"Pandemias han ocurrido en la historia, y el hombre, vanidoso y creído el centro del universo, cae en la cuenta de su vulnerabilidad. Quienes tratamos con la vida y la muerte como materias de nuestro trabajo estamos un poco más cerca de la idea de finitud. Esta pandemia también pasará, pero costará muchas vidas y mucho dolor".
Raúl Feroglio elige sus palabras y pone particular atención en el armado de cada frase. Es médico en la ciudad santafesina de Las Parejas, donde vive con su familia y ejerce desde hace décadas. Pero también es poeta. Cuando habla, al igual que en su vida, esos dos mundos se encuentran, dialogan y juegan buscando equilibrio.
Estos días ajetreados para el personal de la salud encuentran a Raúl en cuarentena obligada pese a ser trabajador esencial. Es que, luego de detectarse a una persona con Covid-19 en uno de sus espacios de trabajo, debe quedarse en casa de manera preventiva hasta descartar que se haya contagiado. Mientras transita sus últimos días de encierro –afortunadamente sin síntomas– se prepara para la vuelta al trabajo y aprovecha este inesperado parate para reflexionar sobre la pandemia, la medicina, la poesía y la vida en diálogo con Aire Digital.
“En tiempos antiguos, las personas se aferraron a la idea de dios. En el siglo 21 la sociedad occidental ha centrado su punto de vista en el hombre y en lo material. Veremos cómo nos modifica esta experiencia, que seguro será la más potente de cuantas conocimos”, analiza. Este médico y poeta no cree que haya situación histórica reciente que pueda compararse a la que se está viviendo, al menos no recuerda una similar en su historia. “Posiblemente, lo único que pueda emparentarse es una guerra, y tenemos la fortuna de no haberla padecido en nuestro territorio”, sostiene, en alusión a Malvinas.
Raúl nació en Las Parejas pero estudió Medicina a 100 kilómetros de allí, en la Universidad Nacional de Rosario, donde se graduó en 1984. Se formó luego como especialista en Clínica Médica en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca). Volvió a trabajar a Las Parejas en 1988. Allí se casó y tuvo tres hijos. A lo largo de su carrera, se formó en diversos temas como ecografía, diabetes, ayuda para dejar de fumar y cuidados paliativos.
“A los 17 años no sabía por qué quería ser médico, y en el fondo tal vez tampoco lo sepa profundamente ahora”, admite. “Hijos de una familia de clase media trabajadora supongo que también, sutil e inconscientemente, esa generación hizo que muchos de nosotros fuéramos profesionales para asegurarnos un estatus social mejor que el de nuestros padres, al menos creo que es lo que soñaron”, añade.
Hoy, no se arrepiente de su elección. “Siempre me interesó lo fascinante de la Biología, y además la comunicación y lo que hay de historia de vida en otras personas. Como decía uno de mis maestros, los médicos somos privilegiados porque la gente desnuda su cuerpo y su alma delante de nosotros, y no existe otra profesión donde eso ocurra”, remarca. Difícil imaginar pacientes más frágiles que los que quedan a merced del sistema de salud en estos días de pandemia.
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Raúl cree que los médicos deben ser respetuosos y agradecidos por lo que les toca vivir, aun si muchas veces es difícil. “Ser médico es apasionante, es 'heavy', en el buen y en el mal sentido de la palabra. Recibimos de las personas profundos agradecimientos y también se experimenta cierto dolor y responsabilidades que no existen en otras profesiones”, abunda.
Pero la Medicina no es la única pasión en su vida. Raúl escribe poesía desde la infancia. Es autor de los libros “Del pájaro y la lágrima”, “Sueño de agua”, “Jardines” (en coautoría con Mariana Finochietto) y “El miedo y la belleza” (parte de su trabajo se encuentra disponible en poesiadelinteriorargentina.blogspot.com). Además, integra el grupo “Colectivo AbrazArte”, que se dedica al desarrollo y la producción de distintas actividades artísticas y culturales en Las Parejas. También es coordinador del Encuentro Internacional “De poetas y cuenteros”.
“La poesía ocupa un lugar principal en mis pasiones, aunque no así en el tiempo material que le dedico. La Medicina insume casi todo. No son pocos los médicos que han buscado respuestas en la poesía. El contacto con lo más profundo y sensible de los seres humanos en la profesión médica está emparentado con la búsqueda que ocurre en la poesía”, sostiene.
¿Cuánto hay de médico en el poeta, cuánto de poeta en el médico? “Como las dos actividades, medicina y poesía, son ejercidas por la misma persona sería imposible que no se influyeran. No escribo sobre temas médicos pero estoy seguro de que esa mirada está implícita en muchos de mis textos”, responde. “No sé quién dijo 'quien solo medicina sabe ni medicina sabe' y ahí puede estar resumido que el conocimiento y la sensibilidad por el arte harían de una persona un mejor médico o, por lo menos, alguien con mayor sensibilidad y empatía por los pacientes”, afirma.
A Raúl le cuesta encontrar en su memoria el momento en que escuchó por primera vez hablar de coronavirus. “Creo que fue entre diciembre y enero que empezamos a leer noticias en los diarios sobre lo que ocurría en China”, evoca. Cuando la enfermedad llegó a Europa, y por tener amigos en Italia, seguía a diario las noticias que todos conocen. “Hace unos años nos pusimos en guardia también por distintas epidemias que se sospechaba que podrían llegar a tener esta magnitud, la última fue la llamada “gripe A”, pero no llegó a este grado de difusión mundial”, recuerda. “Hasta ahora, el aislamiento es la mejor protección”, insiste.
En el momento en que se realizó esta entrevista, en Las Parejas solo se había registrado un caso positivo: un joven que volvió de Estados Unidos, se aisló, se sintió enfermo, estuvo internado en Rosario y evolucionó favorablemente. El segundo caso positivo fue de un trabajador de salud, por eso Raúl junto a varios integrantes de uno de sus equipos de trabajo se encuentran por estos días cumpliendo dos semanas de cuarentena.
“El aislamiento es una situación extraña, sería maravillosa por el tiempo que disponemos en casa, para todo lo que nunca alcanzamos a hacer, pero se interpone el miedo, miedo a enfermar y sobre todo a transmitir esta enfermedad potencialmente muy grave a los seres queridos”, admite.
Raúl ha pasado varias décadas trabajando con adultos mayores, grupo de riesgo en esta pandemia. Durante años, fue director del Hogar de Ancianos San Cayetano, perteneciente a la provincia. Hoy, es médico de cabecera de Pami, trabaja en un centro médico privado que tiene junto a varios colegas y también en el Samco de Las Parejas.
“Considero a la salud como un bien social, y a todas las personas como sujetos de ese derecho, y el equipo de salud debe respetar siempre la voluntad y la autodeterminación de los pacientes”, enfatiza. “Como atiendo adultos sugiero a ellos lo que según mi conocimiento, y con empatía, entiendo que es lo mejor para esa situación o enfermedad. Ya no palmearle el hombro y decirle “Vaya mijo, tómeme esa pastilla”, sostiene. “Siguiendo la escuela de Paco Maglio, de Isaac Abecasis o de Lázaro Gidekel puedo decir que trato de ejercer una medicina donde el médico se ubique, ya no al lado sino del lado del paciente”, plantea.
En el caso de los adultos mayores, que son los más vulnerables en esta pandemia, “es imprescindible el aislamiento más estricto, y tener presente que quienes los queremos y los cuidamos podemos ser los que les llevemos el virus. Será así hasta que pueda desarrollarse una vacuna y pase a ser una enfermedad prevenible como la gripe”, se esperanza.
En pocos días, Raúl volverá al trabajo. Pero no serán sus días habituales. “En esta pandemia, nuestra rutina cambió de manera drástica, yo trabajaba entre 8 y 10 horas por día, y ahora hemos limitado la atención y el contacto con los pacientes a lo indispensable. La atención de pacientes respiratorios con posibles casos de Covid-19 son atendidos por un equipo del hospital local en domicilio. Pero esta situación cambiará día a día, y en el futuro es de esperar que requiera de importantísimos esfuerzos de los equipos de salud, tanto en recurso humano como material, para lo que todos los servicios se están preparando", anticipa.
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Mientras su chaquetilla blanca y su estetoscopio esperan guardados a que se cumpla el día catorce de la cuarentena, Raúl aprovecha estas horas para afinar el lápiz y entregar sus pensamientos al papel. Quizá para aliviar el tiempo de espera, quizá para alejar los fantasmas que a todos persiguen en tiempos tan complejos, la palabra como escudo y arma ante un enemigo invisible que aún no se rinde ante los esfuerzos de la medicina.
Niña que nace (poema inédito)
Nacer en tiempos de guerra
será castigo
o presagio de fiesta en las pupilas
inciertos días
para temblorosa espera
¿hasta dónde alcanzan
la esperanza y el deseo?
¿Quién llegará a celebrarte?
Raúl Feroglio
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