La Organización Panamericana de la Salud (OPS), en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), seleccionó dos plantas locales biotecnológicas Sinergium Biotech y mAbxience, para que desarrollen y produzcan en Argentina y Brasil vacunas con tecnología ARN mensajero (ARNm) contra el covid y otras enfermedades. La decisión se anunció este martes, en el marco de la 59ª reunión del Consejo Directivo de la OPS, que se realiza de forma virtual del 20 al 24 de septiembre. El objetivo es incrementar la producción de vacunas con esta tecnología y así disminuir las brechas en el acceso a los inoculantes contra el coronavirus en esta región del planeta.
En conversación con AIRE, Tomas Orduna, médico infectólogo y jefe del Servicio de Patologías Regionales y Medicina Tropical, explicó cómo funciona la tecnología ARN mensajero que utilizan las vacunas Pfizer y Moderna: "Se pone un pedacito de genoma del coronavirus dentro de un 'colectivo' que es una capa de grasa. Ese genoma es la espícula, un pedacito de la parte genética que induce la formación del virus. Cuando llega al organismo tiene un proceso que es captado, y ese ARN mensajero termina induciendo el virus en el interior de la célula", explicó.
"Esto se hace a partir de la contracara del ARN que es el ADN, que es el que va a terminar fabricando la proteína de la espina. En la sangre va a haber proteína de la espícula y va a terminar produciendo anticuerpos contra la espina, lo que va a neutralizar al virus ante el contagio", agregó.
Esta tecnología es de las más nuevas en cuanto a la fabricación de vacunas. Con el covid es la primera experiencia masiva, aunque ya se habían usado en otras vacunas como por ejemplo la utilizada contra el ébola en África. "Masivo no había ocurrido nunca como con Pfizer y Moderna, que utilizan una tecnología absolutamente novedosa con nanopartículas para transportar el material genético del virus contra el cual se quiere inmunizar", dijo.
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Comparado con otras tecnologías, el infectólogo consideró que "no diría que es mejor en principio, las tecnologías de Pfizer y Moderna son más novedosas, pero en comparación con la tecnología de adenovirus de la Sputnik, están prácticamente separadas por uno o dos puntos en la respuesta de eficacia, que estadísticamente no es significativo". Pero lo que sí es más favorable, es que cuando están las capacidades instaladas, es mucho más fácil fabricar la molécula de ARN que seguir teniendo la producción de adenovirus en cultivo, al que luego hay que ponerle el "pedacito" de genoma.
Además señaló lo que pasó con el componente dos de Sputnik, que "costó porque el adenovirus 5 que es el que se monta como componente dos, es mucho más difícil de cultivar. Las moléculas de ARN mensajero, en plantas como las que estarán en Brasil y Argentina, van a permitir tener una generación más sencilla", indicó el médico.
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Acerca del mito de que pudiera realizar modificaciones genéticas, explicó que el ARN que se introduce en el cuerpo no se integra con el ADN, y que por ende no hay cambio en la genética de nadie. Más allá del coronavirus, producir estas vacunas coloca a la Argentina en un nivel de países con alta competitividad en el área técnico-científica.
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Además refirió al caso de Brasil que tiene un modelo científico estatal, con una gran inversión histórica que le permitió tener al laboratorio Tecnología en Inmunología Bio-Manguinhos, parte de la Fundación Oswaldo Cruz (FIOCRUZ), que también está certificado para hacer vacunas ARN desde el Estado brasileño. En Argentina, explicó que hay un laboratorio que es un conglomerado de empresas privadas, que tiene al laboratorio Sinergium Biotech y mAbxience, donde se está elaborando el componente de AstraZeneca.
Ese laboratorio fue iniciado en 2010 después de la pandemia de influenza H1N1 (conocida comúnmente como "gripe A"), y se formó para poder elaborar vacunas contra la gripe en Argentina. A partir de esto, se logró que las 12 millones de vacunas antigripales que se consumen en el país salgan de ese laboratorio, con un nivel de calidad que permite exportar a Europa porque están calificadas por la European Medicines Agency (EMA). Esto es lo que permitió que Argentina fuera elegida por la OMS para fabricar el ARN mensajero.
Por último, Orduna refirió a la posibilidad de necesitar una tercera dosis de las vacunas, pero afirmó que en principio son dos dosis y que por ahora ninguno de los esquemas tiene contemplada la tercera. "Lo que veremos a futuro es si necesitaremos vacunar todos los años, cada cinco años, o cambiar el componente de la vacuna para combatir las variantes", concluyó.
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