A 20 años de la inundación del 2003, en una mesa marcada por los recuerdos que dejó la tragedia, el director de AIRE, Luis Mino y el periodista, Guillermo Tepper, recordaron las escenas más trágicas y las anécdotas que dejó la tragedia, en ese momento ambos periodistas trabajaban en LT10 junto a las periodistas Alejandra Pautasso y Luciana Trinchieri.
"Esa mañana vivimos algo muy especial, yo volvía de cubrir la elección presidencial. Cuando ese 28 llegábamos a Santa Fe había agua sobre el puente del Salado. Uno nunca imaginaba lo que ocurrió después", comenzó su relato Tepper.
La mañana del 29 fue crucial, cuando vio entrar a su estudio al exintendente Marcelo Álvarez. En ese momento Mino, Tepper y Pautasso estaban en la radio.
"Esa mañana el intendente llegó y contó que la situación era muy complicada", recordó Tepper y agregó: "Lo que vino después aún pone la piel de gallina: todo el mundo corriendo, los vecinos levantaban por su propia cuenta bolsas para contener el agua".
"Nadie está preparado para una catástrofe, pero te marcan en lo personal. Tercero, es imposible separar el laburo del periodista con el ser humano", destacó el periodista que recordó que mientras algunos colegas hacían sus programas, otros se turnaban para atender a la gente que llegaba buscando a sus familiares e incluso, muchos también se evacuaban.
Entre los recuerdos, mencionó la desesperación de un padre que no encontraba a su hijo que estaba internado en el hospital de Niños, la bronca de los vecinos por la pérdida de los recuerdos. "Fueron momentos trágicos que quedarán marcados en la memoria de muchos", afirmó.
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"Algo que me quedó muy marcado es ver a la gente en la calle, en soledad y con la mirada pérdida", relató Tepper. "Caminaban sin destino, algunos con una bolsa cargada, sin rumbo", agregó.
En ese entonces, la periodista Luciana Tricnhieri, se desempeñaba como movilera. En comunicación telefónica con la mesa aseguró: "Fue una situación imposible para todos. Fue una escuela del día a día, nadie pensó ver un tercio de la ciudad bajo agua".
"No sabíamos el tema de la defensa, nosotros no sabíamos para prever lo que podía pasar. Íbamos de a poquito contando el avance del río", recordó.
"La velocidad del agua y la desesperación de la gente, muchos no creían que iba a llegar a su casa, de pronto empezaron a subir las pertenencias a las sillas, luego al armario y por último a la terraza. Luego empezaron a llamar desesperadamente. Estaba muy desorganizada la posibilidad de evacuar", recordó Tepper.
Pautasso remarcó que la tragedia dio paso a muchos mitos que rozaban la realidad. "Los disparos a la noche y lo único que te reflejaba era la luna. No me voy a olvidar de ver en el oeste de la ciudad el río en el medio de la ciudad con la luna reflejada en las calles", rememoró.
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Cuando el agua bajó dio lugar a otras escenas, la del abandono y la falta de previsión. "La zona parecía zona de guerra, era un asco caminar por cualquier parte de la zona oeste de la ciudad", describió Trinchieri que recalcó el rol que tuvo el hospital de Niños como lugar de resistencia de la gente.
"Los funcionarios recorriendo las zonas, Reutemann y la gente bolseando. No había plan de contingencia, no existía, todo lo que se aprendió fue a la fuerza. Era el caos, la gente corriendo y me acuerdo de Reutemann recorriendo y la gente pidiéndole que mande a alguien", dijo Trinchieri.
En ese entonces, Mino participaba de la campaña de colecta para la construcción de la Casita de las Madres que se ubica en inmediaciones del Hospital de Niños. Ese 29 de abril de 2003, inauguraban cuatro dormitorios. Esa tarde a las 17, la casa estaba tapada de agua.
"No me olvido que me tocó hacer la noche en la radio, era el agradecimiento de la gente que te decía que estaba sola. Y se sentían los perros ladrando, los disparos, y uno pensaba que esa persona estaba sola", recordó Mino.
Tepper, también recordó el rol que jugaron los estudiantes universitarios al elaborar la lista de familiares perdidos.
Las botas amarillas de Álvarez cuando ingresó al estudio de LT10 tras recorrer varios barrios es una escena intacta en la memoria de Pautasso. "Ese intendente desencajado a las seis de la mañana, me dio a entender que era un antes y un después", recalcó.
"A medida que el intendente recibía llamadas telefónicas iba modificando el mensaje, particularmente creo que Álvarez recibió una pésima información", sostuvo Tepper al mismo tiempo que recordó que ese aspecto nunca se investigó.
Sobre lo que dejó la inundación, el periodista destacó varios puntos de vista: los muertos directos, los muertos colaterales, la vuelta a una casa impregnada del olor del Salado.
"Lo que dejó fue una bisagra que partió en dos a la ciudad, entre el este y oeste. Antes había una movilidad social, que luego de la inundación se perdió. Se perdieron negocios, mano de obra, trabajo. Eso también es una secuela social muy grande que dejó la inundación y no sé si se ha recompuesto", manifestó Tepper que remarcó el esquema de solidaridad de la gente que significó un aporte muy importante.
A su turno, Pautasso destacó que tras la tragedia quedó claro las consecuencias que deja la improvisación de un cargo público. "Una decisión te puede cambiar la vida, no terminar una obra pública también", recalcó.
"En el dolor los santafesinos nos unimos, como pocas veces mostramos una solidaridad. Esto nos corre transversalmente a todos, te haya o no tocado. Nos une el dolor y la solidaridad", concluyó Mino.
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