jueves 22 de abril de 2021
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La historia de la Locomotora Oliveras: la campeona del mundo que empezó a boxear para escapar de la violencia de género

Un infancia dura por la pobreza, una adolescencia marcada por la violencia de genero y una frase de su padre que le cambiaría su vida. El empoderamiento y superación de Alejandra Locomotora Oliveras.

Aguantó que la maltraten con apenas 14 años. Su marido le gritaba, la destrataba, la humillaba y no entendía por qué aún estando embarazada. Aguantó hasta que dijo basta. Esperaba a que se vaya de su casa para poder entrenar, para prepararse, para tomar fuerza. Sentadillas, abdominales, no paró para estar lista en ese momento. Una tarde él llegó a su casa e intentó pegarle, pero nunca supo lo que le esperaba. Ella se agachó, esquivó la piña de su marido y con toda su fuerza descargó su bronca contra la violencia machista. Acertó el golpe de su vida. Fue un 'punch' a la violencia de género y allí comenzó su lucha para dejar de sufrir. Así es como comienza la historia de la séxtuple campeona del mundo y récord Guiness Alejandra Locomotora Oliveras.

Alejandra "Locomotora" Oliveras

Seis títulos del mundo, todos por nocaut, ninguna boxeadora pudo con ella arriba del ring. Sin embargo, el golpe más importante de su vida le acertó a un hombre: "A los 14 años empecé a sufrir violencia de género, fue cuando quedé embarazada. A los 15 tuve a mi hijo. Me pegaba durante el embarazo, lo hizo también después que nació y hasta que me separé. Yo entiendo que si nacemos es para ser feliz y para disfrutar. Estamos de paso en este mundo. ¿Por qué sufrir? ¿Por qué otra persona te puede lastimar? Antes era normal que la mujer sufriera porque el marido le pegara, a nadie se le movía un pelo porque una mujer denunciaba y no le daban pelota, la mandaban a la casa y se le reían. Yo nunca acepté eso. Por eso aposté por el amor, por eso de tan niña me junté con él y tuvimos un hijo. Pero cuando empezó a pegarme no entendía el motivo. Dije: 'eso no es el amor'".

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Un relato cruel, de una mujer que sólo intentó ser feliz yéndose de su casa siendo apenas adolescente: "Me considero una persona feliz. Siempre que se me presenta un problema o un obstáculo pienso en ganarlo, en pasarlo, en salir adelante. Me hice boxeadora porque yo sufrí violencia género, mi pareja me pegaba y tuve que aprender a defenderme para poder salir de ahí".

"A pesar de los golpes, debés seguir peleando"

Con apenas un año la Locomotora se fue de su pueblo natal El Carmen (Jujuy) a vivir a Alejandro Roca (Córdoba). Su padre, camionero, dejó la provincia jujeña para buscar una vida más digna para sus hijos. Es la cuarta de los siete hermanos que tienen una particularidad: se definen como "los siete mares" por el comienzo de sus nombres. Marcelo, Martín, Mariano, Marcos, María Dolores, María Sol y, ella, Marina Alejandra. "La violencia de género fue lo que me llegó para aprender a defenderme. Hacía flexiones de brazo, trabajos de fuerza, no me había subido a un ring antes de separarme de esa persona. Pero sí aprendí a defenderme porque me preguntaba: '¿Hasta cuándo me va a pegar sin motivo?". No tenía por qué sufrir así todos los días. Para pelear en contra del miedo, justamente aprendí a defenderme".

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Su infancia fue atravesada por la pobreza pero en la escuela fue una excelente alumna, era la mejor de la primaria. De piba cosechó en el campo, manejó tractores y le cambiaba la rueda cuando se rompía. Sin embargo, nada la detuvo a creer que de todo se puede salir. Pero un día su vida cambió, a los 14 se enamoró y comenzó la peor pesadilla de su vida: "Nos mudamos a una casita muy humilde, era la última miseria que te podés imaginar. Era una pieza sin luz, sin baño, sin agua. Comíamos la primera o segunda semana del mes y después tenía que ir a la casa de mis padres porque no teníamos para comer. Me pagaba por nada, porque tenía ganas nomás. Cuando volvía de trabajar o cuando estaba conmigo. Me destrataba todo tiempo. Siempre fue violento".

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Alejandra Locomotora Oliveras: séxtuple campeona del mundo y récord Guiness

Alejandra Locomotora Oliveras: séxtuple campeona del mundo y récord Guiness

Sin embargo, la violencia de género tenía fecha de vencimiento: "Lo que hice fue aprender a defenderme sola porque en el pueblo no había boxeo. Así que cuando él no estaba hacía sentadillas, abdominales en el piso, entrenaba con mi sombra. Un día vino a pegarme como lo hacía siempre. Entonces lo esperé, cerré el puño y le di con toda la fuerza que tenía. Cayó sorprendidísimo al suelo. Agarré mi bebé, una bolsa de nylon, y me fui. No volví nunca más"

"Entonces lo esperé, cerré el puño y le di con toda la fuerza que tenía".

Un nuevo comienzo

Al comienzo changueaba. Iba casa por casa vendiendo empanadas, alfajores o si observaba el pasto alto en los domicilios se ofrecía para cortarlo. Hasta que en uno de sus tantos recorridos pasó por una radio, entró y pidió trabajo para hacer lo que sea. Ser buena alumna en la primaria le dio la posibilidad de aprender a leer como pocos. Entonces la emplearon para leer el diario en una programa. Ahí comenzó a salir el sol: "Yo siempre admiré a Mike Tyson. Era mi ídolo de chiquita y quería ser un boxeador como él. Un día leo en el diario que Tyson había salido de la cárcel, y dije al aire 'cómo me gustaría ser boxeadora'. En ese momento estaba escuchando la radio un exboxeador que estaba en el pueblo. Fue hasta el estudio y preguntó '¿quién dijo que quiere boxear?' Le dije: '¡yo quiero!' Y me contestó que me iba a 'hacer pelear'. Al mes armó un festival de boxeo con una chica del pueblo y ahí empezó mi carrera".

Un día leo en el diario que Tyson había salido de la cárcel, y dije al aire 'cómo me gustaría ser boxeadora'.

Esta historia tan increíble como real sigue: "No sabés, del miedo que tenía del evento estuve a punto de decir que no. Lo llamé a mi papá y le dije 'tengo miedo, me parece que metí la pata'. Tengo que pelear y si me cagan a palo después se van a reír toda la vida en el pueblo. Era miedo y vergüenza". Pero su padre le iba a decir la mejor frase de su vida, que la ayudaría a ser lo que es hoy, una campeona del mundo: "Hija, si no lo hacés te vas a arrepentir toda tu vida de no haberlo intentado. Si es tu sueño, dale para delante. Pelea por tu sueño".

Acá comenzó el génesis de la seis veces campeona del mundo.

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Alejandra Locomotora Oliveras exponiendo sus seis títulos.

Alejandra Locomotora Oliveras exponiendo sus seis títulos.

Su lucha por el feminismo

Por tolo que pasó en su vida, Oliveras sostiene que lucha por la igualdad de género. "Yo me considero una luchadora por la igualdad, no sé si ponerle que soy feminista. Yo valoro y respeto al hombre pero hay que enseñarle que nosotras somos iguales".

Ella pone su ejemplo y su entrenamiento como un método de lucha: "La cultura piensa que la mujer es el sexo débil pero si vos a una niña la mandás a un gimnasio de boxeo a entrenar ya sabe que puede defenderse, tiene fuerza, sabe cuándo viene una piña para esquivar. No digo que se transformen en boxeadoras profesionales pero que aprendan a defenderse. Yo soy de las que piensa que cualquier deporte te levanta el autoestima. Aprendés a cuidarte, a quererte".

Alejandro creó un gimnasio en la ciudad de Santo Tomé y está muy cerca de inaugurar su segundo en la ciudad de Santa Fe. Ahí es donde observa que el machismo sigue pegando duro: "En mi gimnasio vienen mujeres golpeadas, les cambiamos la mente y les salvamos la vida todos los días. Nunca te confiesan que comienzan a entrenar porque sufren violencia de género pero con el tiempo lo terminan aceptando. Me dicen: 'sufro violencia, por eso vengo'. Tienen tanto miedo que por eso no me cuentan de entrada".

El valor está en poder ayudarlas y sacarlas de los momentos como los que ella pasó: "Tengo casos de mujeres que han sido violadas y que tienen ese dolor tan profundo. Acá aprenden a superarse, a respetarse y a valorarse. Vienen defenderse, dejan platos en la casa, la mugre que limpian y dicen: 'ahora pienso en mi, quiero verme linda, fuerte, hago algo por mí'".

"En mi gimnasio vienen mujeres golpeadas, les cambiamos la mente y les salvamos la vida todos los días."

La Locomotora es un ejemplo para todas y ella lo acepta: "Yo me considero un ejemplo por todo lo que sufrí, por todo lo que pasé. Porque salí para adelante, luché por mi lugar, yo soy un ejemplo y por eso me siguen y me quieren. Donde voy me aplauden, por eso tengo tanto cariño en todo el país. Nadie nació para sufrir. Tenés una vida, hay que aprovecharla, disfrutar, luchar por tu sueños. Sea lo que sea luchá por salir adelante. Yo voy a seguir luchando por todas las mujeres del mundo que algún día seamos iguales. Siento que tengo esta gran misión en este mundo".

Oliveras trabaja con sus dos hijos: Alejandro de 26 años y Alexis de 23. Ambos son instructores en su gimnasio. Los dos estudian. Alejandra trabaja, da charlas por todo el país, es madre y compañera. En su agenda casi no tuvo tiempo para esta entrevista porque la lucha no para.

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