Flavia Acosta y Andrés Iglesias son padres de Juana de 7 años y Félix de 3. En mayo del 2019 se disponían para recibir a su tercera hija. Los preparativos del nacimiento estaban a mitad de camino porque Amábila nacería cerca del 9 de agosto. Cuando el bolso de internación aún no estaba listo, la pareja tuvo que salir de urgencia desde San Javier rumbo al Sanatorio San Jerónimo por un pico de presión que desestabilizó a Flavia. Eso motivó que se adelantara el parto. Amábila llegó al mundo el 27 de mayo. A los días en la incubadora de la neo del sanatorio hizo un paro cardiorrespiratorio, los médicos realizaron las maniobras de resucitación durante media hora. Amábila estuvo sin signos vitales pero "volvió a vivir". Su madre y la pediatra que la asistió cuentan que "algo sobrenatural" le dio la oportunidad.
El día que la familia Iglesias jamás olvidará
Aquel 30 de mayo la doctora Constanza Castagno, médica pediatra y neonatóloga (mat. 4734) recorría los pacientes de la neo y al acercarse a Amábila notó que algo no estaban bien. Eran las 9:05 de la mañana. La profesional junto a un equipo médico realizó´las maniobras de resucitación durante media hora. " La encomendé al Ángel de la guarda. Quedé muy impresionada y uno cree que además del accionar del cuerpo médico "hay algo más". En estos tiempos en medio del coronavirus esto adquiere un valor extra, " recuerda Constanza.
Amábila Iglesias nació con 36 semanas de gestación. A los tres días y con dos kilos estando en la neo hizo un neumotórax y un paro cardiaco que la dejó sin signos vitales durante media hora. En ese momento Constanza tuvo que decirle a los papás de Amábila que las noticias "no eran las mejores".
Su madre y la pediatra que la asistió cuentan que "algo sobrenatural" le dio la oportunidad.
Flavia y Andrés no entendían lo que ocurría con su pequeña hija. Cuando me dijeron que estaba grave me fui a la vereda del sanatorio y me puse a rezar. Mientras lloraba caminaba de un lado a otro y le gente me preguntaba que me pasaba. Lo único que se me cruzaba por la cabeza es pensar qué le iba a decir a Juana si llego a casa sin su hermana que ella tanto esperaba."
Mientras Flavia no sabía dónde estaba parada, Andrés caminaba por la ciudad sin rumbo. Pasaron los minutos y los médicos fueron a buscarlos para darles la peor noticia: "Papás, hicimos todo lo que pudimos."
Dolor y desesperación
Los flamantes papás sabían que la vida de Amábila era frágil porque la doctora Constanza les había explicado que la pequeña era como una torta sacada del horno antes de tiempo, sus órganos no estaban "a punto" para comenzar a funcionar con normalidad. Pero, a pesar de todo, la palabra muerte no tenía cabida ni en la profesora de danzas de la escuela rural (Flavia) y cuanto menos en el empleado de la municipalidad de San Javier (Andrés).
" La encomendé al Ángel de la guarda. Quedé muy impresionada y uno cree que además del accionar del cuerpo médico "hay algo más". En estos tiempos en medio del coronavirus esto adquiere un valor extra, " recuerda Constanza.
Cuando los médicos le dieron la triste noticia, Flavia la desoyó y estaba convencida - según contó a Aire Digital- que Amábila se iba a despertar. "Entré a la neo y les pedí a los médicos que le dejaran alzarla y ellos me decían que por favor los dejara trabajar. Me arrodillé y empecé a pedirle al gauchito Gil - yo soy devota de Antonio - y a la Virgen de los Milagros de la que es devota mi esposo. Les pedía a los dos con todas mis fuerza y veía a mi alrededor a la gente que lloraba. Empecé a sentir un fuego en el pecho, algo que me quemaba y despacito el corazón de mi hija empezó a latir."
Para Flavia -además de reconocer el incansable trabajo de los médicos- la fe en el Gauchito y la Virgen la devolvió a la vida. "Salvámela porque yo le pongo tu nombre y cuando sea grande te la voy a llevar, le decía a Antonio (Gil). " Y así fue... Amábila Antonia de los Milagros Iglesias tiene 15 meses y para su familia es un sueño hecho realidad.
El Ángel de la guarda
Flavia y Constanza, hasta hoy pediatra de Amábila cuentan por separado la historia del milagro, pero ambas sin saber unoa de la otra mencionan al Ángel de la Guarda. La doctora recuerda que cuando notó que el cuadro de la frágil pacientita empeoraba ella la encomendó con todas sus fuerzas al Ángel de la Guarda. En cambio, la madre de Amábila está convencida que El Ángel de la Guarda de la pequeña fue en ese momento la doctora Constanza " Dios la puso en ese momento en ese lugar para que le salve la vida".
El valor de la vida
En mayo la pequeña cumplió un año, tiene algunas secuelas motrices pero la doctora sostiene que " nada que no se pueda resolver con rehabilitación y el acompañamiento de la familia".
Amábila visitó al Gauchito Gil porque su madre prometió y cumplió. Gran parte de su vida transcurre entre los consultorios médicos y las terapia pero ella no deja de sonreír ni un minuto. "Amábila es una nena feliz, siempre tiene una sonrisa en el rostro, es nuestro motor."
Bonus track
Al final de la historia nadie lo conoce pero Flavia está convencida de que la vida es un segundo y que Dios le devolvió la vida a Amábila para cambiar las prioridades de la familia y que la mejor forma de agradecer el "milagro de amor " es dando a otro, perdonando... devolviendo con buenos gestos.
Flavia Acosta y el testimonio de la historia de Amábila
Temas
Te puede interesar





