Un informe del Observatorio Social y Económico Integrar, que analizó la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, reveló que en el Gran Santa Fe, en el primer trimestre del 2021 las mujeres jóvenes ganaron un 10% menos que lo varones. Además, en los varones la desocupación fue del 10%, mientras que en las mujeres es del 22,3%, es decir, más del doble.
La población joven abarca a las personas de 18 a 30 años. Al distinguir por género, se visualizan brechas: una primera diferencia es que el 63% de los varones tienen una ocupación laboral, mientras en las mujeres, la mayoría pertenece a la categoría de inactivas (52,1%). En esta variable se incluye a mujeres que estudian carreras universitarias y a las que se dedican a tareas del hogar no remuneradas. Respecto del ingreso, el promedio para los varones fue de $26.646, mientras que para las mujeres fue de $23.850.
Aire Digital habló con Celina Calore, economista, coordinadora del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) Santa Fe y vicepresidenta del Observatorio de la Banca Pública, quien aseguró que la brecha de género no es algo nuevo, sino algo histórico que da cuenta de una construcción social. "No hay ninguna norma, sino que es una construcción social. Está implícito que las mujeres tienen menores roles jerárquicos. A lo largo de la historia las brechas se redujeron mucho y mejoró la situación. Pero siguen habiendo ciertos condicionamientos que hacen que haya diferencias en las tasas de empleo y desempleo, la informalidad, el sueldo y el puesto", dijo.
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Otra cuestión a analizar es el tipo de actividad al que acceden las mujeres, que en términos generales, son más precarias o de menores ingresos. Esas son las denominadas "paredes de cristal". Se trata de las actividades relacionadas a las tareas del cuidado, no remuneradas como las tareas del hogar y la crianza de los hijos, y las remuneradas como la docencia, la enfermería, el cuidado de personas o el trabajo en casas particulares.
Según el Indec, en el Gran Santa Fe el 44,3% de las mujeres se dedica a ramas vinculadas a los cuidados, rubros en los que la participación masculina disminuye drásticamente al 16,5%. Las principales actividades de las mujeres, luego del comercio, se identifican en los servicios comunitarios y personales (17,8%), servicio doméstico (14,3%) y servicios sociales y de salud (12,2%).
Para Guillermo Peinado, integrante del Grupo de Estudios de Economía y Género de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR, es lógico que aparezca una brecha porque por el razonamiento mismo del sistema capitalista se intenta menos pagar lo menos posible. Pero en ese punto aparecen diferenciaciones de género, donde hay dos cuestiones: por un lado, el sector informal, que al no tener ningún tipo de regulación y organización sindical, se regula por cuestiones culturales patriarcales.
En conversación con Aire Digital, el especialista analizó que en este sector también juega que los varones hacen tareas físicas y a las mujeres se las liga a la cuestión del cuidado, de la limpieza, el trabajo doméstico, que son actividades que siempre fueron mal pagas. "Hay una idea media perversa en la que se presupone que el ingreso de la mujer es el segundo ingreso del hogar, lo cual es una falsedad. Pero son datos informales, no son de AFIP", dijo.
Por otra parte está el sector formal, en el cual no debería haber diferencias salariales porque está nomenclado por tipo de actividad y por jerarquía. Pero para Peinado lo que sucede es que hay brecha de género por el problema del acceso a la promoción y ascensos jerárquicos. "Aparece la cuestión del techo de cristal. Cuando ves las categorías que más pagan, hay más hombres y en las que menos pagan más mujeres", dijo.
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Calore coincidió en este punto y afirmó que cuando se analiza la posibilidad de tener una posición jerárquica ahí se ven las diferencias entre varones y mujeres. "Esa posibilidad de ascender o de tener un lugar de jerarquía está relacionado a lo que se denomina "techo de cristal", que es un término muy utilizado para graficar la barrera invisible que limita que las mujeres puedan acceder a la dirección de empresas o a ocupar puestos con poder de decisión", afirmó
Informalidad
Según el informe, al analizar la informalidad laboral según género, se identifica que es mayor en los varones que en las mujeres en el Gran Santa Fe. Además se sugiere que es probable que esto se deba a que los varones se insertan en ramas con proporciones mayores de empleo informal, como la construcción.
Pero Calore informó que el último informe del Indec a nivel nacional se indicó que las mujeres tienen un punto más de informalidad. "La informalidad atraviesa toda la economía y es uno de los grandes problemas que tiene el mercado laboral argentino", dijo.
En Argentina, ocho de cada 10 varones de entre 30 y 64 años participa del mercado laboral, mientras que en las mujeres, cinco de cada 10. "Ahí tenés un gran problema de desempleo en la franja joven a nivel nacional. Pero los indicadores nacionales valen para Santa Fe en la estructura, aunque pueda variar el porcentaje", indicó la economista.
El comercio
En el comercio, que emplea a una gran parte de mujeres y varones del Gran Santa Fe, la brecha es del 41,8%, con un ingreso promedio de 33.681 para los varones y de 19.600 para las mujeres. En la industria la brecha es del 31,3%, en la administración pública del 12,2% y en el sector de transporte y almacenamiento del 11,1%.
En este sentido, Peinado reflexionó que "en estos sectores como el comercio también juegan las cuestiones de ascenso, de promoción, además de que también hay un ideario de que la mujer es mejor para la atención al público y el varón es más para las decisiones, el control, la administración". Además agregó que "son todas construcciones culturales que después se terminan plasmando en la realidad y la terminan moldeando. Es un círculo vicioso, en la medida que no hay lugares jerárquicos para las mujeres se consolida esa idea".
La pandemia
Para Calore, "las mujeres padecimos más la pandemia, y no en un sentido sanitario. Por un lado el estar más en casa potenció las tareas de cuidado. Por otro lado porque las mujeres están más abocadas a los sectores esenciales como la educación y la salud, por lo que estuvieron más expuestas", dijo y agregó: "Como las mujeres son el colectivo más vulnerable, la crisis y la pobreza siempre impactan más que en los varones".
Por su parte Peinado, afirmó que la pandemia benefició a un montón de mujeres que pudieron compaginar el hogar con el trabajo remunerado más fácilmente, pero a muchas otras no. Esto es porque tenían que hacer trabajo presencial por ejemplo y con los hijos sin ir al jardín. "La pandemia lo que hizo en términos generales fue agrandar la brecha", dijo.
Además señaló que hay un segundo fenómeno que surge en momento de crisis: "Como hay más varones que mujeres trabajando, la pérdida de empleo se da más fuerte en los varones. Ahí aparece la mujer que no estaba trabajando remuneradamente, que tiene que salir a buscar el sustento. El contexto de la pandemia es doblemente complejo por las dificultades de salir a buscar trabajo remunerado. También porque el tema de la escolaridad que no estaba resuelto", indicó.
Achicar la brecha depende de políticas públicas
Con estos datos concretos, surge la necesidad de que las autoridades públicas tomen decisiones que contribuyan a achicar la brecha salarial de género. En este sentido, las políticas que se pueden implementar son las que tienen que ver con discriminaciones impositivas, es decir, la generación de incentivos impositivos o de acceso al crédito para que las empresas contraten mujeres, o para las empresas que son dirigidas por mujeres.
En la Provincia de Santa Fe en los últimos meses se creó el sello EPM "Empresa Propiedad de Mujeres" que identifica las empresas dirigidas por mujeres. Esta política Calore la consideró "super innovadora", ya que en Argentina solo el 9% de las pymes están conducidas por mujeres. "Este sello va a ayudar a que el estado provincial pueda empezar a segmentar y dirigir distintas políticas públicas para incentivar que las mujeres también puedan crecer en su vida profesional", dijo.
También resulta positivo crear información sobre la problemática. Las estadísticas y los indicadores son muy importantes porque visibilizan el problema. Y se necesitan datos concretos para que las políticas públicas que se realicen tenga efectos concretos sobre la población a la que se quiere llegar.
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