"Shutdown": Javier Milei busca cerrar el presupuesto y guardarse la llave
Imitando el sistema que se aplica en EE.UU., el Gobierno de Javier Milei anticipó una versión local del “government shutdown” (cierre del Estado) que consiste básicamente en no renovar el financiamiento a los distintos organismos si se agota la partida presupuestaria aprobada.
La arbitrariedad, la discrecionalidad, los tironeos y el “toma y daca” pasarán a ser las normas centrales del “shutdown”.
El Gobierno de Javier Milei anticipó una versión local del “government shutdown” (cierre del Estado), que imita al sistema que se aplica en EE.UU. Consiste en no renovar el financiamiento a los distintos organismos si se agota la partida presupuestaria aprobada. Es decir, paralizar el funcionamiento anual de parte del Estado cuando se agoten las partidas presupuestarias antes de finalizar el año.
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Aun no se conoce la letra chica del “shutdown” y por lo tanto su alcance, pero se trata de un “super-ajuste” que anticipa grandes conflictos. No es lo mismo dejar de financiar, porque las necesidades se ampliaron, una partida de salud, planes sociales, giros a las Provincias, o salarios.
La arbitrariedad, la discrecionalidad, los tironeos y el “toma y daca” pasarán a ser las normas centrales del “shutdown”, en mucha mayor medida que en la actualidad. El pago de los intereses y de la deuda misma quedarán excluidos del “shutdown”.
Por su parte, mientras proclama que tiene superávit fiscal antes del pago de intereses, e incluso después de pagar la carga financiera, el Gobierno anunció la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, con la que se pretende incorporar artículos que prohíban el financiamiento al Tesoro.
En relación al Banco Central, las posturas de Javier Milei fueron de las más variadas. De insistir en que había que destruir el Banco Central, pasó a proclamar la “dolarización” de la economía ya que el peso argentino “es la moneda que emite el político argentino, por ende, no puede valer ni excremento, porque esas basuras no sirven ni para abono”, para luego volcarse por el “saneamiento” del BCRA y la apreciación del peso argentino.
A su vez, el ministro Caputo presentó el “programa financiero” 2026/2027 (PF26/27) en moneda extranjera. “Un punto saliente de la presentación es que el programa no contempla, como escenario base, la salida a los mercados internacionales de deuda; el Gobierno privilegia fuentes de financiamiento menos costosas, mejorando la solvencia intertemporal del Tesoro”, señala Thiago Marino, Analista de Estrategias de IOL.
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Y agrega: “La noticia más relevante en este sentido es que recurrir a los mercados de deuda en divisas externas queda planteado como una alternativa optativa y no como el escenario base del plan de financiación de 2027. Como respaldo adicional (y no como fuente contemplada en el programa base), Caputo remarcó que "el swap con Estados Unidos está disponible en cualquier momento".
Adónde apuntan las medidas
Este conjunto de medidas apunta a acentuar el ajuste y despejar algunos nubarrones que se ciernen sobre la economía. Es que después de repetir y repetir que el objetivo oficial es “retornar a los mercados internacionales” —es decir, al mercado voluntario de deuda— Caputo admitió que no habría aún condiciones porque debería aceptar tasas de interés elevadas.
Al darle carácter de opción a la emisión en el mercado internacional, el gobierno no la descarta sino que la deja como una alternativa sujeta a condiciones. Viendo la tasa a la cual se negociaron los préstamos garantizados, se podría inferir que el gobierno no quiere validar una tasa de interés superior a 7,8%/8% en deuda internacional, sostienen los analistas financieros.
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Para 2026, las necesidades del Tesoro en dólares ascienden a USD 19.200 millones, compuestas por USD 9.300 millones de vencimientos de capital (FMI, Bonares, Globales y Organismos Internacionales ex FMI) y USD 8.900 millones de intereses, a lo que se suma USD 1.000 millones destinados a la capitalización del BCRA.
El año 2027 concentra el desafío mayor: las necesidades saltan a USD 24.900 millones, con USD 15.700 millones de capital, donde se destaca el salto de los vencimientos con Bonares (USD 4.900 millones) y FMI (USD 4.400 millones) y USD 9.200 millones de intereses.
Para el economista Emmanuel Álvarez Agis “a medida que se acerquen las dudas sobre las elecciones el desafío será doble: probablemente el mercado internacional entre en modo “esperar y ver” y, al mismo tiempo, la demanda de dólares aumente. En este escenario, tanto el sector privado como el sector público estarán presionando por lo mismo, las reservas del BCRA, los primeros para cubrirse ante la incertidumbre electoral, los segundos para pagar la deuda soberana. Analizando los números presentados en el PF26-7, el segundo semestre de 2026 está cubierto, pero 2027 no será un “paseo en el parque”.
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Finalmente, Alfredo Marentes, analista de Mercados, dice que “los datos de actividad reflejan un consumo que todavía no logra registrar un despegue sostenido. En el plano crediticio familiar se enfrentan niveles de morosidad récord, el empleo formal en el ámbito privado continúa perdiendo puestos de trabajo y los salarios reales, a pesar de manifestar señales de recuperación en el mes de abril, arrastran una pérdida acumulada relevante respecto a los parámetros de 2023. Esta coyuntura profundiza la segmentación del consumo por sectores debido a una marcada heterogeneidad, donde los hogares de mayores ingresos recompusieron su poder adquisitivo con mayor facilidad que la mitad inferior de la distribución”.







