De Julio Cobos a Victoria Villarruel: los "vices" y 20 años de dolores de cabeza para presidentes de Argentina
La sucesión de conflictos entre presidentes y vicepresidentes en las últimas dos décadas también refleja una particularidad peculiar del sistema argentino.
De izquierda a derecha: Julio Cobos, Amado Boudou, Gabriela Michetti, Cristina Fernández de Kirchner y Victoria Villarruel.
La tensión entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a poner en el centro de la escena una característica recurrente de la política argentina: la conflictiva relación entre quienes encabezan la fórmula presidencial.
Los cruces entre ambos dirigentes libertarios se profundizaron en las últimas semanas y alcanzaron un nuevo punto durante la última apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Allí, Milei sostuvo que su gobierno sufrió un “ataque sin precedentes” impulsado —según afirmó— por sectores de la oposición, empresarios y medios, y en ese contexto deslizó una frase que muchos interpretaron como dirigida a su propia vicepresidenta.
Según expresó el mandatario, esas maniobras “los hacían soñar con abrazar el sillón de Rivadavia”, una referencia que fue leída como una alusión a Villarruel en medio de la creciente tensión política dentro del oficialismo.
Un vínculo atravesado por las diferencias: Javier Milei vs Victoria Villarruel
Los primeros signos de distanciamiento entre Milei y Villarruel se habían registrado incluso antes de la llegada al gobierno. Durante la campaña electoral aparecieron pancartas en actos proselitistas que sugerían un proyecto político propio de la entonces candidata a vicepresidenta.
Con la asunción presidencial, las diferencias comenzaron a hacerse más visibles. Aunque en un primer momento se especulaba con que Villarruel podría quedar vinculada políticamente a las áreas de Seguridad y Defensa, el Presidente designó finalmente a Patricia Bullrich y a Luis Petri al frente de esos ministerios.
— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) August 1, 2025
Desde entonces, el vínculo se mantuvo distante. En una entrevista televisiva, Milei afirmó que la vicepresidenta “no tiene ninguna injerencia en la toma de decisiones” del Gobierno nacional y sostuvo que el diálogo entre ambos es meramente “institucional”. En la misma línea, señaló que Villarruel “está más cerca del círculo rojo, de lo que ella llama la alta política, y lo que nosotros llamamos la casta”.
Las diferencias también quedaron expuestas en torno a los aumentos salariales de los senadores, que fueron cuestionados públicamente por el Presidente mientras Villarruel ejerce la presidencia del Senado. Posteriormente, la habilitación de sesiones en el Senado para tratar proyectos que el Gobierno consideraba contrarios al “equilibrio fiscal” también provocó tensiones en la relación.
Tras los cruces durante la apertura de sesiones, la vicepresidenta respondió a través de la red social X. Allí sostuvo que no renunciará a su cargo y escribió: “Eso quieren, mi renuncia. Pero no se les va a dar. El 10/12/27 hasta esa fecha ocupo con honestidad mi cargo. Al que no le gusta vota lo que quiere en el próximo turno”.
Cristina Fernández de Kirchner vs. Julio Cobos: el “voto no positivo” que marcó una ruptura histórica
El conflicto entre presidentes y vicepresidentes no es nuevo en la política argentina. Uno de los antecedentes más recordados se produjo durante el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y su vicepresidente Julio Cobos.
Elegido en 2007 como parte de una estrategia política para consolidar la denominada transversalidad con sectores del radicalismo, Cobos protagonizó uno de los episodios institucionales más recordados de las últimas décadas.
— Espartano Libertario (@espartanolibert) June 15, 2024
En medio del conflicto entre el gobierno nacional y el sector agropecuario por las retenciones móviles, el entonces vicepresidente desempató la votación en el Senado sobre la Resolución 125 con su recordado “voto no positivo”, una decisión que significó un fuerte quiebre político con la Casa Rosada.
Años después, la propia Cristina Fernández relató en su libro Sinceramente que nunca estuvo completamente convencida de aquella elección. Según contó, la incorporación del dirigente radical a la fórmula había sido impulsada por Néstor Kirchner y por quien entonces era jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Cristina Kirchner y Amado Boudou: una relación atravesada por causas judiciales
Tras la ruptura política con Cobos, la relación entre la Presidencia y la Vicepresidencia volvió a quedar marcada por episodios de tensión durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, aunque sin registros de peleas o distanciamientos entre ambas figuras.
En ese período, el cargo fue ocupado por Amado Boudou, quien años después fue condenado por corrupción en la causa vinculada a la empresa Ciccone Calcográfica. En 2020, la Corte Suprema dejó firme la condena a cinco años y diez meses de prisión por cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública.
Más recientemente, Boudou también fue demandado por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) para que reintegre fondos percibidos en concepto de jubilación de privilegio mientras pesaba sobre él la condena judicial.
Mauricio Macri y Gabriela Michetti: sin crisis institucional, pero con distancia política sobre el cierre de la gestión
La relación entre Mauricio Macri y su vicepresidenta Gabriela Michetti no estuvo atravesada por crisis institucionales de gran magnitud, aunque con el paso del tiempo el vínculo político se fue enfriando.
Hacia el final del mandato, Michetti dejó entrever sentirse desplazada dentro del gobierno, especialmente por el protagonismo del entonces jefe de Gabinete, Marcos Peña, y luego por la elección del peronista Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula de Macri en 2019. La tensión interna se evidenció en algunos episodios públicos, aunque sin alcanzar el nivel de confrontación registrado en otras gestiones.
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner: la interna que atravesó al Frente de Todos
El gobierno de Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner no fue excepción en torno a las tensiones que puede generar la convivencia política dentro de la fórmula presidencial.
Tras la pandemia, en 2021, cinco ministros vinculados al sector político de la vicepresidenta presentaron su renuncia en medio de una crisis que dejó expuesta la interna del oficialismo.
Cristina Kirchner cuestionó el acuerdo con el FMI, la designación de “funcionarios que no funcionan” y le reclamó al presidente mayor decisión política. pic.twitter.com/zLBCZfF9E5
Las diferencias entre ambos dirigentes se profundizaron con reproches públicos y mensajes difundidos en redes sociales por parte de Cristina Kirchner, que cuestionó distintas decisiones de gestión, incluso tras las denuncias de Fabiola Yáñez contra Fernández por violencia de género. Uno de los momentos de mayor tensión se produjo tras la sanción del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en 2022.
Un cargo con poder ambiguo
La sucesión de conflictos entre presidentes y vicepresidentes en las últimas dos décadas también refleja una particularidad institucional del sistema político argentino. Aunque integra la fórmula presidencial, el vicepresidente no forma parte del Poder Ejecutivo: su función central está en el Poder Legislativo, ya que preside el Senado de la Nación. Desde ese rol conduce las sesiones y solo vota en caso de empate.
Ese diseño institucional ha generado tensiones en distintos momentos. El caso más emblemático ocurrió en 2008, cuando el vicepresidente Julio Cobos debió desempatar la votación sobre la Resolución 125. Su recordado “voto no positivo” rechazó el proyecto impulsado por el propio gobierno del que formaba parte.
Aunque integra la fórmula presidencial, el vicepresidente no forma parte del Poder Ejecutivo: su función central está en el Poder Legislativo.
Foto: NA
La vicepresidencia combina así presencia en la fórmula presidencial con un poder institucional relevante en el Congreso, pero con escasa participación directa en la gestión del Ejecutivo. Esa posición ambigua ha sido, en muchos casos, un factor que alimentó los conflictos dentro del poder.