La apertura total de importaciones de alimentos que anunció el gobierno de Javier Milei mantiene en alerta a la producción nacional y se aguarda por las resoluciones oficiales que instrumenten los mecanismos que se utilizarán para su incorporación al mercado.
De acuerdo a la información oficial, uno de los bienes que rápidamente podrá desembarcar en las góndolas es la carne de cerdo. Esta situación generó preocupación en el sector, ya que Argentina limita con un importantísimo competidor –Brasil– que no tiene las mismas desventajas impositivas y productivas que la industria local.
Adolfo Franke, vicepresidente de la Asociación de Productores Porcinos de Santa Fe (Apporsafe), diálogo con AIRE y contó en detalle cómo se desarrolla el mercado de carne porcina en nuestro país y las complicaciones que se pueden generar con una apertura de importaciones.
"Siempre tuvimos competencia con importaciones de Brasil y en algunos momentos de Dinamarca", contó Franke y explicó: "Brasil es un gran productor que hace 20 o 30 años tiene políticas muy claras para el desarrollo del mercado, que ha crecido y que hoy en día tienen 2 millones de cerdas productivas, contra las 340 mil que tiene Argentina".
Si bien el mercado argentino cuenta actualmente con carne porcina importada que algunos industriales y supermercados compran, el vicepresidente de Apporsafe indicó que sólo se trata de "una pequeña cantidad".
Las desventajas impositivas y productivas que advierten los productores
Franke refirió que la producción argentina tiene una serie de desventajas impositivas y productivas respecto a los productores de Brasil. "Si liberan todo, que nos saquen el impuesto PAÍS, que nos saquen el impuesto del IVA, que liberen las cubiertas y mejoren la logística", pidió.
"Nosotros tenemos que importar insumos de nutrición o de veterinaria pagando el impuesto PAÍS; y los brasileros no tienen que hacer eso. Nosotros tenemos un sobrecosto de IVA que ronda entre los 30$ y 50$ por kilo, y los brasileros a ese tema lo tienen resuelto", enumeró y adelantó que la competencia en el mercado "sería desigual".
El vicepresidente de Apporsafe también hizo referencia a un tema específico con la que la producción argentina no cuenta y la brasilera sí: la ractopamina.
"Un tema específico es que pueden usar la ractopamina, que es un promotor de crecimiento que hace que el costo de producción baje un 5%. En Argentina (quizás con razón) no está permitido su uso. Desde un punto de vista técnico y de mejor alimentación, no se utiliza ese promotor de crecimiento, pero los brasileros sí la usan", sostuvo.
Porcicultores: un sector que ya bajó sus precios en un 25%
"El sector ya está en crisis y, con una inflación del 30% en enero y febrero, bajó el 25% del precio del capón. En diciembre estaba $1290 y hoy está en $1050. La media res bajó de $2070 a $1570. Es decir, al esfuerzo ya lo hicimos", dijo Franke, quien reconoció que con la apertura de importaciones "el precio de la carne de Brasil va a ser más barata", pero advirtió: "Nosotros no podemos abaratar más".
Y detalló: "El precio de venta del capón de Brasil y de Argentina está parejo, pero Brasil tiene mucho volumen y tiene excedentes. La bondiola, por ejemplo, en Argentina es un corte premium y en Brasil no. Entonces, no tiene el mismo valor que acá".
"También tenemos un problema con el mostrador. El precio del vacuno está en 6.000 o 7000 y el precio del porcino está en $5000, cuando en realidad podría estar más bajo", postuló el referente y cerró: "Entiendo que el Gobierno esté preocupado y que el objetivo es bajar la inflación, pero el sector porcino ya entregó todo y los bolsillos están flacos. Van a destruir la industria del cerdo. Estamos solicitando hace tiempo que resuelvan el tema del IVA, además hay una ironía porque si quisiéramos exportar, tenemos retenciones".
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