso y fresco, el limoncello tiene una larga historia. Varias localidades del sur de Italia, como Sorrento, la Costa Amalfitana y la isla de Capri, reclaman su origen. Aunque existen distintas versiones sobre su nacimiento, todas coinciden en que el secreto está en utilizar limones de excelente calidad y dejar que el tiempo haga su trabajo durante la maceración.
Ingredientes
- 8 limones grandes (preferentemente con cáscara gruesa y sin tratar)
- 1 litro de alcohol apto para bebidas o alcohol de cereal
- 1 litro de agua
- 700 g de azúcar
Paso a paso
- Lavá muy bien los limones y secalos. Con un pelapapas retirales únicamente la parte amarilla de la cáscara, evitando la parte blanca para que el licor no quede amargo.
- Colocá las cáscaras en un frasco de vidrio con cierre hermético y agregá el litro de alcohol.
- Dejá macerar en un lugar fresco, seco y oscuro durante entre 10 y 15 días. Agitá el frasco suavemente cada dos días.
- Prepará un almíbar calentando el agua junto con el azúcar hasta que esta se disuelva por completo. Dejá enfriar completamente.
- Colá el alcohol para retirar todas las cáscaras de limón.
- Mezclá el almíbar frío con el alcohol saborizado y revolvé hasta integrar bien.
- Embotellá el limoncello y dejalo reposar al menos una semana antes de consumirlo para que los sabores se integren.
- Servilo bien frío, idealmente después de varias horas en el freezer, para disfrutar de su textura ligeramente espesa y todo su aroma cítrico.





