Según el último informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza alcanzó al 53,6% de los menores, mientras que la indigencia se ubicó en el 10,7%. Aunque se trata de una baja respecto a los picos recientes, los niveles continúan por encima de los registros de la última década.
Baja la pobreza, pero sigue en niveles críticos
El informe muestra una tendencia descendente en los últimos dos años. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, cuando la pobreza infantil alcanzaba un máximo histórico del 62,9%, el indicador se redujo a 59,7% en 2024 y luego a 53,6% en 2025.
Sin embargo, la comparación deja en evidencia la fragilidad estructural. En 2011, el nivel de pobreza infantil había llegado al 35,7%, muy por debajo de los valores actuales.
Asistencia récord y fuerte dependencia
Pobreza infantil alimentación
Uno de los datos más relevantes es el alcance de la ayuda social, que se volvió central para sostener el consumo básico de los menores de edad.
- El 64,8% de los niños y adolescentes recibe asistencia alimentaria
- En los sectores más vulnerables, la cobertura llega al 86,4%
- Hoy, casi 2 de cada 3 chicos dependen de alimentos gratuitos
Este nivel de asistencia no tiene antecedentes y refleja la magnitud de la crisis social, incluso en un contexto de mejora relativa de los indicadores.
Los adolescentes, el grupo más golpeado
El segmento de 13 a 17 años aparece como el más vulnerable dentro de la infancia.
La pobreza en este grupo alcanza el 56,5% y la indigencia llega al 14,4%, los niveles más altos de toda la población infantil. A esto se suman condiciones de vida más precarias, como el hacinamiento crítico, que afecta al 22,9%.
Además, los adolescentes presentan mayores dificultades en salud y bienestar emocional, lo que profundiza las desigualdades a largo plazo.
Alimentación, salud y educación bajo presión
Pobreza infantil asistencia alimentaria
Si bien la inseguridad alimentaria total bajó al 28,8%, la situación sigue siendo delicada. La inseguridad alimentaria severa afecta al 13,2% de los chicos y golpea con más fuerza en los sectores más pobres.
En salud, casi 2 de cada 10 niños (19,8%) dejaron de asistir al médico o al odontólogo por problemas económicos.
En educación, persisten déficits importantes, especialmente en la secundaria, donde el 23,6% de los adolescentes presenta problemas de escolarización.
- Los adolescentes del estrato muy bajo tienen 5 veces más probabilidades de tener déficit que sus pares del estrato medio alto.
La desigualdad también se refleja en el acceso a tecnología:
- El 49,6% de los chicos no tiene computadora
- En los sectores más pobres, la cifra sube al 85,4%
Un niño del nivel social muy bajo tiene 34 veces más probabilidades de no tener internet en casa que uno del nivel medio alto.
Estas diferencias condicionan el acceso a oportunidades y profundizan las brechas sociales.
Brechas profundas y desigualdad estructural
El informe también advierte sobre fuertes desigualdades territoriales. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires la indigencia infantil es baja, en el conurbano bonaerense alcanza al 17,7%, marcando una brecha crítica.
Un desafío estructural para 2026
El informe concluye que las políticas de transferencia de ingresos, como la AUH o la Tarjeta Alimentar, resultan indispensables para contener la situación, pero no alcanzan para resolver los problemas de fondo.
El desafío hacia 2026 será transformar la mejora coyuntural en soluciones estructurales, especialmente en infraestructura, educación y acceso a servicios básicos.
En ese escenario, la pobreza infantil muestra una leve baja, pero deja un dato central: la asistencia social se consolidó como un pilar clave para la subsistencia de millones de chicos en Argentina.
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