"La violencia de género digital existe y es real": el testimonio de la mamá de Ema, impulsora de la ley que lleva el nombre de su hija
Tras la muerte de su hija, Laura Sánchez impulsa la Guía Ema y la Ley Ema, que tiene media sanción en Santa Fe y que busca prevenir la violencia de género digital.
La violencia de género digital, en la lucha de Laura Sánchez para llevar adelante la Ley Ema (imagen creada con IA)
"Uno sigue respirando, pero está muerto en vida", dijo Laura Sánchez, luego de perder a su hija Ema cuando se hizo viral un video íntimo de la adolescente.
A Laura Sánchez le pasó lo peor que le puede pasar a una madre: su hija Ema Bondaruk, de 15 años, se quitó la vida tras la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. “Yo no sabía que existía la violencia de género digital hasta que me pasó a mí”, dice ahora.
Te podría interesar
Hoy recorre el país apuntando a crear ciudadanía digital, difundir la Guía Ema, impulsar la Ley Ema y, sobre todo, abrir la conversación. “Estos territorios digitales los estamos construyendo entre todos y todas”, afirma. El mundo digital, aunque sea intangible, es muy real. “Los adultos también estamos aprendiendo a habitarlos”, sostiene.
En la provincia de Santa Fe, la Ley Ema fue presentada por la diputada provincial Celia Arena, obtuvo media sanción el 19 de marzo de 2026 y crea el Sistema Provincial para la Prevención y Abordaje Integral de la Violencia Digital en el Ámbito Educativo. Espera la aprobación del Senado para que Santa Fe sea la primera provincia del país en contar con esa herramienta.
La educación y la prevención son más necesarias que nunca.
Los peligros que sí conocía
“¿Por qué en el plano analógico sí reconocemos las violencias y en el plano digital, donde el hilo es muy fino, cuesta?”, plantea. “También les cuesta a los chicos. Es un error ese mito de pensar que son nativos digitales, que la tienen reclara con la tecnología”.
Laura estuvo en Rosario invitada por la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes y el Ministerio de Educación de la provincia, y participó también de una actividad en la Biblioteca Popular Pocho Lepratti.
LEER MÁS ► Celia Arena propone un sistema provincial contra la violencia digital en el ámbito educativo
Habló de la Guía Ema, por supuesto, de la ley que impulsan y, sobre todo, de la necesidad de prevenir, de actuar antes de que la violencia digital tenga consecuencias reales en las vidas de las personas.
A Laura la asaltaban otras preocupaciones sobre su hija: la había marcado —como a tanta gente de su generación— el asesinato de Carolina Aló, apuñalada 113 veces por su novio Fabián Tablado en 1996, y estaba atenta a que Ema no viviera un noviazgo violento.
No la dejaba tomar Uber sola, quería saber por qué se había retrasado, la retaba porque se llevaba materias, la llevaba al dentista, la cuidaba. Como toda madre, quería protegerla de los peligros que sí conocía.
“Nadie está exento de sufrir este tipo de violencia”, dice ahora. “La violencia puede ser física, estructural o simbólica; hoy tenemos que pensar que también es digital y que el impacto en las vidas es real”, agrega.
El video de Ema se difundió en muy poco tiempo. En diez minutos hubo una catarata de mensajes en redes. “No pudo con eso”, dice Laura con entereza. Veinticuatro horas después, el 23 de agosto de 2024 —“24 horas casi exactas”—, Ema tomó la decisión.
En la escuela la habían retado. Sin contención, acusada de haber hecho algo malo, volvió sola a su casa.
Hoy Laura subraya —está escrito en la guía— que un punto fundamental es no revictimizar.
¿Cómo se convierte una experiencia desgarradora en una causa? Así lo cuenta: “Uno se muere en vida, biológicamente sigue respirando, pero se muere en vida”.
Del dolor a la causa colectiva
En octubre, dos meses después de la muerte de Ema, comenzó a asistir a los grupos Renacer. “Son grupos de ayuda mutua para padres que enfrentan la muerte de sus hijos. No quedamos detenidos en el dolor y transformamos el por qué en un para qué”, relata.
El sábado siguiente conoció a Olimpia Coral Melo, creadora de la Ley Olimpia, que estaba en Argentina y recorrió toda la Ciudad de Buenos Aires para ir hasta el conurbano bonaerense, donde vive Laura.
Le preguntó qué quería.
“En ese momento lo único que quería era irme con Ema, esa es la verdad”, recuerda.
LEER MÁS ► La historia de Ema, el dolor de su madre y una ley para frenar la violencia digital de género
Y, sin embargo, tuvo el sentido colectivo de decir: “Quisiera hacer algo para que esto no pase más, para que a ninguna piba le pase lo que le pasó a Ema, para que a ninguna mamá le pase lo que me está pasando a mí”.
Laura instala una pregunta.
“Cada vez que muere una piba, una mujer o alguien de la diversidad por una violencia de género, ¿qué pasó ahí? Seguimos con estas estructuras patriarcales, verticales, no podemos cambiar esas estructuras, no podemos mejorarlas. Entonces digo: ahí nos morimos un poco todos como sociedad”, señala.
Con Olimpia empezaron ese mismo sábado a trabajar.
“Empecé de a poco a ir recobrando el sentido de vida”, cuenta.
Una herramienta para actuar antes
Fue el germen de la Guía Ema, presentada en agosto de 2025. ¿Qué es la Guía Ema? Justamente, una herramienta de trabajo para las escuelas y para la comunidad.
“Hay que empezar a pensar en esto, en poder cambiar estas estructuras para trasladarlas al plano digital, porque el algoritmo no es neutral, tiene todas estas cosas que en el plano presencial, en el analógico, se reflejan en el plano digital”, plantea Laura sobre la necesidad de un abordaje estructural.
“Cuando hablaba del chico que difundió el video y decía: 'Bueno, no tenía idea'. Y también es víctima de esta estructura. De esta cosa de que, aún en 2024, un pibe tenga la necesidad de mostrar a su presa de caza”, reflexiona.
Cuenta también que la escuela expulsó al adolescente. Justamente, la Guía Ema hace todo lo contrario: apuesta al diálogo y al trabajo escolar y comunitario para que cada joven se responsabilice de lo que hace en el mundo digital, antes, durante y después. Si la violencia ya ocurrió, puede haber sanción, pero lo más importante es la reparación.
LEER MÁS ► Cómo prevenir la violencia de género digital en la adolescencia (y acompañar cuando ocurre)
“Habría que pensar cómo puede responsabilizarse, qué podemos hacer para reparar y qué tenemos que hacer para que no siga sucediendo”, subraya Laura, que antes de todo esto era empleada administrativa y jamás se imaginó como activista de la ciudadanía digital.
La Guía Ema fue realizada por la familia de Ema junto con las organizaciones Ley Olimpia Argentina, Gentic, Faro Digital, Defensoras Digitales de México, Fundación Encuentro por la Participación Ciudadana y la Ampliación de Derechos, y los despachos de la diputada nacional Mónica Macha y la senadora provincial Laura Clark.
“Cuando empezamos a soñar con la guía, nosotros hacíamos un protocolo, pero entendimos que el protocolo llevaba más tiempo, requiere otros pasos, necesita la aprobación del Ejecutivo. Entonces iba a tardar mucho en salir. Nosotros queríamos una herramienta inmediata”, plantea.
La urgencia es detener la violencia digital.
Hackear el algoritmo
“Lo pensamos como una herramienta y, la verdad, en principio lo pensamos más para las escuelas. Después nos dimos cuenta, cuando empezamos a elaborarlo, de que las familias, la comunidad y la responsabilidad colectiva también son fundamentales, y que no podemos pensar que solo la escuela tiene esta responsabilidad, con todas las responsabilidades que además tienen hoy las escuelas”, señala.
Tampoco apunta a prohibir ni a controlar. Sabe que eso no se puede conjugar con la adolescencia. La palabra clave es acompañar. Crear confianza y generar ámbitos de diálogo, aunque sea más difícil, permite actuar con mayor eficacia.
Lo que también recuerda es que “el algoritmo no es neutral” y, por eso, apunta a hackear el algoritmo. Es que las plataformas son grandes empresas y uno de sus negocios es que la violencia escale en las redes, porque genera mayor interacción. Por eso también subraya la necesidad de regulación.
LEER MÁS ► Adolescencias e internet: herramientas para prevenir la violencia digital
Laura se niega a decirle victimario a un pibe de 14 años que difundió un video para demostrar su hombría. Sí cree que debe hacerse responsable, que es necesario que no lo repita, que no permita que otros lo hagan.
La mirada de la Guía Ema no es punitivista, sino preventiva, y también apunta a la reparación.
“Si nos pasa a nosotros, si le pasa a un amigo, saber que existe, saber qué hacer. Porque, como dije al principio, tal vez si nosotros como familia, si el colegio, si Ema misma hubieran tenido las herramientas, seguramente hoy la historia sería distinta. No lo vamos a saber nunca, pero yo estoy segura de que sí”.
Laura cree fervientemente que el mundo se puede cambiar desde las acciones pequeñas, desde lo que llama el “metro cuadrado”, y por eso cree en el compromiso personal.
“En nuestro metro cuadrado entran tres personas más. Si nosotros replicamos esto a esas tres personas y esas tres personas a tres más, parece una pavada y parece chiquito, pero sí podemos hacer un montón”.
La Guía Ema puede descargarse en Instagram.






