La pobreza infantil bajó al 42,3% en Argentina, pero Unicef estima que volverá a crecer
Más de 5 millones de niñas, niños y adolescentes viven en hogares pobres. Aunque el indicador mostró una mejora respecto de 2024, las proyecciones anticipan que podría volver a subir hasta el 44,4% durante el primer semestre de 2026. El 9,4% se encuentra por debajo de la línea de indigencia.
Según el Indec, alrededor de 5,5 millones de niños y niñas menores de 14 años están en la pobreza y 1,3 millones son afectados por la indigencia.
La pobreza infantil alcanzó al 42,3% de las niñas, niños y adolescentes en Argentina durante el segundo semestre de 2025, según un informe difundido este martes por Unicef. El dato representa una mejora respecto del 52,7% registrado en el mismo período de 2024, aunque el organismo advirtió que la tendencia podría revertirse durante el primer semestre de 2026.
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De acuerdo con el relevamiento, unos 5,1 millones de niñas, niños y adolescentes viven en hogares pobres en el país. De ese total, cerca de 1,1 millones se encuentran en situación de indigencia, un total del 9,4%.
Las proyecciones realizadas por Unicef para la primera mitad de 2026 indican que la pobreza infantil podría ubicarse en torno al 44,4%, mientras que la indigencia alcanzaría el 10,8%. Si bien esos niveles seguirían por debajo de los observados en 2024, marcarían una interrupción en la tendencia descendente registrada durante el último año.
La pobreza infantil sigue afectando a más de 5 millones de chicos
El informe señala que, pese a la mejora de los indicadores generales, persisten fuertes desigualdades entre distintos sectores de la población.
Los datos muestran que el 68,8% de las niñas y niños que viven en hogares con muy bajo nivel educativo son pobres. La cifra asciende al 74,8% cuando la persona de referencia del hogar se encuentra desocupada.
Además, la pobreza alcanza al 52,8% de los hogares monoparentales encabezados por mujeres, una situación que, según Unicef, evidencia la necesidad de complementar las transferencias monetarias con políticas de cuidado y herramientas que faciliten la inserción laboral.
El impacto de la AUH y las ayudas sociales
El organismo destacó el papel que cumplen las políticas de asistencia económica para contener la pobreza extrema. Según el informe, la indigencia en los niños, niñas y adolescentes sería seis puntos porcentuales más alta si no existieran transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Prestación Alimentar y otros programas.
"Estos instrumentos de protección de ingresos cumplen un papel central para proteger el piso alimentario", sostuvo el representante de Unicef en Argentina, Rafael Ramírez Mesec.
Sin embargo, el documento advierte que los problemas que afectan a la infancia no se limitan a los ingresos. El 42,8% de las niñas, niños y adolescentes presenta al menos una privación no monetaria vinculada con la vivienda, el acceso al agua, el saneamiento, la educación o la protección social.
Otro de los datos que refleja el informe es el nivel de vulnerabilidad económica de las familias con hijos: durante el último año, siete de cada diez hogares con niñas, niños y adolescentes declararon haber recurrido a algún tipo de ayuda, endeudamiento o venta de pertenencias para afrontar gastos cotidianos. Entre los hogares sin chicos, esa proporción es diez puntos menor.
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Unicef alertó por una posible caída del presupuesto para la niñez
Junto con los datos sobre pobreza, Unicef presentó un análisis sobre la evolución del presupuesto nacional destinado a la infancia.
El organismo señaló que durante 2025 hubo una recuperación real del 4% respecto del año anterior, impulsada principalmente por las políticas de protección de ingresos. No obstante, advirtió que durante los primeros meses de 2026 la ejecución presupuestaria destinada a niñas, niños y adolescentes se ubicó un 6% por debajo de la registrada en igual período de 2025.
De mantenerse las partidas actuales sin modificaciones, Unicef estima que el financiamiento nacional para políticas de infancia podría registrar una caída real del 16% durante este año, afectando áreas como educación, nutrición, alimentación, primera infancia y protección de derechos. La excepción es el área de salud, donde se observó un aumento impulsado por una mayor inversión en vacunas y medicamentos.








