Hace apenas unos meses, Jack, de tres años, empezó a cambiar la sonrisa. Sus papás observaron que estaba un poco ladeada, pero creyeron que el chico solo estaba imitando algo que había visto y no se preocuparon. Sin embargo, en solo cuatro semanas notaron que también tenía problemas en la vista y pesadillas.
Preocupados, lo llevaron al médico para saber qué le sucedía. Luego de hacerle una tomografía, recibieron el diagnóstico: Jack tiene un tumor cerebral terminal. Los médicos le explicaron que sufre un tipo de cáncer infantil muy agresivo, que crece rápidamente y afecta a la región del cerebro responsable de funciones básicas del organismo como el sueño, la respiración y la presión arterial.
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Publicado por Wesley Lacey en Domingo, 17 de marzo de 2019
Los doctores les explicaron que no hay nada para hacer y estimaron que al pequeño le quedan entre seis meses y un año de vida, de acuerdo a la forma en la que responda al tratamiento. “Estamos destrozados. Fue la noticia más terrible que recibimos en nuestras vidas. No puedo ni siquiera considerar que, en algún momento, no estará más con nosotros”, confesó su papá, Wesley Lacey, al diario Daily Mail.
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