C. leyó ante los jueces una carta en la que se refirió al "enojo, impotencia y decepción" que tuvo durante el proceso comenzado tras la denuncia, y pidió justicia por la niña "que sólo quería jugar a las cartas con su tío".
Es que los abusos eran cometidos cuando la niña, entonces de cinco, seis años de edad, quedaba al cuidado de su familiar cuando sus padres estaban trabajando. La menor disfrutaba de jugar a las cartas, y esas situaciones eran aprovechadas por "Cacho" para perpetrar los abusos.
Estos detalles fueron relatados por C. en primero a sus padres, luego a los psicólogos, y finalmente en la Cámara Gesell que se realizó un mes después de presentada la denuncia. Medina está acusado de haber abusado sexualmente de otra niña de su círculo familiar, M., hoy de 11 años.
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El juicio se realiza en los tribunales de Santa Fe. La sentencia se conocerá el lunes 15 de julio a las 12:30
Maiquel Torcatt / Aire Digital
La carta
C. brindó lo que se denomina "declaración de impacto", que es la posibilidad que tienen las víctimas o los familiares de víctimas de delitos de relatar las repercusiones que tuvo en su vida el hecho padecido. En este caso, C. leyó una carta y brindó su consentimiento a AIRE para que sea reproducida de manera textual:
"En un principio, el proceso no fue fácil, hablar no fue fácil. Contar una verdad que conllevó sus consecuencias, no es nada fácil. Hoy tengo la valentía suficiente para enfrentar a un perverso.
¿Quién es un perverso? alguien malo que causa daño intencionadamente. Un perverso que se mostró por mucho tiempo como una persona buena ante su familia y conocidos, pero que a sus espaldas abusaba de su propia sobrina. Y quien sabe de cuantas más...
El después de hablar, de romper con una realidad que NO era, llevo a una serie de secuencias, como escraches e insultos, de alguien (y la única persona) que no me creyó. Esta mujer quien también hizo público con total libertad lo que yo supe contar en cámara gesell. La cual espero tengan en cuenta para su castigo.
Tuve sentimientos de enojo, impotencia y decepción. Todo en este proceso muy largo. Por eso es que espero una justicia digna, por mí, por M., y por todos quiénes en su momento confiaron en esta persona.
Me gustaría pedir más, porque cuando se trata de perversos una espera que mueran en la cárcel, pero como fue siempre "si no hay tantas pruebas es menos creíble".
Pido 20 años. 20 años, no menos, por el daño que causó. 20 años, por las infancias que arruinó. 20 años, por la inocencia y confianza de quien lo apreciaba, porque abusó de eso. 20 años, por su propia familia que confiaba en él cuando le dejaban a cargo a niñas. 20 años, por la tranquilidad y paz de saber que está donde le corresponde .
Para finalizar, lo que pasó fue una parte de mí pero no se trata de mi vida entera. No es quien soy, pero hoy estoy acá por la niña que fui que solo quería jugar a las cartas con su tío."
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El juicio por abuso
El caso llegó a juicio esta semana y se desarrolló ante el tribunal conformado por los jueces Celeste Minniti, Gustavo Urdiales y Cecilia Labanca. La acusación contra Medina fue sostenida por el fiscal Roberto Olcese y por los abogados querellantes Carolina Walker Torres y Matías Pautasso, quienes en los alegatos mantuvieron el pedido de pena de 20 años de prisión.
En tanto, Medina es representado por el abogado defensor particular Daniel Rocca, quien reclamó la absolución por el beneficio de la duda por considerar que los hechos no fueron probados en el debate. Los jueces darán a conocer su decisión el lunes 15 de julio a las 12:30.
La investigación comenzó el julio de 2021, con la denuncia de la mamá de C., luego de que la menor le contara que había sido abusada por su tío, entre los 5 y los 9 años, aproximadamente. A los pocos días, se sumó otra denuncia contra Medina; en este caso, por parte de su nuera: su hija, que entonces tenía 9 años, admitió que también era abusada por "Cacho": “Ahora somos dos, ahora me van a creer”, le dijo la pequeña.
Las niñas fueron entrevistadas por el Equipo Local de Niñez de Santa Rosa de Calchines, y ante la psicóloga sostuvieron los abusos atribuidos a Medina. Quien más detalles brindó fue la mayor de ellas, y en el informe aportado por la psicóloga se destacó que la joven presentaba indicadores emocionales de abuso sexual infantil, destacando sentimientos de miedo, vergüenza, culpabilización, desprotección y angustia e inhibición social que se trasluce en su resistencia de salir de su casa.
En cuanto a la más pequeña, también relató los hechos ante la psicóloga del Equipo de Niñez, y la profesional marcados indicadores emocionales de abuso sexual, destacándose el miedo, vergüenza, culpabilización sentimientos de desprotección y angustia.
Sólo la mayor de ellas prestó declaración en Cámara Gesell, un mes después de radicada la denuncia. En los alegatos, la abogada querellante manifestó que “La Cámara Gesell ha sido sumamente clara y detallada. Logró dar un relato coherente y sin fisuras, dando detalles, lugares, tiempos de ocurrencia, sensaciones. La niña no ha dejado ningún lugar a dudas del horror, degradación y dolor que los hechos de abuso y corrupción provocaron en ella”.
En cuanto a la más pequeña, no quiso volver a hablar tras su primera declaración y sostuvo que sólo había hablado porque primero lo había hecho la otra joven. Sin embargo, la mamá encontró una carta en la habitación de la menor, escrita de puño y letra: “En esa carta vemos el profundo sentimiento de dolor, de soledad, de retraimiento, expresando su imposibilidad de hablar con las personas de lo que le ocurrió, sostiene haber sido violada, aunque no da detalles de los abusos, pero sí del daño emocional evidente existente en ella”, repasó Walker Torres.