Pedirán juicio por jurados para un boxeador que intentó matar a golpes a su pareja en el sur de Santa Fe
Fiscalía y querella presentaron la acusación para llevar a juicio por jurados a un boxeador santafesino que se encuentra en prisión por haber intentado matar a golpes a su pareja.
Nicolás Castro se encuentra en prisión preventiva y puede enfrentar un juicio por jurados
Un boxeador oriundo de la localidad de Santa Isabel, en el sur de la provincia de Santa Fe, deberá enfrentar un juicio por jurados, acusado de haber intentado matar a golpes a su pareja.
Se trata de Nicolás Castro, quien se encuentra detenido en prisión preventiva desde agosto de 2024, imputado por el delito de tentativa de femicidio.
Días atrás, la fiscal del caso y la abogada querellante que representa a la víctima presentaron la acusación para definir la causa a través de un juicio ante un jurado popular.
Sendas acusaciones presentadas por la fiscal Mayra Vuletic y por la abogada querellante Carolina Walker Torres detallan los hechos por los que Castro deberá enfrentar el juicio.
El primero ocurrió el 28 de julio de 2024 en la vivienda de la víctima en la localidad de Santa Isabel. Según las acusaciones, Castro intentó matar a su pareja “mediante violencia en contexto de género y bajo la circunstancia de ser usted boxeador profesional”, detalló la fiscal. La pareja volvía de Melincué hacia Santa Isabel, y habían discutido. Al arribar a la vivienda de la mujer, Castro ingresó al domicilio sin su autorización tras romper una puerta, y le dijo: “No te voy a pegar, te voy a matar, me dejaste abandonado en la ruta. Vine a matarte. No voy a parar hasta no matarte”, y comenzó a propinarle golpes de puño y patadas en las costillas, la cabeza, en las piernas, le mordió el labio superior perforándole el mismo, hasta finalmente hacerla perder el conocimiento y dejarla tirada en el suelo. Luego le dijo que si hablaba o decía algo referente a lo sucedido iba a matar a toda su familia.
El segundo una agresión a un policía de la Comisaría de Santa Isabel, cuando se presentó junto a un compañero en el domicilio de la víctima para notificarle la exclusión del hogar: “Agredió al Oficial asestándole primero un golpe en la mejilla y luego arrojarle otro golpe de puño que pasó por encima de su cabeza”.
La investigación comenzó luego de que la víctima se presentó en la Comisaría 5ta de Santa Isabel, el 20 de agosto de 2024, y relatara la violencia que padecía por parte de Castro, al menos desde abril de ese año.
En la denuncia, la mujer dio detalles de lo ocurrido la noche de la agresión, y por qué habían discutido: “Ese día habíamos ido a Melincué a comer y Nicolás tomó, tomó muchísimo alcohol (...) lo veo apoyado en un poste, me comenzó a decir que me fuera, que lo dejo solo, me decía que yo me vaya, que quiere estar solo. Entonces me voy. A los pocos minutos comenzó a hostigarme por teléfono, con mensajes y audios, diciéndome que lo habla dejado solo, que lo abandone y que me había ido con otro tipo”, detalla la presentación policial.
“Me fui a mi casa, cerré todo y me quede adentro; a los pocos minutos vi por las cámaras que tengo en mi casa que él había llegado hasta la puerta principal (...) terminó rompiendo la puerta trasera de mi casa, la hizo explotar; cuando escuché la explosión ya había entrado, por lo que lo primero que se me vino a la cabeza fue salir corriendo por la puerta de enfrente, pero al tratar de irme me agarró de la cabeza (...) de verdad pensé que me moría, (...) aproximadamente y sinceramente una hora golpeándome, a golpe de puños, patadas, me golpeó en la cabeza, se me paró en la cara, en la garganta, se cansó de patearme en las costillas, no hubo lugar en mi cuerpo que no me golpeara (...) de tal manera que a pesar del tiempo todavía no se me recupero del todo”, relató la mujer, que radicó la denuncia casi un mes después de la golpiza.
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La denunciante advirtió que “hubo muchísimos más momentos donde él me agredió. De todos estos momentos tengo fotos y pruebas de cada vez que me golpeaba, también quiero agregar que me amenazó diciéndome que, si yo hablaba decía algo referente a todo esto, iba a matar a mi familia”.
Entre las personas que serán citadas como testigos figuran allegados a la víctima y al acusado, que declararon en la causa y dieron detalles acerca de la pareja, y de los cambios de actitud de la mujer, inexplicables en el momento y que cobraron sentido cuando se enteraron de lo que ocurría.
Por ejemplo, una mujer que comenzó a trabajar en el local comercial de la denunciante y debió pasar sola la primera semana de trabajo, atendiendo a proveedores y clientes sin tener los conocimientos necesarios; la ausencia de su empleadora llamó la atención de la mujer, y cada vez que intentaba contactarse con ella recibía evasivas o era atendida por Castro.
Luego entendió que la dueña del local se estaba recuperando de una golpiza; situación similar pasó con una vecina, que tenía vínculo asiduo con la mujer hasta que comenzó a evitarla para tratar de que no vean los golpes que presentaba en el rostro y en el cuerpo.
El entrenador de Castro y promotor de eventos de boxeo en la zona también declaró y relató un episodio en el que ya advertía que el hombre era violento con su pareja, incluso intentó disuadirlo diciéndole que iba a tener problemas y que iban a suspender el evento que había organizado. En relación a este episodio, la propia víctima sostuvo que no había radicado la denuncia ese día para evitarle problemas al organizador.
Violencia de género
El bloque acusador sostiene que el caso configura varios tipos de violencia que la Ley 26485 enumera: violencia física, psicológica y simbólica.
"¿Cuál es el nivel de daño psicológico de una mujer, que sostiene una relación de pareja con un sujeto que debió brindarle afecto y contención, pero en verdad la ha sometido, la agredió, le genero un estado de abandono claro, denigrándola y poniendo en riesgo incluso su vida?", se pregunta la fiscal en su acusación, y adelanta que pedirá una pena de 16 años de prisión para Castro.
Por su parte, la querellante advierte en su escrito acusatorio que "la desigualdad de poder no fue únicamente simbólica o emocional. Fue también física y técnica. Castro es boxeador profesional, entrenado, con conocimiento específico de técnicas de golpeo, zonas vitales y capacidad lesiva. Sabía perfectamente cómo ejercer violencia eficaz y letal. Esta superioridad fue utilizada deliberadamente contra una mujer, en un contexto de total indefensión", por lo que reclamará 22 años de prisión.