Los scones de queso son prácticos, sabrosos y rendidores, funcionan tanto para una merienda salada como para sumar a una picada o resolver algo rico sin demasiada planificación.
A diferencia de los scones dulces, esta versión tiene un perfil bien salado gracias al queso incorporado en la masa. Lo mejor es que no necesita técnicas complicadas ni utensilios especiales y se adapta fácilmente a distintos gustos.
Ingredientes para hacer scones de queso
Esta receta rinde unas 12 unidades medianas:
2 tazas de harina leudante.
½ cucharadita de sal.
50 g de manteca fría.
1 taza de queso rallado (pategrás, reggianito, parmesano o mix).
¾ taza de leche fría.
Opcional: pimienta negra, nuez moscada u otros condimentos a gusto.
Los scones de queso son prácticos, sabrosos y rendidores.
Cómo preparar scones de queso paso a paso
Precalentar el horno a 200 °C y enmantecar una placa o cubrirla con papel manteca.
Colocar la harina leudante y la sal en un bowl amplio. Sumar los condimentos elegidos si se desea.
Agregar la manteca fría en cubos y unir con los dedos hasta lograr una textura arenada, sin trabajar de más la mezcla.
Incorporar el queso rallado y mezclar para distribuirlo de manera pareja.
Agregar la leche de a poco y unir la masa suavemente, sin amasar. La preparación debe quedar húmeda pero manejable.
Estirar la masa sobre una superficie enharinada hasta unos 2 cm de espesor. Cortar con cortante redondo o en triángulos.
Llevar al horno durante 12 a 15 minutos, hasta que los scones se vean dorados en la superficie.
Cómo acompañar los scones de queso
Los scones de queso resultan muy versátiles. Se pueden servir tibios con manteca, sumar a una picada con fiambres y quesos o usar como base para mini sándwiches. También se pueden freezar una vez horneados y recalentarlos en horno antes de servir.