A dos años del homicidio del arbolito "Pelusa" Farías, el caso se encamina a un juicio por jurados
El homicidio del cambista Pelusa Farías ocurrió el 21 de febrero de 2024 en un local de la peatonal de Santa Fe. El acusado aguarda el juicio en prisión preventiva.
"Pelusa" Farías fue asesinado dentro de un local comercial de la peatonal de Santa Fe.
La última vez que la familia de Carlos “Pelusa” Farías habló con él fue el mediodía del miércoles 21 de febrero; el cambista estaba entre entusiasmado y nervioso por un negocio importante que le habían sugerido.
Nada se supo de él hasta dos días después, la tarde del viernes 23 de febrero, cuando los investigadores que lo buscaban dieron con sus restos en un depósito de un local de ropa en la peatonal de Santa Fe.
Un joven de 22 años, Augusto Joaquín “Toti” Monzón, fue identificado como autor del crimen, calificado como criminis causa, y se encuentra detenido en prisión preventiva aguardando la resolución de la causa, que se resolverá a través de un juicio por jurados.
Fuentes del caso confirmaron a AIRE que la acusación será presentada en los próximos días por el fiscal del caso, Estanislao Giavedoni, y el abogado querellante que representa a la familia de Farías, Martín Risso Patrón.
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Monzón, hoy de 24 años, se encuentra detenido en prisión preventiva a la espera del juicio por jurado
Un “gran negocio”: la trampa mortal
Farías se dedicaba al cambio de divisas desde hacía 20 años; ese miércoles al mediodía debía llevar a uno de sus hijos al médico, sin embargo, en una llamada telefónica advirtió a su familia que no iba a poder asistir a la cita ya que le había surgido un gran negocio.
Con el correr de la tarde, cuando no tenían novedades de “Pelusa”, sus hijos y su esposa se preocuparon y radicaron la denuncia por el pedido de paradero: así comenzó la investigación.
Farías tenía una caja de seguridad en una mutual ubicada en inmediaciones de Tucumán y San Martín, por lo que comenzaron a realizar el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona; así se pudo reconstruir el recorrido que hizo Farías hasta que se sentó en un banco de la peatonal, a metros de Eva Perón.
A las 13:28, un joven le hace señas desde la puerta del local “California Bay”; una hora y media después, sólo el muchacho saldría del local. Los investigadores se dirigieron a la tienda el 23 de febrero por la tarde y, con autorización del empleado, realizaron la requisa que les permitió dar con los restos de Farías: estaba oculto en un depósito, tapado con bolsas, y tenía el rostro desfigurado.
Para identificar a la persona que había ingresado con Farías al comercio, los dos empleados del local fueron arrestados: ambos identificaron a Augusto Joaquín Monzón a través de la visualización de los registros fílmicos de las cámaras de seguridad que les exhibió el personal policial durante la investigación, especialmente la joven, quien además era pareja del sospechoso.
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El local de la peatonal de Santa Fe estuvo varios días custodiado por la policía desde el hallazgo del cuerpo de Farías
Acuciado por las deudas
En la investigación se advirtió que al momento de cometer el crimen, "Toti" Monzón se encontraba en una situación financiera crítica, "acuciado por deudas" y por la necesidad de sostener una vida ficticia basada en mentiras.
En octubre de 2023, durante una visita a Reconquista, a la madre de su pareja le faltaron 6 mil dólares y más de 100 mil pesos. Ante el reclamo legal de un abogado, Monzón llegó a firmar un pagaré por esa deuda en noviembre de 2023, el cual nunca canceló.
Además, "Toti" había convencido a tres amigos de "invertir" dinero en un kiosco del cual fingía ser dueño, con la promesa de devolver el dinero con intereses. Tras una segunda inversión que no fue devuelta, para mediados de febrero de 2024, Monzón estaba siendo presionado formalmente por uno de ellos para que devolviera el capital.
En tanto, su pareja relató que hubo faltantes de dinero en el local "California Bay" y que ella misma tuvo que hacerse cargo de devolver esos montos, y el personal del kiosco ubicado frente al local de ropa mencionó que Monzón tenía problemas por no pagar mercadería que se había llevado del establecimiento.
Los acusadores sostienen que esta cadena de estafas y la urgencia por cubrir estos montos (que coincidían con la búsqueda desesperada de dólares que manifestaba en sus estados de WhatsApp días antes del hecho) fueron el móvil principal para planificar el robo a Carlos Alberto Farías.