La Cámara de Apelaciones deberá decidir si J.T., el docente de educación física acusado de ser autor de cinco hechos de abuso sexual infantil en el jardín Ceferino Namuncurá continúa en libertad hasta el juicio o es reencarcelado. El debate se dio en torno de la audiencia de apelación de la resolución que emitió el juez Jorge Patrizi tras la audiencia preliminar en la que se otorgó la libertad bajo fianza al acusado.
La audiencia se desarrolló en la sala 5 del primer piso de los tribunales santafesinos y fue presidida por el camarista Roberto Reyes. El MPA fue representado por el fiscal Jorge Nessier y estuvo presente la abogada querellante por una de las denunciantes, Carolina Walker Torres. En tanto, el acusado J.T. estuvo acompañado por su abogado defensor Marcos Barceló y la asistente Paola Dominguez.
¿Libertado o reencarcelamiento?
La resolución de la audiencia preliminar emitida por el juez Patrizi el 1 de junio fue apelada parcialmente por todas las partes, en relación fundamentalmente a la libertad de J.T., por parte de los acusadores, y la admisión de las evidencias, en especial la cantidad de testigos propuestos por Barceló, el secuestro y pericia de un dispositivo electrónico que puede contener información de las cámaras de vigilancia del jardín y la inspección ocular al lugar de los hechos.
La liberación del docente fue apelada por la Fiscalía y por la querella, por considerar que podía infundir temor en los testigos que deben presentarse a declarar en el juicio. Además, la cercanía del juicio y la alta pena que enfrenta según los acusadores avalan el riesgo de fuga, así como el haber perdido su casa y su trabajo.
En cambio, el defensor sostuvo que J.T. debe llegar al juicio en libertad: siempre estuvo ajustado a derecho, se presentó en la Comisaría de la Mujer cuando se enteró de las denuncias, jamás se contactó, ni él ni su familia, con los denunciantes; agregó que si bien es cierto que perdieron la casa familiar por los ataques de un grupo de personas tras el anoticiamiento de los hechos, pudieron reconstruirla y está alquilada, y que ellos residen en Santa Fe.
En este sentido, Barceló explicó que J.T. es único hijo, que sus padres son dos personas de más de 80 años y que dependen absolutamente de él. En cuanto a la situación laboral explicó que si bien se encuentra con carpeta psiquiátrica no fue cesanteado de sus lugares de trabajo por lo cual mantiene sus empleos.
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Cantidad de testigos
Otro de los puntos de conflicto fue la cantidad de testigos ofrecidos por la defensa, 67 personas que son compañeros de las diferentes actividades laborales y sociales que realizó J.T. El juez Patrizi decidió bajar el número a 27 testigos.
Barceló insistió en la necesidad de mantener esa cantidad de testigos, mientras que Nessier sostuvo que con tres o cuatro testigos de concepto es suficiente. A su turno, Walker Torres explicó que si bien adhiere a la postura fiscal, la querella no apeló ese punto ya que les interesa contrainterrogar a los testigos ofrecidos por la defensa.
Cámaras de vigilancia e inspección ocular
Finalmente, fue debatida también la decisión de Patrizi de disponer el secuestro y pericia de un dispositivo electrónico que puede contener información de las cámaras de vigilancia del establecimiento educativo. Barceló recordó el reciente debate por el disco extraviado en el juicio a Darío Céspedes, y lo comparó con lo ocurrido en este caso; sostuvo que la Fiscalía fue a pedir los registros 15 días después de radicadas las denuncias, y que el técnico explicó que se regrababan a los tres días.
Sin embargo, cuando fue consultado por Barceló, el mismo técnico explicó que había información que podía haber quedado almacenada y que podía ser rescatada a través de una pericia. El defensor insistió en la necesidad de practicar esta medida, a pesar de la oposición fiscal.
Por último, Nessier también rechazó que se realice la inspección judicial en el establecimiento educativo ya que se habían aportado fotos, filmaciones y planimetrías del lugar. En cambio, Barceló volvió a citar lo sucedido en el juicio a Darío Céspedes, donde la inspección ocular fue fundamental para la resolución de los jueces.
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“Quiero que llegue el juicio para demostrar mi inocencia”
Finalmente, J.T. pidió hacer uso de la palabra, sostuvo que no va a fugarse ya que está arraigado en Santa Fe, ciudad en la que vivió toda su vida, donde trabaja su esposa y su hijo mayor, y sus hijos más chicos van a la escuela. Insistió sobre la dependencia de sus padres y el apoyo de su entorno desde el primer momento.
J.T. remarcó que es docente desde hace 27 años y que tuvo más de 4 mil niños de alumnos; “Jamás tuve un problema con nadie, si en este caso pasó algo, no fue conmigo. Quiero que llegue el juicio para demostrar mi inocencia y que mi familia y conocidos vean que se hace justicia”, concluyó.
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