La quinta jornada del juicio oral y público en el que son juzgadas un total de nueve personas por la administración fraudulenta de la firma Bolsafe Valores, que estafó a más de 400 ahorristas hasta el 2012, continuó con los testimonios de los damnificados. Uno de ellos comparó lo ocurrido con su situación como detenido en un centro clandestino en la época de la dictadura militar.
El titular de Bolsafe Valores, Mario Rossini, se encuentra acusado de ser coautor de los delitos de administración fraudulenta durante el período comprendido entre el 1 de septiembre de 2003 hasta fines de diciembre de 2012, y captación de ahorros públicos e intermediación no autorizada en el mercado bursátil, agravada por el uso de medios de difusión masiva.
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Nunca más
“Es la tercera vez que estoy sentado en este lugar, las primeras dos veces fueron por casos de lesa humanidad, ahora por estafas a mi persona y otras más”, expresó uno de los testigos que se presentó este jueves, y agregó: “quiero contarles cómo fue que adquirí los bonos por lo que hoy está este juicio”. El testigo expresó que “las tres veces estuve en este lugar (el de testigo) y las situaciones parecen distintas pero hay algo que las unifica, y uno siempre busca memoria, verdad y justicia”, manifestó.
Luego, el testigo repasó su historia personal, como detenido durante el proceso: “en mayo de 1977 fui detenido por fuerzas de seguridad y la policía. Fui conducido a la seccional 4ta y sometido a torturas durante 12 días. A su vez habían detenido a mi cuñada, mi esposa, mi tío. Mientras me torturaban escuchaba llantos y gritos de niños de corta edad. En ese entonces tenía una nena de tres años y una que había cumplido un año, y los torturadores decían ‘esos son los gritos de tus hijas’”.
El testigo explicó que militaba en un partido que se llamaba vanguardia comunista: “en esa época no había actividad política, gremial, no se podía hacer nada. Yo tenía 24 años y pensábamos que había que cambiar esa situación. Por eso me hicieron causa, porque tenía para imprimir volantes con lo que pensábamos en ese momento”.
El hombre relató que estuvo dos años detenido en la cárcel de Coronda y luego fue trasladado a La Plata, donde estuvo dos años más: “salí en junio de 1981; uno sale con la cabeza extraña, con ganas de recuperar el tiempo pasado, y se encuentra con cosas que no condicen: los Fiat 600 me parecían camiones, pero eso por haber estado en un lugar chico y perder la dimensión”, graficó.
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Luego hizo un repaso de su situación económica y profesional: “mi familia tuvo que vender una casa porque no había entrada de dinero. Mi suegro hacía reparto de billetes de lotería y me propuso vender con él. Yo odio el juego, el azar, la lotería, todo. Además hacía fotografía y dejaba buena ganancia, y trabajaba en un transporte de cereales”.
“Después salió la ley de reparación, presentamos los papeles creo que en el 94’, demoraron un par de años en darnos los bonos y nos llegó una cantidad de dinero que eran bonos a largo plazo. Se hizo un cuenta en el Bica y lo dejamos ahí”, explicó el damnificado, y agregó que “había tres posibilidades que hacer con los bonos: venderlos, dejarlos ahí hasta que vencieran y cobrarlos, y ya se había comenzado a comentar que había aparecido la figura de este señor Rossini, y un compañero me dijo que lo vaya a ver. Yo justo había entrado a trabajar en la fundación Bica, el sueldo no era grande, pero nos permitía vivir bien”.
Sobre su primer encuentro con Rossini, el testigo sostuvo que “me explicó que tenía que cambiar los bonos de lugar, dárselos a ellos, y ellos me pagaban una renta mensual. Eso creo que fue en el año 2001, estaba en calle san Martín y después fue a Juan de Garay y San Jerónimo, y después a BV emprendimientos, a mitad de cuadra. Durante todo ese tiempo me pagaba un alquiler mensual que no era mucho, pero era una ayuda”, sostuvo.
“Hasta que un buen día no hubo más alquiler y tampoco hubo más bonos. Eso fue en diciembre del 2012. Fui a verlo creo que una semana antes que lo detuvieran, y me dijo que estaba todo para cobrar pero que no convenía que me lo pague ahora. Había un vencimiento de 10 mil dólares creo, pero que él no me lo quería pagar ahora porque iba a ser ostentación de un dinero, como que me estaba protegiendo de la Afip, o la API, que iba a caer sobre mi persona”, sostuvo el testigo.
A continuación cuestionó el accionar de Rossini: “me hizo notar dos cosas, que yo era un delincuente, aunque tenía como justificar ese ingreso, y que él era una persona tan buena que me estaba protegiendo. Y yo me lo creí, porque durante todo ese tiempo él me atendió, me aconsejaba. Bolsafe era como un mundo ideal, él con su prestancia, todas las chicas que trabajaban ahí todas con buena presencia. Pero era todo ficticio”, cuestionó.
“En un momento él me dijo que tenía que abrir una cuenta en el banco de Galicia, yo no quería, no sé por qué no me gustaba el Galicia. Rossini me dijo que en el Galicia no le cobraban transferencia, que iba a perder plata. Al final me convenció y la abrí a la cuenta”, explicó.
Al finalizar su testimonio, el hombre reclamó que “se llegue hasta el hueso”: “acá hay una asociación ilícita política de gran magnitud, pido que lleguen hasta el hueso, acá estamos viendo la carnecita. Hay mucha gente que perdió sus ahorros y mucha gente que perdió la vida. Hay gente que no llegó a cobrar un mes de alquiler, los bonos desaparecieron. Yo podría haber cambiado el auto, viajado más, tener otra cosa, pero hay gente que perdió la vida. Esta causa tiene que ser un nunca más de la estafa”.
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