Pistolas Taser en Santa Fe: a un año de su implementación, cuántas veces se usaron las 100 armas de la Policía

Santa Fe apostó por las pistolas Taser para sumar una alternativa al uso de armas de fuego, pero su primer año plantea interrogantes sobre su alcance real.

La incorporación de las pistolas Taser a la Policía de Santa Fe comenzó a tomar forma en julio de 2024, cuando el Gobierno provincial anunció que avanzaba administrativamente para adquirir unas 50 unidades. Unos meses después, el proyecto se amplió: la Provincia confirmó la compra de 100 dispositivos de electrochoque, junto con cámaras corporales y cartuchos.

El 10 de septiembre de 2025 se produjo el primer hito concreto de la implementación. Ese día, el Gobierno entregó las primeras 28 pistolas Taser a policías que comenzaron a portarlas durante sus tareas de patrullaje en la ciudad de Santa Fe. Esa fecha marca, para este informe, el comienzo de la utilización de esta herramienta dentro de la fuerza provincial.

A pocos días de cumplirse un año de aquella primera entrega, la respuesta a un pedido de acceso a la información pública realizado por AIRE permite conocer por primera vez el alcance completo de su utilización: entre septiembre de 2025 y el 1° de agosto de 2026 se registraron 31 intervenciones en las que se utilizó el dispositivo Taser. En 23 de esos procedimientos, la persona recibió efectivamente una descarga eléctrica; en los ocho restantes, la intervención no llegó a concretarse mediante una descarga.

El dato permite dimensionar una implementación que todavía tiene una presencia acotada dentro de una Policía que cuenta con más de 20.000 efectivos: hay 100 pistolas incorporadas, 350 operadores habilitados y 31 intervenciones registradas durante el período analizado.

En qué situaciones la Policía de Santa Fe utilizó las pistolas Taser

Los motivos consignados en el registro oficial muestran una variedad de situaciones, aunque aparecen algunos patrones.

Entre las intervenciones figuran casos de personas agresivas o que ocasionaban desórdenes, situaciones de violencia de género, conflictos familiares, amenazas, personas armadas, episodios vinculados con crisis de salud mental y procedimientos en los que hubo autolesiones o intentos de suicidio.

De las 31 intervenciones, el registro muestra que una parte importante no respondió al esquema clásico de enfrentamiento con un delincuente armado: aparecen crisis de salud mental, autolesiones, intentos de suicidio, amenazas y personas agresivas.

De las 31 intervenciones, el registro muestra que una parte importante no respondió al esquema clásico de enfrentamiento con un delincuente armado: aparecen crisis de salud mental, autolesiones, intentos de suicidio, amenazas y personas agresivas.

También se registraron intervenciones por atentado y resistencia a la autoridad, personas sospechosas en fuga y altercados en la vía pública.

Entre los casos informados aparecen, por ejemplo, una mujer agresiva en la vía pública; una persona que se autoinfringía lesiones con un arma blanca; un hombre con problemas de salud mental que amenazaba con un arma blanca; una mujer que amenazaba con quitarse la vida utilizando dos cuchillos; personas que intentaban quitarse la vida con cuchillos, una cuchilla o un pico de botella; y un hombre que provocaba desorden y portaba un hacha y un pico.

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Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 1/4

Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 1/4

También hubo procedimientos vinculados con violencia de género, desórdenes familiares, amenazas calificadas por el uso de un arma de fuego, atentado y resistencia a la autoridad y personas agresivas dentro de locales o en la vía pública.

Del análisis de AIRE surge que alrededor del 55% de las intervenciones estuvo relacionado con personas agresivas, crisis o amenazas, mientras que casi el 30% involucró autolesiones o intentos de suicidio.

Estos porcentajes permiten observar que una parte significativa de los procedimientos estuvo vinculada con situaciones de riesgo que no necesariamente tenían como escenario un enfrentamiento policial convencional.

100 pistolas para “equipar las fuerzas de seguridad” en Santa Fe

La primera referencia oficial a la incorporación de estas armas se produjo el 31 de julio de 2024.

En aquel momento, el subsecretario de Tecnología y Equipamiento del Ministerio de Justicia y Seguridad, Armando Faraoni, explicó que la Provincia avanzaba en el proceso administrativo para incorporar las primeras unidades. La previsión inicial era adquirir unas 50 pistolas.

Cuatro meses después, en noviembre de 2024, el Gobierno informó una inversión proyectada de unos $170.000 millones para equipamiento de las fuerzas de seguridad. Dentro del segmento destinado a armamento se contempló la adquisición de 100 armas no letales Taser, por un monto informado de 1 millón de dólares.

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Los 350 operadores representan menos del 1,75% de una fuerza de 20.000 policías.

Los 350 operadores representan menos del 1,75% de una fuerza de 20.000 policías.

El 30 de noviembre de ese año, Faraoni confirmó que la Provincia incorporaría 100 pistolas de electroshock y planteó uno de los argumentos centrales para su implementación: dotar a los policías de una herramienta con una letalidad mucho menor que las armas de fuego para situaciones en las que fuera necesario reducir a una persona.

La compra también incluyó cámaras corporales. La explicación oficial fue que esos dispositivos permitirían registrar los procedimientos y controlar posteriormente el uso de las Taser.

Menos del 2% de Policías de Santa Fe están capacitados para el uso de Táser

La implementación no consistió únicamente en la entrega de las armas. En agosto de 2025, el Gobierno comenzó con la distribución y capacitación para el uso de las herramientas de baja letalidad.

El entrenamiento contemplaba un protocolo de seguridad dividido en dos sectores: una línea segura destinada a observadores y al personal que recibiría la descarga, y una zona específica de práctica, delimitada con tatamis, donde el operador desplegaba el arma.

Con el correr de los meses, el esquema de capacitación quedó conformado por 4 maestros instructores, 15 instructores y 350 operadores Taser, según la respuesta del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe al pedido de acceso a la información pública realizado por AIRE.

La Provincia informó que esos 350 operadores se encuentran habilitados y que deben renovar su certificación de acuerdo con la normativa vigente.

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Las 31 intervenciones equivalen a un promedio de 2,8 procedimientos por mes durante el período analizado.

Las 31 intervenciones equivalen a un promedio de 2,8 procedimientos por mes durante el período analizado.

La dimensión de la implementación cambia cuando se pone el número de armas en relación con el tamaño de la fuerza. Santa Fe incorporó 100 pistolas Taser y cuenta con una fuerza policial de más de 20.000 efectivos.

Los 350 operadores habilitados representan menos del 1,75% del total de efectivos, tomando como referencia una fuerza de 20.000 agentes.

Los dispositivos fueron distribuidos en las Unidades Regionales I —Santa Fe—, II —Rosario—, V —Rafaela—, VIII —Melincué— y IX —Reconquista—, además de la Tropa de Operaciones Especiales.

El criterio anunciado por el Gobierno durante las primeras entregas apuntó principalmente a determinados grupos operativos. Virginia Coudannes, la entonces secretaria de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad, -hoy vocera del Gobierno- había señalado que las Taser serían destinadas principalmente a agentes caminantes en zonas comerciales y brigadas motorizadas, como criterio general para toda la provincia.

La distribución, por lo tanto, no significó que la herramienta pasara a formar parte del equipamiento habitual de todos los policías.

31 intervenciones en casi un año

La respuesta oficial al pedido de acceso a la información pública permite ampliar de manera sustancial el panorama que podía reconstruirse únicamente a partir de las comunicaciones oficiales.

Según los datos proporcionados por el Departamento Logística D4 de la Policía de Santa Fe, entre septiembre de 2025 y el 1° de agosto de 2026 hubo 31 intervenciones en las que se hizo uso del dispositivo Taser.

De ese total, 15 ocurrieron entre septiembre y diciembre de 2025, mientras que otras 16 se registraron entre enero y agosto de 2026.

El detalle mensual muestra la siguiente distribución:

  • Septiembre de 2025: 1 intervención.
  • Octubre de 2025: 4.
  • Noviembre de 2025: 6.
  • Diciembre de 2025: 4.
  • Enero de 2026: 5.
  • Febrero de 2026: 3.
  • Marzo de 2026: 3.
  • Abril de 2026: 0.
  • Mayo de 2026: 0.
  • Junio de 2026: 4.
  • Julio de 2026: 0.
  • Agosto de 2026, hasta el día 1°: 1.

El mayor número de intervenciones se concentró en noviembre de 2025, con seis casos, seguido por enero de 2026, con cinco.

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Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 3/4

Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 3/4

Rosario concentra la mayoría de los procedimientos

La distribución territorial también muestra una fuerte concentración de los usos en Rosario. De las 31 intervenciones registradas, 20 ocurrieron en Rosario, mientras que otras tres tuvieron lugar en la ciudad de Santa Fe.

El resto se distribuyó de la siguiente manera:

  • Rosario: 20.
  • Santa Fe: 3.
  • Venado Tuerto: 2.
  • Avellaneda: 1.
  • Villa Gobernador Gálvez: 3.
  • Rafaela: 2.

Rosario concentró entonces casi dos de cada tres intervenciones registradas durante el período analizado.

No siempre hubo descarga eléctrica

Uno de los datos más relevantes que aporta la respuesta oficial es que no todas las intervenciones terminaron con una descarga eléctrica. De las 31 actuaciones registradas, 23 personas recibieron efectivamente una descarga, mientras que en 8 casos no se produjo la descarga.

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Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 4/4

Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 4/4

Esto significa que aproximadamente tres de cada cuatro intervenciones registradas terminaron con una descarga sobre la persona involucrada. En los ocho casos restantes, la Taser fue accionada, pero no llegó a producirse el arco voltaico porque uno o ambos arpones no impactaron correctamente sobre el objetivo, según explicó el Ministerio de Justicia y Seguridad.

La aclaración permite diferenciar entre el accionamiento del dispositivo y la efectiva descarga eléctrica: en estos casos, se trató de intervenciones en las que la Taser fue utilizada, pero con disparos que no fueron certeros.

Los casos que el Gobierno de Santa Fe comunicó especialmente

La nueva información permite, además, hacer una distinción que resulta relevante para analizar el primer año de implementación. El registro oficial contabiliza 31 intervenciones, pero durante ese período la Provincia comunicó públicamente y con detalles las particularidades de seis procedimientos.

Esos seis casos habían sido los que podían identificarse a partir de las comunicaciones oficiales difundidas por el Gobierno y fueron los que permitieron reconstruir inicialmente el uso de la herramienta.

El primer uso informado públicamente ocurrió el 28 de septiembre de 2025, en Rosario, durante un procedimiento por violencia de género en una vivienda de calle Ovidio Lagos al 8500.

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La Policía había acudido por la agresión de un hombre contra su pareja. Mientras los agentes intervenían, la hermana de la víctima comenzó a increpar y agredir a los policías. Según la versión oficial, pese a las advertencias, la mujer se lanzó contra los uniformados y existía riesgo de que pudiera quitarle el arma a alguno de ellos. Una suboficial utilizó entonces la Taser para reducirla.

El segundo caso informado se produjo también en Rosario y fue protagonizado por un hombre que se estaba provocando lesiones con un arma blanca en el garaje de un edificio ubicado en calle Necochea al 1600.

El suboficial Marcelo Gorosito utilizó la Taser ante el riesgo para el hombre y para terceros. Luego de ser reducido, fue atendido por los servicios de emergencia y trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez.

Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 2/4

Información obtenida por AIRE a partir de un pedido de acceso a la información pública. 2/4

Los casos posteriores comunicados oficialmente incluyeron a un hombre que amenazaba con arrojar una viga de construcción y que había sido denunciado por exhibir un cuchillo; un hombre de 36 años atrincherado en una habitación y con intenciones de atentar contra su propia vida; un joven de 18 años que amenazaba con agredir a su madre con un hacha y un pico; y, finalmente, un procedimiento ocurrido el 6 de agosto de 2026 en la ciudad de Santa Fe, donde un hombre fue reducido mediante una Taser después de una intervención que también incluyó escudos balísticos y disparos persuasivos con escopetas y cartuchos de goma.

En este último caso también se utilizó una cámara corporal para registrar la intervención, uno de los elementos que había acompañado desde el comienzo la implementación de las pistolas.

Una herramienta de uso limitado

Los números permiten ahora dimensionar con mayor precisión el alcance de la implementación. Santa Fe incorporó 100 pistolas Taser y, durante el período comprendido entre septiembre de 2025 y el 1° de agosto de 2026, se registraron 31 intervenciones en las que se utilizó el dispositivo.

No se trata de que 31 de las 100 armas hayan sido utilizadas: una misma pistola puede participar de más de una intervención. Por eso, el dato debe leerse como 31 intervenciones registradas frente a un parque de 100 dispositivos incorporados.

  • Los 31 usos representan apenas el 0,16% de una fuerza de 20.000 efectivos, si se toma como referencia esa cantidad de agentes.
  • Al mismo tiempo, los 350 policías habilitados para utilizar las Taser representan menos del 1,75% de la fuerza.

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La fotografía que surge de estos números es la de una herramienta que, pese a haber sido incorporada a la estructura policial provincial, continúa teniendo un uso acotado.

En términos absolutos, hubo un promedio de menos de tres intervenciones por mes durante el período analizado. Además, los usos no se distribuyeron de manera uniforme: Rosario concentró 20 de los 31 procedimientos y el Comando Radioeléctrico y la Brigada Motorizada reunieron 25 intervenciones entre ambas dependencias.

Un año después: un uso acotado y con fuerte presencia de situaciones de salud mental

El primer año deja una conclusión difícil de soslayar: la Taser todavía está lejos de ocupar un lugar central en la intervención policial santafesina. El Gobierno provincial rodeó su incorporación de una fuerte expectativa y la presentó como una herramienta capaz de ampliar las alternativas de respuesta frente a situaciones de riesgo, pero su utilización se mantiene acotada a intervenciones puntuales.

El recorrido de estos primeros meses también muestra que una parte significativa de esos procedimientos estuvo vinculada con situaciones de salud mental, autolesiones e intentos de suicidio, además de episodios de agresividad, amenazas y violencia.

Más que una herramienta consolidada de uso cotidiano, el balance de estos primeros doce meses muestra un recurso que permanece reservado para determinados escenarios de riesgo y cuyo verdadero alcance dentro del modelo policial santafesino todavía parece estar por definirse.