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Para Alberto lo que es de Alberto: la lapicera a favor de la inclusión jubilatoria

Sin números favorables en el Congreso, Alberto Fernández usó la lapicera a favor de los nuevos jubilados. La prórroga de la moratoria beneficiará a más de un millón de personas.

Cuatro días antes de su vencimiento, el presidente Alberto Fernández firmó la resolución 174/2022 que amplía la vigencia de la moratoria que permitirá jubilarse a más de un millón de argentines, mayoritariamente mujeres. Botón de muestra de que cuando no dan los números en el Congreso, bien vale usar la lapicera.

Hace dos meses, publicábamos en AIRE una nota advirtiendo la gravedad de la situación: si no se prorrogaban por ley, decreto o resolución los alcances de la moratoria prevista en la Ley 26.970, entre 700.000 y 800.000 jubilades podían quedarse sin la cobertura que -más allá de los montos de la mínima y el ajuste indudable en el gasto previsional- nos enorgullece y distingue como una de las democracias capitalistas más inclusivas del continente; con una tasa del 97%, donde 9 de cada 10 adultos mayores recibe algún tipo de beneficio previsional. El presidente -ajustado por derecha e izquierda- se escuchó a sí mismo, o al que dijo hace precisamente un año que “quisiera ganarle a Cristina, que mi gobierno sea más progresista que el de ella”, y resolvió como tenía que resolver.

Empuñó la lapicera -no importa si una Bic de trazo grueso o una auténtica Mont Blanc- y firmó la resolución 174/2022, que se publicó en la edición del miércoles pasado en el Boletín Oficial. Y de algún modo -otra vez, sin importar si los diálogos con Cristina surten algún efecto- se contestó a sí mismo cuando descartó imponer la suba de retenciones que tenía permitida por Decreto, porque quería el aval del Congreso y no tenía los números para imponerla.

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Anabel Fernández Sagasti garantizaba la media sanción en el Senado, pero el santafesino Germán Martínez -en minoría y con una oposición parlamentaria irracional y conducida por Mauricio Macri- tiene enormes dificultades para pescar fuera de la pecera, no sólo para sancionar leyes necesarias para el FDT, sino para imponer una agenda propia. Así las cosas y bancando el apoyo ácido de quienes le enrostran su moderación y falta de timing, dispuso extender los beneficios de la moratoria “hasta que el Congreso sancione una nueva Ley” y facilitar la jubilación de 740.000 (cifras provistas por ANSeS) mujeres y hombres con edad de retiro, pero sin los 30 años de aportes exigidos por la Ley 24.241/93.

En momentos en que las cotizaciones del dólar y su impacto en los precios, los u$s 14.000 millones retenidos por productores y el “dólar agropecuario” y las cuotas alimentarias pendientes de Rodrigo De Paul se llevan la marca, conviene recordar la importancia que tiene la medida que se acaba de tomar.

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El sistema actual para acceder a la moratoria previsional data de 2014 (última prórroga de los efectos de la Ley 26.970) y le permitió acceder a una jubilación -digna o suficiente es otro debate, que sin el beneficio base no existe- a más de 3 millones de personas, afectados por las condiciones de precariedad e informalidad conferidas por los gobiernos neoliberales de Carlos Menem y Fernando De la Rúa; cuando se imponía la receta (hoy remozada en el Libro Blanco de la UIA 2022) de flexibilizar el régimen de contrataciones y bajar aportes patronales, con el consecuente impacto a la baja en los fondos de la seguridad social administrados por el ANSeS. Están y estuvieron en contra (las cámaras empresarias, el FMI y la oposición realmente existente) de ampliar el gasto en prestaciones sociales que insumen el 55% del gasto primario (el 11,6% del PBI) y les importa un bledo la tasa de cobertura. La justicia previsional los tiene sin cuidado y militan el dogma de “el que no aportó se jode”, incluso con un 35,9% o unos 7,9 millones de asalariados informales sin descuento jubilatorio, según cifras del INDEC.

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En el mismo momento en el que existen 1,5 millones de personas en edad de jubilares que no cuentan con los 30 años de aportes, de las cuales 906.876 tiene aportes insuficientes y 680.724 no tiene ninguno. En el siguiente cuadro, elaborado por el Centro de Economía Política Argentina en base a datos del ANSeS y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, puede observarse la cantidad de hombres y mujeres en condiciones de jubilares, según la cantidad de aportes al sistema.

Nota Javier grafico 1.jfif

Como puede observarse, hay unas 680.000 personas que no registran aportes y la distribución por género es ampliamente desfavorable para las mujeres, ya que representan el 46,1% (522.991), en relación a los hombres con 17,67% (157.733).

Pero el dato más elocuente es que -en la situación actual y según las cifras aportadas por CEPA- sólo 1 de cada 10 mujeres y 3 de cada 10 varones estarían en condiciones de jubilarse sin el auxilio de una moratoria como la que acaba de prorrogarse.

Si se analiza la situación clasificando la insuficiencia de aportes según sectores de empleo (público, privado y autónomos), los números siguen siendo preocupantes, particularmente en el caso de los monotributistas y monotributistas sociales.

Nota Javier grafico jubilacion por rubro.jfif

Al hilo de lo analizado en la nota anterior (“Peronismo inédito, todo alto: dólar, inflación, producción, empleo y formalidad”), los sectores de alta informalidad son los que auguran una vejez sin piso de dignidad ni derechos. De los datos del cuadro anterior se desprende que en el rubro “Trabajadoras de Casa Particulares” – con un 68,2% de privados de derechos y el 98% son mujeres- sólo 103 tendrían antigüedad y aportes suficientes.

Si se observan los datos del ANSeS actualizados a marzo 2022, de los 5,2 millones de pesos pagados en concepto de jubilaciones, sólo 1,8 millones se hicieron a trabajadores con más de 30 años de aportes; y si se toman los datos para todo el año 2021, el 64,8% de los que pudieron jubilarse y alcanzar el haber mínimo, lo hicieron gracias a una moratoria previsional.

Para mensurar la brecha de la desigualdad entre géneros (con menos prensa que la brecha en entre el oficial y el blue) cruzada por las variables con y sin moratoria, veamos otro de los gráficos producidos por CEPA.

Nota Javier grafico moratoria previsional.jfif

La lectura que se desprende es que en nuestro país las tareas de cuidado se concentran en las redes familiares, efectuadas por mujeres sin remuneración alguna (remuneración registrada, no viajes a Carlos Paz, planchas, lavarropas o vestidos). El 42% de las mujeres argentinas tiene problemas para emplearse porque son responsables de los cuidados, contra el 6% de los hombres, según datos del Ministerio de Economía al 2020.

Según datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021 del INDEC, las mujeres realizan el 91,6% de los trabajos no remunerados y los varones el 73,9%. Trabajan más tiempo pero por menos o ninguna remuneración. Lo que explica la sobre representación que tienen en la barra que representa a las que se jubilaron por moratoria previsional.

Pero los datos históricos del mercado de trabajo en Argentina, desde 1990 hasta la actualidad, desde el menemismo hasta el primer trimestre 2022- muestran un promedio elevado de desocupación (10,3%), empleo no registrado (34,7%), afectados por picos como los registrados tras el estallido del Segundo Gobierno Radical, con 21,5% de desocupación y 50% de trabajo informal para el tercer trimestre de 2003. Valga para recordar que la estructura productiva y de servicios y que los empleos que se destruyen durante los gobiernos que buscan crear “reglas claras y estables” amigables con “el mercado” (esa superestructura sin cabeza ni responsabilidad social y económica alguna), no se recuperan fácilmente. Mucho menos si lo que alteran con ésos gobiernos que recortan derechos con legitimidad de origen, son populismos inclusivos de corto ciclo o sin convicciones para legislar afectando intereses que militan ajustes basados en el achicamiento del gasto público.

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Antes de que nadie lo observe se dirá que en el ciclo 2003/2015, correspondientes a los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, el crecimiento del empleo registrado (principal componente de la seguridad social) y los salarios, la reducción de 20 puntos de la informalidad laboral y la re estatización del sistema jubilatorio, mejoraron sensiblemente los recursos y performance del sistema jubilatorio. Pero Cambiemos (hoy Juntos x el Cambio) se encargó de desmantelar en 4 años, con el mito de la gradualidad, el precario estado de bienestar consolidado los 12 años anteriores. Lo que no pudo es erradicar al peronismo o a su variante más demonizada: el kirchnerismo, pero ya es promesa de campaña.

Inclusión con ajuste, un esquema a modificar

El costo fiscal de la moratoria prorrogada que es Resolución y aspira a ser Ley, es de apenas 0,04 puntos del PBI, muchísimo menos que el 0,7% que implicaría el Salario Universal que los movimientos sociales (menos el Evita) piden a gritos en las calles, pero que ni Alberto ni Batakis quieren. Y no lo quieren porque el déficit comprometido con el FMI -y que ni Guzmán ni Batakis se proponen negociar en alza- es de 2,5% y en el primer semestre del año ya se acumuló 1,5%. Menos de la mitad, pero que con las dificultades del gobierno para controlar las variables macroeconómicas esenciales y financiarse en el mercado local y en pesos, se vuelve una meta difícil de alcanzar.

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Bancos privados nacionales y extranjeros ganan hasta u$s2 millones por día por hacer el pase del CCL o el Dólar Bolsa mientras los jubilados empatan o pierden contra la inflación.

Bancos privados nacionales y extranjeros ganan hasta u$s2 millones por día por hacer el pase del CCL o el Dólar Bolsa mientras los jubilados empatan o pierden contra la inflación.

Más allá de la justiciera Resolución firmada por el presidente y la promesa de campaña de elegir el bienestar de los jubilados por encima de la rentabilidad de los bancos (que incluía dejar de pagar intereses por las Leliqs para aumentar un 20% jubilaciones y pensiones), el presupuesto 2022 consolida un ajuste en el gasto previsional de 6 puntos respecto del año 2020 y de 17 puntos reales respecto de 2017. Sólo de pasada aportamos el dato que el Banco Macro (y otros bancos privados nacionales o extranjeros), está ganando hasta u$s 2 millones diarios por hacer el rulo del Contado con Liquidación o el Dólar Bolsa, en las narices del Banco Central y mientras los jubilados no sólo no pudieron recuperar los 20 puntos perdidos durante el macrismo, sino que perdieron 6,8% de su poder adquisitivo a diciembre 2021 en promedio (los de la mínima empataron con la inflación).

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A 15 meses de dirimir sus chaces electorales en ejecutivas, el que gobierna pero no conduce se demostró a sí mismo que puede enfrentar con decisión y firme lapicera a los militantes del ajuste para el desastre, a los que sueñan con una histórica salida anticipada del poder para un gobierno peronista. Lo hizo por la escala de la jugada y descuidando por completo el relato de la medida, sin venta masiva ni coordinada, como si gobernar y comunicar no fuesen acciones inseparables. Para desafíos mayores hay mucho que corregir.

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