martes 7 de julio de 2020
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Los nexos de la "vieja" policía de San Lorenzo con los narcos

El sábado fue detenido el comisario Fleitas, acusado de formar parte de una asociación ilícita con una banda ligada a Los Monos, que está sospechada de los últimos asesinatos en la zona.

La semana pasada Aire de Santa Fe reveló que cuatro días antes de que empezara a correr la sangre en San Lorenzo, zona portuaria estratégica por donde se exporta el 84% de la soja que produce Argentina, el comisario Raúl Fleitas realizó un allanamiento el 22 de mayo a los búnkeres donde luego asesinaron en el barrio Norte de esa localidad a Gerardo Pérez, de 55 años, y Brian Sánchez, de 16.

El sábado pasado, en medio de un megaoperativo en el sur de Rosario y San Lorenzo, fue detenido el comisario Fleitas, junto con otras 10 personas. Las escuchas telefónicas en la causa por asociación ilícita que investiga el fiscal Matías Edery aportan fuertes indicios de que este jefe policial, ligado al ex titular de la Unidad Regional XVII Gonzalo “Chino” Paz, era una especie de punta de lanza de un brazo de la banda de Los Monos para copar el norte de Rosario y ese punto estratégico del cordón industrial.

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En allanamiento del sábado detuvieron al comisario Fleitas y a diez personas.

En allanamiento del sábado detuvieron al comisario Fleitas y a diez personas.

En la seccional 7º los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal secuestraron una bolsa negra con marihuana, que estaba escondida en un hueco en la pared de la comisaria y armas con la numeración limada. Fleitas será imputado como parte de una asociación ilícita esta semana por Edery, que investiga a la banda del llamado Gordo Bai, de Villa Gobernador Gálvez, que sería un eslabón de la banda de Los Monos que se dedica específicamente al tráfico de drogas y asesinatos.

Unas horas antes de que se concretaran los allanamientos en San Lorenzo, donde un día antes había estado en la Unidad Regional XVII el ministro de Seguridad Marcelo Sain con el interventor Carlos Lemos, en señal de apoyo a lo que se venía, apareció en Roldán, localidad del departamento San Lorenzo, el cadáver de un joven de 17 años, que estaba desaparecido desde el viernes. El cadáver del muchacho, que trabajaba en la construcción, cuya moto fue encontrada en Funes por la policía, mostraba indicios de que habría sido asesinado de un balazo en la cabeza y su cuerpo fue incinerado. El cadáver tenía una bolsa negra de consorcio en la cabeza y con las manos atadas.

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La familia de Franco Hueso, oriundo de Ibarlucea, sospechó desde un principio que la policía estuvo implicada en el crimen del joven, que en su perfil de Facebook se hacía eco el 27 de febrero pasado de la desaparición y muerte en el río Paraná Gerardo "Pichón" Escobar y Carlos "Bocacha" Orellano.

La fiscal Marisol Fabro ordenó la detención de dos policías de la subcomisaría de Ibarlucea luego de que se observaran rastros de sangre en una camioneta de esa dependencia, que está siendo sometida a un peritaje para determinar si corresponde a Hueso. “El temor es que se estén tirando muertos”, dijo una alta fuente del gobierno.

La indignación contra la policía en Ibarlucea creció el fin de semana, aunque no hay certezas de lo que le ocurrió a Franco, un muchacho que había empezado a trabajar hace una semana en una obra en Funes, según contaron los vecinos.

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Fuentes del Ministerio de Seguridad señalaron que esta zona empezó a crujir después de que avanzaran las investigaciones tras la decisión que tomó Sain de intervenir la Unidad Regional de San Lorenzo, conducida por Chino Paz hasta noviembre, quien dio un paso al costado tras la detención de los uniformados de peso de esa dependencia, como Cristian Di Franco y Gustavo Spoletti, acusados de tener relación con el narco Esteban Alvarado.

Di Franco fue condenado a principios de mayo en un juicio abreviado a 3 años de prisión y 6 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Los fiscales Edery y Luis Schiappa Pietra acusaron a “Chamuyo” de suministrarle a Alvarado "un permiso estatal contrario a ley" tendiente a proveerlo de impunidad. El primer policía condenado fue el suboficial de la policía de la santafesina Pablo Emilio Báncora, condenado en diciembre pasado a un año de prisión. Era el suboficial que trabajaba en el Organismo de Investigación y estaba a cargo de obtener información de las escuchas telefónicas.

Spoletti, ex jefe de Drogas Peligrosas de Rosario, no fue imputado por asociación ilícita ni sigue detenido, pero sí quedó ligado a la causa por vender una casa a Jorge Benegas, un miembro del clan Alvarado.

La secuencia de un nuevo crimen se repitió dos días después. Dos hombres en moto pasaron por el pasillo que la policía había allanado el 22 de mayo con una ametralladora FMK3 y dispararon contra dos jóvenes.

Desde hace meses los investigadores a cargo del fiscal Edery siguen los pasos de este eslabón de Los Monos, con base en Villa Gobernador Gálvez, que aprovechó la quietud de la cuarentena para ampliar su territorio a zonas que eran manejadas por Esteban Alvarado -histórico rival de Los Monos- que está preso desde febrero de 2019, luego de que fuera detenido por el crimen del Lucio Maldonado.

Fuentes judiciales señalaron que en este momento la banda de Los Monos dividió su funcionamiento en dos partes: desde la cárcel de Marcos Paz, Ariel Cantero, el líder de la organización, se ocupa de ordenar las extorsiones a empresarios, que pagan un dinero semanal o mensual a cambio de no ser blanco de ráfagas de disparos. Incluso, esta metodología de recaudación ilegal se expande al plano financiero informal que maneja el dólar blue en el centro de la ciudad.

El rubro histórico del narcotráfico, con la red de producción y distribución, habría quedado en manos de un ex cuñado de Cantero apodado Gordo Bai, que tiene su centro operativo en el sur de Rosario y Villa Gobernador Gálvez. Se presume que la organización elabora cocaína en las afueras de la ciudad, cuyo valor en la cuarentena se duplicó.

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Esta rama de la banda es la que está, según la causa que se tramita en los tribunales provinciales, detrás de los hechos de violencia en el otro extremo, en San Lorenzo. Fleitas podría haber pasado información puntual de posibles blancos que la banda de Los Monos ejecutó después.

Es llamativa la secuencia que se da a partir del 22 de mayo pasado, cuando Fleitas allana un búnker en el barrio, donde había cinco jóvenes que vendían drogas en un pasillo. El operativo da negativo. La casa pertenecía a Brian Sánchez, un chico de 16 años con serios problemas de salud por su adicción desde los 12 años a la cocaína.

Cuatro días después de ese operativo el cadáver de Gerardo Pérez, un veterano narco de 55 años que manejaba un búnker a la vuelta de donde se hizo el allanamiento, fue arrojado desde un Peugeot 408 en la puerta del hospital Granaderos a Caballo. El cadáver tenía un disparo en el pecho.

La secuencia de un nuevo crimen se repitió dos días después. Dos hombres en moto pasaron por el pasillo que la policía había allanado el 22 de mayo con una ametralladora FMK3 y dispararon contra dos jóvenes, ambos habían sido registrados por los policías. Murió en el acto Brian Sánchez, el muchacho que había estado en el allanamiento encabezado por Fleitas.

Tras ejecutar al adolescente, los dos sicarios en moto se movieron a toda velocidad a la vuelta de ese búnker, donde vivía Gerardo Pérez, el hombre al que le habían disparado dos días antes. Los atacantes cambiaron el cargador de la vieja ametralladora y asestaron 19 tiros contra la puerta del otro búnker.

Las ráfagas de tiros y dos muertos en dos días, todos ligados a la venta de drogas, encendió a los vecinos de la zona norte de San Lorenzo, que quemaron el búnker.

Una semana antes mataron a Joel Mansilla, de 17 años, e hirieron de gravedad al suboficial Víctor Páez, en un ataque también protagonizado por Los Monos, según las sospechas de los investigadores, que tenía como blanco la banda de Los Romero, en Nuevo Alberdi, el norte de Rosario. En ese hecho los atacantes arrojaron cuando los perseguían un fusil FAL.

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