Bizcochuelo de naranja sin harina ni azúcar: la receta matera más esponjosa y saludable
Disfrutá de un bizcochuelo cítrico y húmedo sin usar ingredientes refinados. El paso a paso para lograr una merienda nutritiva con el aroma natural de la naranja.
Lograr un bizcochuelo húmedo, delicioso y con una textura increíble sin utilizar harina ni azúcar refinada está muy lejos de ser una misión imposible. Existe una receta perfecta que permite alcanzar este objetivo, ideal para quienes han optado por reducir estos ingredientes en su dieta cotidiana sin querer resignar el placer de algo dulce.
En el último tiempo, las preparaciones elaboradas con elementos mucho más saludables han ganado un rol protagónico absoluto. Esta tendencia se replica tanto en platos salados como dulces, y en este caso, te presentamos el paso a paso definitivo para obtener un bizcochuelo de naranja cítrico, esponjoso y con un resultado más que positivo.
Bizcochuelo de naranja sin azúcar ni harina: qué se necesita
Para preparar este bizcochuelo, perfecto tanto para el desayuno como para la hora del mate, vas a necesitar los siguientes ingredientes:
Paso a paso: cómo hacer el bizcochuelo de naranja saludable
Mezcla de secos: en un bowl amplio, combinar las 3 tazas de harina de avena con el edulcorante, el polvo para hornear, la sal y las 2 cucharadas de fécula de maíz. Es fundamental mezclar bien hasta lograr una base seca uniforme, lo que garantizará el volumen y la estructura necesaria sin usar harina refinada.
Preparación húmeda: en un recipiente aparte, integrar los cuatro huevos con el aceite vegetal, la esencia de vainilla, el jugo de naranja y la ralladura. Esta mezcla líquida será la encargada de aportar la humedad y el aroma cítrico natural al bizcochuelo.
Integración total: volcar la preparación líquida sobre los ingredientes secos. Mientras se mezcla, incorporar la leche de forma gradual hasta obtener una masa homogénea y, sobre todo, sin grumos. Esta unión equilibrada es el secreto para una textura aireada durante el horneado.
Cocción: una vez lista la masa, colocarla en un molde adecuado y llevarla a un horno precalentado. Cocinar hasta que el bizcochuelo aumente su volumen y la superficie presente un dorado suave. El calor del horno activará el polvo para hornear, permitiendo el desarrollo final de la miga.
Enfriado y desmolde: cuando la cocción haya finalizado, es clave dejar enfriar el bizcochuelo antes de intentar desmoldarlo. Este reposo permite que la estructura interna se asiente por completo, asegurando una textura firme, húmeda y lista para disfrutar.