viernes 7 de enero de 2022
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Lagna sigue al frente de la seguridad en un Ministerio golpeado tras las renuncias por escándalo de espionaje 

Tras los allanamientos al Ministerio y la renuncia de doce funcionarios del área que habían llegado con Sain, esta investigación judicial que se originó en la Fiscalía Regional de Santa Fe apunta a determinar si se realizaron tareas de inteligencia ilegal con fondos públicos. El gobernador Perotti definió que el actual ministro permanezca en el cargo. 

En el gobierno recalcan que nunca hubo directivas desde la gestión de Omar Perotti para realizar algún tipo de tarea “oscura”. También señalan que no se hallaron escuchas, por lo que dudan de que la información recolectada configure un delito emparentado con el espionaje ilegal.

Desde sectores de la oposición y del peronismo enfrentados al gobernador creen lo contrario, que desde la cartera que conducía Sain se “carpeteaba” a periodistas, dirigentes políticos y sindicales y empresarios. “Si hubo carpetazos dónde están las consecuencias”, se escudan en el gobierno.

En medio de este escándalo, 12 funcionarios que se desempeñaban en el Ministerio de Seguridad renunciaron y dejaron vacía la cartera que encabeza Jorge Lagna, en un momento de extrema crisis en materia de violencia.

La debilidad política que reflejó esta cadena de escándalos que protagonizó Sain pone al gobernador Omar Perotti en el dilema de encontrar un plan B para conducir la seguridad, algo que hasta ahora no aparece en el horizonte y sitúa a la actual gestión en una de sus peores crisis. Lagna seguirá al frente del Ministerio de Seguridad y durante los próximos días, señalaron altas fuentes del gobierno, se completará el organigrama de la cartera que quedó vacía. Otra vez sobrevuela la tentación de darle la llave de la resolución de los problemas a la policía, que lo que mostró hasta ahora es ineficiencia.

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El objetivo del gobierno es llegar a la reunión del miércoles con dirigentes y legisladores de todo el arco político con los funcionarios designados en Seguridad, pero no está claro aún que esto vaya a darse. “El objetivo de esa reunión es tratar de encontrar soluciones a esta situación de la violencia con todo el arco de la dirigencia política. Las chicanas no sirven para darle solución a los problemas de la gente”, aseguró el gobernador Omar Perotti.

Estas conversaciones apuntan, entre otras cosas, a que el gobierno tenga el acuerdo de distintos sectores con representación en la Legislatura para contar, entre otras cosas, con una ley de emergencia para agilizar las compras sobre todo de tecnología en el área de seguridad. Las leyes de reforma policial ya quedaron en el pasado y morirán en un cajón, porque llevan la firma de Sain.

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El exministro Marcelo Sain, que enfrenta la acusación de realizar actos proselitistas desde su cargo en el MPA, ingresó a la Legislatura haciendo la

El exministro Marcelo Sain, que enfrenta la acusación de realizar actos proselitistas desde su cargo en el MPA, ingresó a la Legislatura haciendo la "V" que identifica al peronismo.

En el gobierno están convencidos que las últimas medidas en el reordenamiento de los pabellones de alto perfil de la cárcel de Piñero, donde están detenidos los cuadros medios de las bandas narco, generó un perjuicio económico a las organizaciones criminales que ahora no pueden gerenciar el negocio mafioso con los teléfonos celulares como lo venían haciendo. En ese plano se inscriben, de acuerdo a la mirada del gobierno, la reacción del líder de Los Monos, Máximo Ariel Cantero, alias Guille, de salir a atentar contra escuelas, estaciones de servicio y restaurantes.

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La visión del gobierno se contrapone a la mirada crítica que tiene la oposición, sobre todo de Juntos por el Cambio, que observan un “desgobierno” en materia de seguridad, con una policía que no tiene conducción política ni operativa.

En este contexto el nuevo escándalo que tiene como protagonista al exministro de Seguridad se corre el eje que buscaba instalar el gobierno de apurar a final de año un acuerdo con los distintos sectores políticos en materia de seguridad.

Los empleados del Organismo de Investigaciones, área de donde fue destituido Sain por la Legislatura a principios de noviembre, se llevaron decenas de cajas con documentación secuestrada y los teléfonos incautados de cuatro funcionarios que serán peritados. La información oficial es aún escasa porque esta causa recién comienza. Hasta ahora estaba dotada de testimonios de algunos empleados que suscribían la hipótesis que se investiga.

Los fiscales centran las sospechas en que se realizaron supuestas tareas de espionaje ilegal y las presuntas irregularidades en el llamado a licitación para la compra de armas, que el año pasado fue cuestionada en la justicia y cancelada por favorecer a una empresa israelí con sede en la Argentina.

Horas después de los allanamientos, el exministro de Seguridad Maximiliano Pullaro planteó la gravedad de la situación. Legisladores afines al excandidato a senador nacional fueron quienes impulsaron la denuncia por las supuestas irregularidades en la licitación para la compra de armas. Pullaro apuntó al otro costado de la causa, al de inteligencia ilegal, que es el más escandaloso.

“Los allanamientos en el Ministerio de Seguridad por espionaje ilegal son la expresión del mayor fracaso y vergüenza de la política pública. Estamos ante un escándalo sin antecedentes, y los santafesinos no salimos de la perplejidad. Pediremos explicaciones”, afirmó el exministro de Seguridad por una red social, que lo tuvo a Sain como asesor en su gestión y con quien luego libró una fuerte disputa.

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La orden para allanar salió de la Fiscalía de Santa Fe, donde los funcionarios de la Unidad de Delitos Complejos de Santa Fe, Ezequiel Hernández y Mariela Jiménez investigan desde hace meses este caso, bajo las órdenes de Carlos Arietti, uno de los jefes regionales a los que Sain criticó con dureza tras otro escándalo que quedó al descubierto en la financiera Oldani.

“La verdad es que (Arietti) es un gran trabajador para la persecución de Sain, no para investigar algunos delitos que duelen acá en la ciudad de Santa Fe, como por ejemplo el caso Oldani”, advirtió el 21 de octubre pasado el exministro de Seguridad.

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En medio de este escándalo, el Ministerio de Seguridad quedó casi vacío, frente a una de las crisis de violencia narco más agudas de la última década. Porque el plantel de funcionarios que Sain había traído desde Buenos Aires, cuando asumió en diciembre de 2019, renunció, entre ellos, el secretario de Seguridad Germán Montenegro, mano derecha del extitular de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

El fin de semana Perotti estaba ocupado con Lagna en el armado del nuevo gabinete de seguridad. No trascendieron nombres, por ahora. Hoy la seguridad está a la deriva, aunque en el gobierno tengan otra visión, de que sólo se fue un grupo de funcionarios y que la conducción política se mantiene. Ni siquiera está designado el jefe de policía en la Unidad Regional II, en una ciudad como Rosario, donde la violencia perforó todos los límites imaginables, tras los atentados a balazos el domingo pasado al restaurante El Establo, en avenida Pellegrini al 1700. La policía está sospechada de inacción en ese episodio. Nadie persiguió al atacante, según la mirada de los fiscales. Mientras tanto, Máximo Ariel Cantero, líder de Los Monos, avanza en su plan de irradiar terror para retornar a la cárcel de Piñero.

Sain fue protagonista central desde que asumió de escándalos que trascendieron el territorio santafesino. Pero hasta ahora todo había quedado enredado en la polvareda que generaba lo que decía Sain. Esta investigación judicial es diferente, porque apunta a lo que hacía. Si la justicia comprueba que realizaba tareas de espionaje ilegal el problema escalará hasta la figura del propio gobernador, según interpretan legisladores de la oposición.

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Sain forma parte ahora del equipo del Ministerio de Seguridad de la nación que conduce Aníbal Fernández.

Sain forma parte ahora del equipo del Ministerio de Seguridad de la nación que conduce Aníbal Fernández.

Las versiones extraoficiales que circularon tras los allanamientos señalan que se secuestró documentación que podría comprometer a los funcionarios que renunciaron. Es lo que sobrevolaba desde hace tiempo en boca de sectores de la oposición, que se confeccionaban en la cartera de Seguridad “carpetas” con perfiles de empresarios, periodistas y dirigentes políticos y sindicales. No aparecieron hasta ahora escuchas telefónicas ilegales, que era otra de las versiones que alimentaron y configuraron la idea de que en Santa Fe había un Jaime Stiuso, el ex hombre fuerte de la Side que fue desplazado en 2014.

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Sain logró lo imposible en Santa Fe, de ponerse en contra a casi todos, desde periodistas, funcionarios del Poder Judicial, a la oposición política y a dirigentes del peronismo y del propio gobierno de Perotti. Sin contención, salvo la de Perotti, chocó contra todos, porque no hubo un esquema político que tampoco lo contuviera.

La causa de juego clandestino que investigan los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery reveló el entretejido político y judicial en favor de la mafia, que unía al empresario Leonardo Peiti con el líder de Los Monos, a fiscales y senadores, como Armando Traferri, sospechados de cobrar coimas, según la investigación de los fiscales. Traferri fue el que usó la figura de Stiuso para catalogar el accionar de Sain. Ahora es el senador de San Lorenzo el que acusa a Schiappa Pietra y Edery de realizar tareas ilegales de inteligencia, algo que provocó la reacción de la Asociación de Procuradores y Fiscales.

Si se miran las estadísticas criminales la gestión de Sain no tuvo ningún éxito, en una gestión complicada al frente del Ministerio de Seguridad, que abandonó en marzo pasado y en su lugar fue designado Lagna, quien siempre se vio condicionado por la estructura de funcionarios, la mayoría que habían llegado de Buenos Aires, que había montado Sain, de quienes en las últimas semanas desconfiaba. Se agudizaron investigaciones contra organizaciones criminales, que habían comenzado varias de ellas, cuando Sain estaba en el Organismo de Investigaciones. Pero el avance sobre este esquema mafioso provocó más irritación por las complicidades que quedaban traslucidas, según observaban desde el entorno de Sain.

A principios de semana, todos los funcionarios alineados al exministro de Seguridad habían decidido dar un paso al costado. El plan de que Germán Montenegro quedara como titular de esa cartera desde diciembre, cuando se produjeran los cambios en el gabinete, cada vez parecía más alejada.

El miércoles Sain se comunicó con Perotti y la decisión quedó en stand by, por pedido del extitular del Organismo de Investigaciones, que reunió a su tropa y les pidió que se quedaran unos días más hasta que se definiera qué rumbo tomaría el Ministerio de Seguridad. Los funcionarios encabezados por Montenegro no querían dar marcha atrás –ya habían redactado las renuncias-, pero ante el pedido del jefe político aceptaron a regañadientes. Un día después fueron inspeccionadas por los fiscales de Santa Fe las oficinas de todos.

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