Hacer tostadas parece una pavada, pero la realidad es que la mayoría cae en el mismo error: el pan termina demasiado seco, quemado por fuera y blando por dentro. ¿Te pasó alguna vez? No sos el único.
La clave está en controlar la temperatura y el tiempo de cocción, además de elegir bien el tipo de pan. Con un par de ajustes, podés lograr esa textura crocante por fuera y suave por dentro que todos buscan.