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Política Debate presidencial 2023 | Patricia Bullrich | Sergio Massa

Apostillas del segundo debate: Bullrich más agresiva que nunca y todos contra Massa

Los cinco candidatos a la Presidencia de la Argentina debatieron por segunda vez. En este caso, fue en la sede de la Universidad de Buenos Aires. A partir de ahora, solo resta esperar el domingo 22 de octubre, cuando se desarrollen las elecciones generales. Allí se sabrá si hay un ganador, o si se deberá aguardar hasta el balotage.

¿Por qué apuntarle al candidato de Unión por la Patria? Javier Milei, para ganarle sin balotage; Patricia Bullrich, para bajarlo del segundo lugar; Myriam Bregman, porque no tiene otro lugar para buscar votos; y Juan Schiaretti, por las mismas razones. ¿Alguien ganó o empató? ¿Cuántos votos podrían traccionar?

En una nota anterior titulada “Hay quién y hay contra quién, empezó la campaña del balotage”, decíamos dos cosas con las que empezar a responder las afirmaciones y preguntas de la bajada: que el equipo que entrenó a Sergio Massa para el debate aseguraba que “como suele pasar con el peronismo, sobre todo cuando es gobierno, a Sergio le van a tirar todos, el orden previsto no es relevante, será todos contra Massa”.

También que de acuerdo a estudios provistos por Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), un think thank que asesora y suele proveer cuadros a Juntos por el Cambio, el impacto de los debates en el comportamiento del electorado es muy acotado, puede alterar en más o menos los resultados en un rango del 2/3%.

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Los cinco candidatos a la Presidencia de la Nación debatieron en la Universidad de Buenos Aires.

Los cinco candidatos a la Presidencia de la Nación debatieron en la Universidad de Buenos Aires.

La clave respecto del impacto probable sobre el voto está en el ingenio, cantidad y calidad de contenidos que se viralicen a través de medios híbridos, como Instagram, Tik Tok, Facebook y Whatsapp, cortos y reels audiovisuales y la única industria que opera al 100% de su capacidad productiva: la industria del meme.

Lo que no quiere decir que, en una campaña donde Sergio Massa impuso condiciones en los últimos 20 días, pero tramada por el odio social e ideológico y la agresividad de los candidatos de derecha, el debate fuese una cuestión menor. Es obligatorio desde 2016. Eludirlo impone la pérdida de espacios de publicidad, genera la materia prima para redes sociales y subestimar una exposición que rodea los 40 puntos de rating es un error que no se puede cometer.

Dicho esto, respondamos subjetivamente -hay hechos e interpretaciones, la objetividad consiste en no alterar los hechos con interpretaciones absurdas- quién fue el que sacó más rédito de un formato no apto para desarrollar ninguna propuesta, pero sí para revolear chicanas y slogans.

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Como integrante del actual gobierno, Sergio Massa fue el centro de los mayores ataques durante el debate de este domingo.

Como integrante del actual gobierno, Sergio Massa fue el centro de los mayores ataques durante el debate de este domingo.

Para quien suscribe, Sergio Massa (al que las arengas de Katopodis considera el mejor “libra por libra” de los candidatos) volvió a esgrimir propuestas consistentes y a mostrar el temperamento y la fluidez discursiva de un estadista.

Dos dificultades superadas: evitar el cruce de chicanas y gestos irónicos o despectivos y minimizar el efecto de los golpes por los malos índices socioeconómicos del Frente de Todos y la conducta impresentable de Martín Insaurralde.

El eficaz contragolpe de “no todos somos lo mismo. Patricia, vos nunca le pediste la renuncia a Milman”, bien pudo extender la lista hacia Pepín Rodríguez Simón (arquitecto del nombramiento por decreto de dos jueces de la Corte y del armado de causas contra funcionarios kirchneristas) o Javier González Fraga (prestó sin garantías $2.800 millones a Vicentin).

En los tres bloques temáticos (Seguridad, Trabajo y Producción y Desarrollo Humano, Vivienda y protección del Ambiente), el candidato de UP realizó propuestas resonantes. Las principales fueron “la creación de un FBI argentino con lo mejor de las cuatro fuerzas federales” radicado en Rosario, reducir la brecha salarial de género con una ley para que “por el mismo trabajo las mujeres ganen lo mismo que los hombres”, un “plan de créditos hipotecarios ajustado por índice de variación salarial”, también “disponer de 2 millones de lotes con servicio para construir casas” y “reformar el Código Penal para que quien contamine ríos, bosques y humedales reciba penas de entre 3 y 8 años de prisión”.

Un segundo bloque plagado de cruces entre los candidatos

En el segundo bloque se produjo un cruce que implicó a cuatro de los cinco candidatos. Javier Milei -que repitió el recurso de contestar gesticulando socarronamente- se burló abiertamente de la propuesta de Miryam Bregman de reducir la jornada laboral.

Massa hizo uso del derecho a réplica para decir “Javier, hasta acá llegaste, dejá de faltarle el respeto a las mujeres, porque más allá de que piensen distinto, tienen derecho a opinar, me perece que esto muestra tu rasgo autoritario”.

A lo que Patricia Bullrich, la feminista menos pensada, opuso luego que “Massa, (las mujeres no necesitamos que nos defiendas), nos defendemos solas, tenelo clarito”. Pero la candidata que como ministra de Seguridad solía disfrazarse de gendarme, tenía que repartir municiones y cargó contra las exclusiones que milita Milei: “Usás mogólico como insulto, a la longevidad le decís viejos meados y mostrás motosierras”.

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Javier Milei tuvo duras expresiones contra Patricia Bullrich.

Javier Milei tuvo duras expresiones contra Patricia Bullrich.

Massa no aprovechó las réplicas ni coló un contragolpe para decir que Bullrich estigmatiza y llama a eliminar a los kirchneristas, a los sindicalistas que ejercen derecho de huelga y a los pueblos originarios.

Básicamente, porque hay palabras prohibidas para un candidato toma-todo: “Kirchnerismo” tiene una connotación despectiva y filo delictiva que se deja correr peligrosamente y los pueblos originarios no están en el tope de agenda de nadie, ni en el debate ni en ninguna otra coyuntura.

Otro momento desopilante fue cuando el garantista menos pensado encuadró la feminista menos pensada. Ocurrió en el bloque Seguridad, cuando Bullrich defendió a agente removido y condenado Chocobar y hasta propuso utilizar las Fuerzas Armadas para cuestiones de seguridad interior (algo que ya hizo Macri a través del Decreto 721/16, luego derogado por Alberto Fernández).

El libertario, que niega los 30 mil desaparecidos y dice que hubo una guerra con excesos, contestó “usted habló de eliminar leyes por DNU, de llevarse puestas garantías constitucionales, ¿quiere que esto sea una dictadura?”. Notable.

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Patricia Bullrich propuso utilizar a las Fuerzas Armadas para operaciones de seguridad interior.

Patricia Bullrich propuso utilizar a las Fuerzas Armadas para operaciones de seguridad interior.

Un tropiezo inexplicable de Massa, que seguramente sus asesores podrán explicar. Hace algunos años, el enorme e irremplazable Horacio González reclamaba una “nueva sensibilidad de la izquierda, un nuevo posicionamiento que la permitiera detectar matices y concluir que Kiciloff no es lo mismo que Prat Gay”.

Horacio falleció sin ver tal cosa -como Osvaldo Bayer se apagó sin escuchar la disculpa del radicalismo por la Patagonia Trágica- y no fue Massa interpelando a Bregman el que iba a lograr tal cosa.

El candidato de UP volvió -al igual que en el primer debate- a utilizar su pregunta hacia la sólida referente del FIT, para preguntarle si realmente creía que Milei y él representaba lo mismo, que sea clara con sus electores.

La izquierda opera y seguirá operando con la teoría de los dos demonios burgueses y el contragolpe fue eficaz “Sergio…lo que decís es irresponsable, hablan de la derecha como un monstruo y le arman las listas, los llamás la unidad nacional a Milei y a Villaruel y además no estamos en un balotage, no te apures”.

Una gran verdad y una mentira igualmente grande: el peronismo no solo aportó nombres a las listas de Milei, sino que le fiscalizó los votos en las Paso; la mentira es que Massa jamás convocó a ningún referente de La Libertad Avanza a un gobierno de unidad (tampoco al FIT, que de todos modos no aceptaría), para anotarse ese punto no hacía falta que Bregman inventara tal cosa.

Milei arriesgó poco en este segundo debate

Uno de los dos asesores económicos de Milei que aportó Adeba, Carlos Rodríguez, afirmaba en el after debate que habían venido a buscar un empate, a evitar explicaciones engorrosas y que la tarea estaba cumplida.

“Javier estuvo más tensionado porque lo vino a ver su madre, pero lo pudo superar” decían en su entorno. Y es cierto, el motosierrista arriesgó poco y cometió menos errores, aunque volvió a tildar de “montonera asesina” a Bullrich y volvió a hablar de “marxismo cultural” en la cuestión ambiental.

Cumplió con creces con los compromisos asumidos con la institucionalidad judía (DAIA y AMIA, la comunidad es otra cosa) condenando la incursión terrorista de Hamas y pretendió acorralar sin éxito a Massa con el tema.

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Los debates suelen tener una incidencia mínima en la decisión del electorado, pero en escenarios de paridad puede representar un factor clave.

Los debates suelen tener una incidencia mínima en la decisión del electorado, pero en escenarios de paridad puede representar un factor clave.

Para profundizar sobre un tema complejo que no cabe en esta nota y menos en el formato del debate presidencial, este escriba recomienda un artículo de un judío brillante, León Rozitchner, “Plomo fundido sobre la conciencia judía”. Pueden polemizar, no se van a arrepentir.

Los asesores de Patricia Bullrich no ocultaron que la estrategia era jugar al filo del reglamento y agredir fuerte y por igual a los dos candidatos perfilados para el balotage.

Los números que manejan son los mismos que publicamos en la nota anterior. Pero se imponía alegar euforia antes que realismo. “Patricia ganó el debate con contundencia, es la Patricia que todos en Juntos queremos” aseguraba uno de los asesores de campaña, Damián Arabia.

Y un dato final sobre otro inconveniente menor de salud que pudo afectar el desempeño de la candidata de Juntos (pero no de Macri). Sobre el final acusó una molestia en el ojo derecho, que fue atendida al cierre del debate por Alberto Crescenti (titular del SAME y hombre de Juntos).

Consultada por el percance, declaró que “bueno… es como Rocky en su última batalla”. Para cualquier fan de la saga imperialista esto cuenta como un error inexplicable de Bullrich, pues la última batalla de Rocky Balboa fue una derrota en decisión dividida contra Mason Dixon. Un error o una confesión resignada.