Los pancitos de queso son una delicia que no puede faltar en ninguna reunión, especialmente cuando buscas un aperitivo sencillo pero irresistiblemente sabroso, ya que quedan bien con cualquier salsa o fiambres.
Esta receta es ideal para cualquier ocasión, desde la merienda o almuerzo hasta una cena especial. Son fáciles de preparar, llevan pocos ingredientes y el resultado es un bocado crujiente por fuera y suave por dentro, cargado de sabor a queso.
A continuación, el paso a paso para que puedas hacerlo y sorprender a todos tus invitados. Además, tres consejos para que te salgan deliciosos.
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Ingredientes:
- 2 tazas de harina de trigo
- 1 cucharada de polvo para hornear
- 1/2 cucharadita de sal
- 1/2 taza de mantequilla fría, cortada en cubos
- 1 taza de queso rallado (cheddar, mozzarella o tu preferido)
- 3/4 taza de leche
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Procedimiento:
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Precalienta el horno a 200 °C. En un bol grande, mezcla la harina, el polvo para hornear y la sal. Agrega la mantequilla y trabaja la mezcla con los dedos hasta obtener una consistencia arenosa. Incorpora el queso rallado.
Añade la leche poco a poco, mezclando hasta que se forme una masa suave. Si la masa está muy pegajosa, añade un poco más de harina.
Divide la masa en porciones y forma bolas. Colócalas en una bandeja para hornear forrada con papel manteca, dejando espacio entre cada una.
Hornea los pancitos durante 15-20 minutos o hasta que estén dorados. Déjalos enfriar ligeramente antes de servir.
Tres consejos para pancitos de queso perfectos:
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Elige un queso que se funda bien y tenga un sabor que te guste. Los quesos con buen carácter, como el cheddar fuerte o el parmesano, aportarán más sabor a tus pancitos.
Usa mantequilla fría para obtener una textura más crujiente. Al hornear, la mantequilla fría se derrite lentamente, creando bolsas de aire que hacen que los pancitos sean más esponjosos.
Mezcla la masa lo justo para combinar los ingredientes. Si la trabajas demasiado, los pancitos pueden quedar duros. Una masa ligeramente grumosa es ideal para obtener una textura suave y esponjosa por dentro.
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