Un detalle vital que pocos saben: si entre el día 4 y el 7 aparece un líquido oscuro en la superficie, no significa que esté arruinada. Simplemente es un indicador de que tiene hambre; basta con quitarlo con una cuchara y volver a alimentarla para que recupere su vigor.
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Paso a paso: el calendario para una masa madre perfecta
Para iniciar este ritual este martes 21 de abril, solo necesitás un frasco limpio y seguir este cronograma:
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Día 1 (El inicio): mezclá 200 g de harina (preferentemente integral) con 200 cc de agua. Debe quedar una textura tipo engrudo. Tapá con un lienzo y dejá a temperatura ambiente. Por la noche, sumá 100 g de cada ingrediente.
Día 2 al 3 (La activación): refrescá la masa dos veces al día. Empezarás a notar burbujas y un aroma a fruta madura o sidra. Es la señal de que los microorganismos están trabajando.
Día 4 al 7 (La maduración): si hay burbujas constantes y aumentó su volumen, ¡está lista! En este punto podés decidir su espesor: si no vas a hornear seguido, agregale un poco más de harina para que la actividad sea más lenta en el frío.
Uso ideal: la proporción estándar es utilizar 300 g de masa madre por cada kilo de harina.
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Conoce el proceso de "alimentar" este fermento natural y su impacto en la textura del pan.
Conservación y beneficios del pan natural
Se conserva hasta 72 horas sin ponerse gomosa y se digiere mucho mejor que el pan industrial. Si horneás una vez por semana, el mejor lugar para guardarla es la heladera, siempre recordando sacarla con tiempo para que se atempere antes de usarla.
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Es un ingrediente vivo que, con los días, define mejor su sabor y convierte cualquier pizza o pan en una verdadera pieza de autor.
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