En el marco de la programación especial por el 8M, Graciela Brondino, la madre de Marianela dedicó unas palabras alusivas en el inicio del programa Ahora Vengo, a continuación también dejaron sus mensajes Silvia Tucci, primera mujer colectivera en Santa Fe y la séxtuple campeona del mundo Alejandra Oliveras.
Feliz día a todas las mujeres: seres maravillosos que luchan, trabajan, crían a sus hijos, se desarrollan profesionalmente, cada día van ganando mayor terreno y más derechos, y algunas como nosotras, a las que nos han matado algún familiar, que arrastramos la desesperanza y el miedo a toda una vida, o lo que resta de ella, también luchamos con estructuras muy pesadas, arraigadas desde hace décadas y muy difíciles de penetrar. Hablo en nombre mío como mamá de Marianela y en representación de la Asociación Familiares de Víctimas Inocentes de la Inseguridad.
Podría contarles tantas cosas que nunca olvidaré, pero mi intención es –hoy- dejarles otro mensaje. Creo que estoy llegando a la meta en mi búsqueda de justicia. Falta que un tribunal de Vera se expida respecto a la apelación del abogado defensor del menor, por los 16 años de pena que le han impuesto y se terminaría mi lucha de 11 años.
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Recuerdo mi ingenuidad cuando mataron a Marianela, el pensar que la justicia era automática y que teníamos todo el tiempo del mundo para esperarla. Ni la justicia es automática, porque si uno no colabora en mover esa pesada rueda, no se avanza y tampoco tenemos todo el tiempo del mundo, ya que quedás herido de muerte, como le pasó a mi esposo que falleció por no poder superar la tristeza por la pérdida de su hija.
Lo aterrador de la muerte es ser obligados a entender el NUNCA MÁS definitivo, inmodificable, terminante y desgarrador, es un punto final. Y cuando se muere un hijo parece inexplicable que siga amaneciendo todos los días, que salga el sol y que la gente ni se entere que nosotros estamos inmersos en una desesperación total, porque de pronto, la tierra empezó a girar descontroladamente y no sabemos a qué aferrarnos para sobrevivir.
No obstante, la lucha por objetivos que parecen inalcanzables ayuda a sobrevivir. Y es lo que hice y lo que le prometí a mi hija. Hay que estar dispuestas a transitar un largo camino lleno de escollos. Al principio, cuando más perdida estaba, soporté muchos NO, mucha indiferencia, algunas humillaciones, pero no contaban con mis fortalezas que hicieron la diferencia: CONOCÍA MIS DERECHOS y los de mi hija. Y el derecho fundamental y primero es el derecho a la vida. Y se la quitaron 2 motochorros, pero también la policía que no hizo nada con esa moto negra los días anteriores, cuando robaron a varias personas del barrio y los funcionarios que tienen la obligación de administrar el poder otorgado por nosotros mediante el voto, para hacer de esta ciudad, un lugar mejor, y sacarnos de esta actualidad que da temor, pavor e indignación y no lo hacen ni lo hicieron.
Tampoco nunca me intimidaron con sus cargos de cualquier tipo. Son personas, iguales a nosotros, con mayores responsabilidades. Y tienen la obligación de darnos respuestas, de atendernos a todos, para eso están. Hace un tiempo me pidieron un cuadro que representara esta problemática. ¿Saben qué me surgió hacer? un abstracto con líneas intrincadas que se entrecruzan, que representaban el caos en que quedamos los familiares y la figura central de una mujer, porque me parece que nosotras, en su gran mayoría, somos las que sacamos fuerzas de donde no tenemos para salir a pelear por nuestros derechos y la de nuestros seres queridos. Eso es lo que hay que hacer.
A veces deberemos pasar crisis, pensar que no se puede atajar un tsunami con la palma de la mano. Ahí hay que darse tiempo para llorar si es necesario y luego sacudirnos, seguir luchando, aunque el objetivo final se vea muy pero muy lejos. Siempre respeté las decisiones judiciales, pero cada vez que no he estado de acuerdo, las he apelado y salvo en una oportunidad siempre han fallado a mi favor, hasta cuando pedí ser querellante en la causa del menor. Pero no me limité sólo a pedirlo. Le expliqué a los camaristas cuáles eran los motivos por los cuales lo hacía. Así, la causa de Marianela SIENTA JURISPRUDENCIA EN MUCHOS ASPECTOS QUE LES SERVIRÁN A OTRAS PERSONAS.
El mensaje que les quiero dejar a los familiares de víctimas es que no aflojen. Sigan adelante con convicciones firmes. No es necesario gritar, ni insultar, ni quemar cubiertas para ser escuchados. Tampoco faltar el respeto. Sé que a pocos les importa mucho y a muchos les importa poco; que uno lucha contra las injusticias, la desidia, la mentira y la indiferencia, pero nuestros muertos nos corren por las venas, aunque no los podamos abrazar y son el faro que nos guía e ilumina desde donde se juntan el cielo y el mar. Muchas gracias.
Graciela BRONDINO
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