sábado 18 de junio de 2022
Política | Jubilaciones | FMI | Gobierno nacional

Jubilaciones: prorrogar la moratoria de la Ley 26.970 es clave para más de 800.000 trabajadores

En 2003, después del "menemazo", la tasa de cobertura era del 66,1% y luego de la década kirchnerista se elevó al 97%. El 22 de julio vence una moratoria para mujeres de entre 60 y 64 años que pone en riesgo el cumplimiento de esa meta. ¿Sale proyecto de Ley o resolución del Anses?

La centralidad que ha adquirido el FMI en nuestras vidas -sí, no sólo en la planificación económica del gobierno nacional- y la mancha de aceite que implican las ideologías de ultraderecha, nos hacen dudar de que lo que vamos a escribir sea percibido como un valor indudable pero ahí va: incluso después de la epidemia socioeconómica y cultural macrista, nuestro país ostenta la mayor tasa de cobertura (esto es de contención por parte del Estado de adultos mayores) de América Latina y el Caribe, de manera tal que como reconoce la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), 9 de cada 10 adultos mayores en edad jubilatoria reciben algún tipo de beneficio previsional.

Esta indudable decisión de justicia social y reparación -cuando se trata además de posibilitar éstos beneficios para millones de argentinos y argentinas que fueron víctimas del desempleo y la precarización laboral de los noventas- tiene un costo, un peso sobre el total del gasto público. Pero también podríamos decir que es una inversión de recursos, obligatoria para todo Estado que se diga protector de sus colectivos más desprotegidos, este asunto del capitalismo con rostro humano que reclama la coalición gobernante y el Papa del fin del mundo.

Según la Oficina Nacional de Presupuesto que depende del Ministerio de Economía nacional y analizando el presupuesto ejecutado en 2021, la política de Seguridad Social insume el 51% del presupuesto (unos $3.891.763 millones), con los que se cubren a jubilados, a la invalidez laborativa, las cargas de familia y el desempleo. Con ésos recursos se atiende un universo total de 8,8 millones de jubilados y poco más de 4 millones de beneficiarios de la AUH.

¿Maravilla entonces? Sí pero no alcanza. En un país con más de un tercio de su economía en la informalidad y un retraso notable de ingresos respecto de la inflación funciona más bien como una red de contención indispensable pero no suficiente.

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El sistema de jubilaciones y pensiones es una red de contención indispensable en el actual escenario económico y social.

El sistema de jubilaciones y pensiones es una red de contención indispensable en el actual escenario económico y social.

Para referirnos a las jubilaciones como la porción mayoritaria de beneficiarios y el colectivo más débil, podemos afirmar que en el período que primó la fórmula de cálculo de haberes dispuesta por Cristina Fernández (2009-2015), las jubilaciones aumentaron un 20% su poder de compra ganándole claramente al IPC 9 provincias, que mide la canasta más razonable para contrastar ingresos.

Durante los cuatro años macristas, con reforma previsional resistida y fallida (la barbarie de los piedrazos en defensa de la dignidad de nuestros mayores que horroriza a Bullrich al día de hoy) y con cambio de fórmula impulsada por el ex senador Miguel Pichetto (luego vice de Macri) y votada por los legisladores de Juan Manzur y el grueso de los gobernadores peronistas de Alianza Federal, las jubilaciones perdieron un 20% en promedio, 24% la mínima, retrocediendo lo ganado durante el kirchnerismo.

Es complejo definir los mismos números para la gestión del FDT considerando que los aumentos trimestrales compensan con rezago y cuando lo hacen la inflación del trimestre venidero vuelve a dejarlas detrás. Pero promediando todo el año y comparándolos con los anteriores en base a datos del Indec, puede afirmarse que en 2021 los haberes mínimos cayeron un 7,1% en relación a 2020 y 4,8% respecto a 2019. En 2020, con pandemia y todo, se produjo una recuperación de la mínima del 2,5% respecto del último año del macrismo. Siempre en promedio y tomando una serie más extensa, el Observatorio de CIFRA/CTA asegura que las jubilaciones mínimas acumulan una caída del 23% desde 2013.

Otro dato relevante y provisto por la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación muestra que el gasto en jubilaciones, según la ejecución presupuestaria 2021, bajó un 4,3%. Botón de muestra del ajuste en el gasto social que denuncia un sector de la coalición oficialista y niegan el presidente y Martín Guzmán, como parte de la política de seducción y alineamiento macroeconómico exigida por el FMI, antes de rubricar el acuerdo.

Pero nuestro sistema de cobertura previsional que se sustenta en la ley base 24.241/93 y sucesivas moratorias, “parches” o enmiendas para mejorar su cobertura, tiene un desafío a corta distancia, el 22 de julio vence la prórroga que permite que varones y mujeres (en abrumadora mayoría) puedan acceder a una jubilación que mientras no supere la línea de la pobreza no será digna ni suficiente, pero es mucho para quienes no tienen nada.

Casi 120.000 mujeres esperan que sea ley

Si no se convierte en ley el proyecto de flexibilización de requisitos para acceder a las jubilaciones y por el vencimiento de la moratoria dispuesta por la Ley 26.970, sólo en lo que resta de 2022 una cifra que oscila entre los 100 y 120 mil mujeres en edad de jubilarse podrían quedarse sin ese piso de contención social del que disfrutan más de 8 millones de argentines, muchas de ellas autónomas o monotributistas con la edad mínima requerida y con la opción de pagar en 60 cuotas los aportes que -por su precaria situación laboral y obra y gracia de las democracias neoliberales antiderechos- no pudieron realizarse en tiempo y forma.

Ante el agotamiento de la moratoria de la Ley 24.241 (no se actualizan los períodos regularizables) y el de la dos veces prorrogada 26.970, se refleja en una baja sensible de la cantidad de altas por jubilaciones desde 2016 hasta la actualidad, lo que supone un riesgo para el sostenimiento de la tasa de cobertura que enorgullece a les argentines de bien, los que no creen que a los viejos y precarizados hay que descartarlos pues son el rezago de “la selección natural del capitalismo”. La importancia de las moratorias, considerando la variable de género se ve en el siguiente gráfico.

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Con un tercio de asalariados pobres y sin aportes (mayoritariamente mujeres y en el caso de las cuentapropistas con una relación de 7 de cada 10) no hay margen para estirar más los plazos y la angustia de miles de argentinas, que son conscientes de que las metas con el FMI, la inflación, las paritarias y sobre todo la interna del gobierno que vino a mejorarles la vida se llevan toda la atención, pero necesitan una solución urgente, que el proyecto que le permitiría jubilarse a 800.000 personas durante la segunda mitad de 2022 y todo 2023, sea ley.

Para prometer “metra”, teaser, gases, postas de goma y plomo y sangre, sudor y lágrimas está la oposición, que ya no se molesta en mentir revoluciones alegres y sin metáfora alguna, nos avisa los que nos va a pasar.