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Política Elecciones 2023 | Javier Milei | Sergio Massa

Elecciones 2023: con Javier Milei estancado, Sergio Massa hace cuentas para meterse en el balotaje

¿Qué es lo que impide que Javier Milei gane en primera vuelta? Su pacto indisimulable con Macri, que es la casta, y que Sergio Massa no baja de 34 puntos. ¿Otra segunda vuelta es posible?

Muchas veces hemos escrito -y todes sabemos- que las encuestas pre electorales, incluso las que no configuran una operación a cielo abierto y ostentan un diseño riguroso y con un muestreo sólidamente construido, son un vicio caro de la política.

Tenemos varios amigos y contactos en el rubro que nos proporcionan material valioso para notas de coyuntura. Así que lo diremos con elegancia: ya no festejan aciertos sino aproximaciones y lo que mejor suele funcionar es el despliegue de todos los resultados o el promedio de las encuestadoras más profesionales y responsables.

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También es cierto que la gente, nosotros, tampoco los estamos ayudando demasiado. El hastío por la política (que debiera ser por algunos políticos, un mal profesor no convierte la matemática en ninguna porquería) y el abuso de ciertas herramientas de relevamiento presencial o electrónico, hace que les argentines contesten con desdén, sin rigor, lo primero que viene a la mente, el clásico choice “no sabe” o “ninguno” o incluso no contesten absolutamente nada: cierran la puerta o cuelgan el teléfono sin más.

“Para obtener un muestreo cuali y cuantitativamente acertado y achicar el margen de error, tenemos que duplicar y hasta triplicar la cantidad de encuestados, sino las muestras quedan muy lejos del universo y proyectar los resultados es una especie de disparate”, nos confía un profesional del asunto, que además remata: “Ojo, se cobran igual eh!”.

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Para la consultora Paula Zuban (de Zuban Córdoba) Milei aventajaría por dos puntos en la segunda vuelta. “Estamos recuperando parte de lo que Milei nos había sacado a nosotros”, aseguran en el búnker de UP.

Para la consultora Paula Zuban (de Zuban Córdoba) Milei aventajaría por dos puntos en la segunda vuelta. “Estamos recuperando parte de lo que Milei nos había sacado a nosotros”, aseguran en el búnker de UP.

Así es que si ya están pagas y presentadas, revisemos algunas, que son las que alimentan el optimismo de un candidato que sabe, entre otras cosas, que darla vuelta no dependía sólo de un equipo de campaña creativo y resolutivo o de un poderoso marketing en redes, sino de la posibilidad de demostrar que era la superación de la impotencia con buenas intenciones, del “posibilismo republicano” del Frente de Todos, que podía ponerse por encima de los bloqueos cruzados de Alberto y Cristina y tomar decisiones, insuficientes para revertir ocho años de caída ininterrumpida del ingreso, pero que muestren otra calidad de gestión y con impacto electoral inmediato. ¿Alcanzará?

Se achica en la segunda y se amplía en el balotaje

El contexto siempre fue complejo y todos sabíamos que aquellos que tienen el poder de disparar una corrida contra el paso -entre los que se incluye al candidato más votado en las PASO y sus irresponsables y agresivos adláteres- iban a impulsarla, heterodoxos al fin para tomar como propia la máxima montonera que en realidad inventó un socialista revolucionario ruso de fines del Siglo XIX (Nikolái Chernishevski), “cuanto peor, mejor”; para agudizar las fallas y las contradicciones del sistema y facilitar un estallido que torne viable un giro brutal, de izquierda a derecha o al revés.

No porque como dice Milei sean tan pragmáticos y no tengan “planteos ni problemas ideológicos” sino porque, al igual que Macri y el 98% de Juntos por el Cambio, los libertarios son furiosamente antiperonistas, gorilas hasta el paroxismo y -como sucedió en Santa Fe, donde los libertarios tienen una representación raquítica y no sumaron en el Frente de Frentes- capaces de abrazar todo lo que quiera coaligarse para derrotar y extinguir al peronismo.

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Para la consultora Paula Zuban (de Zuban Córdoba) Milei aventajaría por dos puntos en la segunda vuelta. “Estamos recuperando parte de lo que Milei nos había sacado a nosotros”, aseguran en el búnker de UP.

Por ahora los números no les dan para el 22O y sí para el 19N. Hace unas dos semanas, las mediciones le confieren a Milei una intención de votos que oscila entre los 37 y los 40 puntos, pero no habría 10 de diferencia con Unión por la Patria, Massa no baja de 34 e incluso una encuesta reciente de Paula Zuban y Gustavo Córdoba (realizada entre el 3 y 4 de octubre, donde puede adivinarse el bisturí) se anima a dibujar un escenario de dos tercios (Javier Milei con 34,7% y Massa con 32,7%) y Bullrich en un claro tercer puesto (25%).

En la mesa chica del ministro-candidato ratifican estos números y aseguran que “Milei le roba cada vez más votos a Bullrich y nosotros estamos recuperando parte de lo que Milei nos había sacado a nosotros”.

Asumiendo mayores riesgos, uno de los consultores que mide para UP sostiene que “el perfil propositivo y ganador de Sergio absorbe casi sin problemas el escándalo de Insaurralde y hasta las malas noticias del INDEC”.

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Otra medición, la que más le gusta a Milei, pertenece a Reale Dellatorre Consultores (RDT), firma mendocina que suele trabajar para Alfredo Cornejo y Horacio Rodríguez Larreta.

Otra medición, la que más le gusta a Milei, pertenece a Reale Dellatorre Consultores (RDT), firma mendocina que suele trabajar para Alfredo Cornejo y Horacio Rodríguez Larreta.

Otra medición, la que más le gusta a Milei, pertenece a Reale Dellatorre Consultores (RDT), firma mendocina que suele trabajar para Alfredo Cornejo y Horacio Rodríguez Larreta. Sitúa a Milei primero con 36,2% de los votos, Massa segundo con el 24,7% y Bullrich en el piso que mencionábamos en “Apostillas del segundo debate…”, con 21,8%.

Si bien no resuelve la sucesión en segunda vuelta, permite imaginar desplazamientos en los votantes de derecha, que dejan al libertario -que no tiene problemas en arruinar a millones de argentinos para terminar con el kirchnerismo- a tiro de satisfacer su inocultable trastorno de ansiedad.

No nos plegamos al diagnóstico irresponsable y a distancia del experto en fuentes (de loza, de vidrio, de plástico) Nelson Castro, pero no hay otro modo de entender por qué Milei está tan obsesionado con resolver todo en octubre, si prácticamente todas las mediciones que contemplan un balotaje contra Massa, lo dan como ganador.

Es cierto también que la encuestadora Proyección Consultores (que hace un mes pronosticaba una victoria de Massa sobre Milei con 7 puntos de ventaja en Provincia de Buenos Aires) acaba de publicar un sondeo a 2.966 electores que arroja una victoria de Milei de 3 puntos sobre el candidato que más se preparó para ser presidente (41.3% a 37,6% en cifras precisas).

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Estos datos contemplan una baja considerable de personas que no votarían (7,8%) y un voto en blanco igualmente bajo (4,9%). Casi 13 puntos que -de movilizarse y elegir a alguno de los dos contendores- podrían alterar el resultado de un mano a mano muy parejo.

La mala noticia para UP es que Massa tendría que capturar a casi todo el electorado que preferiría no concurrir a votar (impugnando la democracia) o hacerlo en blanco (impugnando la oferta electoral, no el sistema).

Uno de los analistas que contrató el extinto Frente de Todos en 2019, Juan Courel, aportó una lectura inesperada hace menos de una semana, al tweetear que “el error más categórico que puede cometer Unión por la Patria en los últimos 10 días de campaña es insinuar la posibilidad de ganar la elección. Es vital irla de perdedor. Contener el triunfalismo debe ser la prioridad uno en la conducción política y comunicacional”. Que es exactamente todo lo contrario de lo que hacen Milei, Marra & Cía.

Consultado para AIRE por las razones de semejante consejo, Courel aseguró que seguir esa línea es “indispensable, para no provocar rechazos anticipados por exceso de triunfalismo, Massa no puede herir susceptibilidades no peronistas, el momento de cambiar la estrategia es la previa del balotaje, cuando habrá que armar de verdad y hasta presentar la amplia alianza con la que podría derrotar a Milei”.

Él también piensa que no todos los escenarios del 19N son de derrota segura, que esta historia no está escrita de antemano.

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La mala noticia para UP es que Massa tendría que capturar a casi todo el electorado que preferiría no concurrir a votar (impugnando la democracia) o hacerlo en blanco (impugnando la oferta electoral, no el sistema).

La mala noticia para UP es que Massa tendría que capturar a casi todo el electorado que preferiría no concurrir a votar (impugnando la democracia) o hacerlo en blanco (impugnando la oferta electoral, no el sistema).

Humildemente, desde esta columna seguimos pensando que la cosecha segura para UP sigue estando en los 4 millones de votos peronistas desencantados y que precipitaron la derrota del 2021, incluso contando con algún aporte de los que optarían por Schiaretti y Bregman (8 o 9 puntos, no más).

Durante la presentación del libro “El kirchnerismo desarmado” de Alejandro Horowicz, Daniel Tognetti (kirchnerista confeso) le preguntó a quién votaría en un balotaje que enfrente a Milei y a Massa. El autor respondió que, para casi todos, incluso los electores de izquierda y no peronistas, el asunto se trataba de resolver primero a qué le tenían más miedo, si a un gobierno de la ultraderecha o a un gobierno de Massa.

Los peronistas que sólo votan peronistas ya lo tienen decidido: seguir votando a la derecha (peronista) para que no gane la ultraderecha. Los socialistas y trotskistas que corren por banda izquierda, no son precisamente imprevisibles, curten la teoría de los dos demonios (burgueses) y no distinguen Massa de Milei, pero habrá algunes que todavía siguen sin poder resolver la formidable y elemental pregunta.