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Política Elecciones 2023 | Frente de Todos |

El modelo que se pone en juego en octubre: empleo y actividad sostenida, baja desocupación y salarios reforzados

El último informe del Indec marca una tasa de desocupación del 6,1%, la más baja para un segundo trimestre en 20 años. La tasa de actividad fue del 47,6% y muestra un estancamiento en la creación de empleos. El último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) muestra algunas claves.

Vamos a decir algo polémico antes de presentar el informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA): la mayor restricción del Frente de Todos para gobernar en sus propios términos -los de la plataforma electoral de 2019- fue la falta de un programa de gobierno consistente. La mismísima Cristina Fernández lo blanqueó el 27 de abril en el Teatro Argentino de La Plata.

Allí expresó: “Necesitamos un programa de gobierno (para que nada vuelva a depender de una persona)”, el presidente o similar. No hubo programa ni esquema consensual de gobierno para la toma de decisiones. Poderosa restricción interna.

De todas maneras, con bloqueos cruzados y errores compartidos, el FDT desarrolló un modelo que exhibe algunas virtudes y revelan el esfuerzo por hacer realidad algo de lo que se prometiera durante la campaña.

Defender la producción industrial con una gestión al filo de las divisas (con un retroceso del 38% en lo que va del año), sostener el empleo (en setiembre crece un 1,6%) y el consumo (hoy está 9% per cápita por encima de 2019).

Lo de multiplicar empleos de calidad y recuperar salarios monitoreados por el FMI y con una inflación de tres dígitos, imposible durante 3 años y medio. ¿Cuál es el resultado? Crece la pobreza y se espera entre 40% y 43% por el impacto de la inflación de abril y junio.

Pero analicemos algunos de los datos del Análisis sobre la Situación del Mercado de Trabajo de CEPA. En el primer apartado se analiza la evolución de la tasa de desocupación según datos relevados por el Indec y para los 31 aglomerados urbanos.

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Esta progresión da como resultado un crecimiento del empleo -contra el trimestre anterior- de 115.000 trabajadores, superior a los 30.000 del crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA) y con una reducción interanual de desocupados en términos absolutos de 85.000 casos.

Considerando la población total y en términos absolutos, el total de personas desocupadas ascendería a 1.350.000. Veamos la evolución de la tasa en una serie que va del segundo trimestre 2016 (antes del acuerdo con el FMI) y el último medido oficialmente.

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En el pico más alto está el segundo trimestre 2020 y la parálisis parcial, local y global, que supuso la pandemia para las actividades productivas y de servicios. Y de punta a punta puede verse que estamos en el nivel más bajo de desocupación desde 2015 a la actualidad, pero con una tasa de pobreza (que incluye a la pobreza por ingresos de trabajadores registrados) que se incrementó en 10 puntos (30,3 a 40,3) entre el segundo semestre de 2016 y la última medición del Indec.

Mencionemos un dato relevante para el aglomerado Gran Santa Fe, donde tal como publicamos en AIRE, la tasa de desempleo superó en casi 2 puntos (8,1%) al promedio nacional y con crecimiento interanual del 0,8%.

En términos absolutos y siempre en base a datos oficiales, Santa Fe tenía 259.000 personas empleadas y 19.000 desocupados en el segundo trimestre 2022 y registra 255.000 y 21.000 respectivamente en 2023. Para el caso santafesino, estas cifras tienen un sesgo preocupante, porque como acabamos de apuntar, en 2022 la PEA era mayor (259.000 personas) y este año hay menos personas ocupadas o buscando empleo.

Pero analicemos el desempeño de la Tasa de Actividad (TA) a nivel nacional, que mide la PEA sobre el total de la población. Allí se verifica un estancamiento promedio (con sectores puntuales que siguen creciendo) que se venía registrando en el arranque del año por el impacto de la sequía en la actividad agropecuaria y la industrialización de sus productos.

La caída es del 0,3% respecto del ST 2022, volviendo a los niveles prepandemia. Respecto de la Tasa de Empleo (TE), la proporción de personas ocupadas sobre el total de la población se mantuvo en 44,6% respecto del mismo período 2022. En ambos casos (TA y TE) estamos hablando de máximos históricos.

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Otro dato relevante del informe tiene que ver con el desempeño del empleo registrado, o el total de ocupados con descuento jubilatorio. Para el caso CEPA trabaja con otro recorte temporal que muestra resultados significativos, del 2T 2008 al 2T 2023.

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Las 200.442 personas más registrados interanualmente, representan un crecimiento del 3,4%, mientras que el descenso de las personas sin descuento jubilatorio es del 0,7%. Aquí, otra de las características del modelo imperfecto que se presenta a elecciones el 22 de octubre: si bien el trabajo registrado en el sector privado crece al 3,6% interanual, el conjunto de monotributistas triplicó ese aumento para marcar 10,4%.

Y en esa cifra, los de mayor crecimiento fueron los del monotributo social, es decir los de más bajos ingresos. Y si agregamos otro dato oficial, el nivel de salarios registrados para los sectores público y privado, vemos un retroceso interanual (de junio a junio) del 3,2%, que continúa una serie negativa de 8 años.

Si la comparación la hacemos con diciembre de 2019 la caída es del 5,3% y si los medimos con el nivel de diciembre de 2015 aparece una cifra impactante: 28,6%. Allí se ve una de las razones -además los altos niveles de racismo ideológico antiperonista- que impulsaron un voto mayoritario (de más del 60%) hacia las representaciones electorales de la derecha.

El esfuerzo Massa para salvar a la política

Por supuesto que el esfuerzo invisible y más conmovedor es el de las militancias, pero son los que se someten a sufragio los que tienen que darles herramientas y razones para persuadir a los 11 millones de argentinos y argentina que no votaron en las PASO.

Pero el que hace punta en el desgaste es Sergio Massa, el ministro que toma decisiones para traccionar a un gobierno desangelado, con sus dos máximas figuras fuera de escena, lo que en el caso de Alberto Fernández se entiende como un aporte y en el de Cristina Kirchner parece más un faltante, pero reduce sus demostradas capacidades de daño a la gestión cotidiana.

Más allá de la multitud de notas sobre cierta complacencia del establishment americano y el círculo rojo local con Javier Milei -le aportaron un notable chaleco de fuerza racional que se adivina debajo del saco- o la consabida cita de Michel Kalecki sobre el antipopulismo que los caracteriza, lo cierto es lo que muchas veces hemos publicado aquí mismo que con Larreta fuera de carrera, el candidato que más los entusiasma sigue siendo Sergio Massa.

Incluso el Massa que primero quiere pagarle al FMI para echarlo después o que desafía el egoísmo de los empresarios que enfrentaron el bono o aumentaron un 20% sus precios para inertizar la devolución de IVA.

Saben que un gobierno de la fórmula Massa-Rossi es la mejor garantía para consolidar un modelo económico de mediano y largo plazo que les permita un largo ciclo de ganancias estables y sin sobresaltos. Pero más cierto es que la gente también vota y que cada cual se perjudica como quiere.