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Entre comer o comprar una medicación: el precio del misoprostol lo hace inaccesible para un millón de mujeres

Una caja de misoprostol representa el 33% de los ingresos de casi cuatro millones de mujeres. El Observatorio Nacional de Acceso al Misoprostol monitorea los aumentos del medicamento y la relación con los salarios de las mujeres. La OMS lo considera como esencial para abortos seguros. En Santa Fe, su distribución es gratuita desde 2019.

Pareciera ya lejano aquel febrero de 2018, cuando Señorita Bimbo nombró la palabra “misoprostol” durante prime time en el programa Intrusos. Fue inmediato: Twitter, Google y Wikipedia explotaron con búsquedas vinculadas. Del medicamento se hablaba poco y nada en las mesas familiares de los domingos, a pesar de los años de militancia feminista al respecto. Ahora, Argentina tiene su propio Observatorio Nacional de Acceso al Misoprostol y los últimos datos relevados no son para nada alentadores: en lo que va del 2020, cerca de un millón de mujeres en el país no pueden afrontar los costos de una caja.

https://twitter.com/MISObservatorio/status/1323346639998849024

El desglose con un poco de matemáticas, para entenderlo mejor. El último dato disponible del ​informe “Evolución de la distribución del Ingreso” del Indec revela que el ingreso promedio de las mujeres del decil más bajo fue de 4350 pesos por mes durante el segundo trimestre de 2020. De acuerdo al seguimiento del Observatorio, el costo de Misop 200 al que se pudo acceder en junio de este año fue de 5021 pesos. ¿Qué significa esto? Que 950.498 mujeres tienen ingresos formales 13,36% por debajo del costo de una caja de misoprostol. Si bien la información disponible no tiene en cuenta el rango etario de estas mujeres y la realidad de aquellas que se encuentran en la economía informal, sigue siendo un buen indicador de la situación de vulnerabilidad que enfrentan.

Por otra parte, si se toman en cuenta los cuatro deciles más bajos de la escala individual de ingresos (exactamente 3.749.169 mujeres), una caja de Misop 200 a $5.021 representa, al menos, un tercio de sus ingresos formales.

La Organización Mundial de la Salud incluye al misoprostol en su lista de medicamentos esenciales para promover abortos seguros y ambulatorios hasta la semana 12 de embarazo. Esto implica que “debe estar disponible en todo momento, en cantidades suficientes, en las formas farmacéuticas apropiadas, con una calidad garantizada y a un precio accesible”, explica en su web el Observatorio Nacional de Acceso al Misoprostol. Este acceso desigual entre mujeres y personas gestantes está pronunciado aún más por el hecho de que la droga se consigue en solo dos presentaciones comerciales en farmacias argentinas.

En línea con los últimos datos de octubre, los precios que hay que pagar para comprar misoprostol en farmacias es de $9620 (Oxaprost, que aumentó 3,8% en relación a septiembre) y $5860 (Misop 200, que aumentó por su parte un 4%). La evolución de su costo no dice nada si no se tienen en cuenta también los ingresos durante el mismo período. Es por eso que, gracias al trabajo del Observatorio, es posible conocer qué porcentaje del Salario Mínimo Vital y Móvil se destinaría a la compra de una caja. Y, como las estadísticas están diseñadas con criterios binarios, este análisis no es completo ya que no se tiene en cuenta a varones trans, personas no binarias y/o cualquier persona con capacidad de gestar y abortar.

¿Por qué es recomendado el misoprostol?

Se trata de un medicamento que fue introducido en la década del ’80 para el tratamiento y prevención de úlceras gástricas. Con los años, se empezó a fomentar su uso para la interrupción voluntaria del embarazo. Las investigaciones han evidenciado que, por sí solo, el misoprostol tiene una efectividad de entre el 85 y 90 por ciento para la inducción de un aborto en el primer trimestre, siempre que sea utilizado según las recomendaciones. Cuando es combinado con la administración de Mifepristona (otro compuesto con propiedades similares), se convierte en una alternativa aún más segura.

Se requieren 12 pastillas en tres dosis. Si el tratamiento se realiza en casa, por lo general se indican 3 dosis de 4 pastillas cada 3 horas. Se puede elegir el uso sublingual, bucal o vaginal, según la preferencia de la persona. Las tres vías tienen la misma efectividad y se elige una sola, nunca se combinan. En la mayoría de los casos, el aborto se completa en término de 24 y 48 horas.

Folleto ILE Ministerio de Salud.png

Gratis en el sistema público de salud y a precios accesibles en las farmacias

“Hace décadas sabemos que con misoprostol podemos abortar de manera ambulatoria, es decir, en cualquier lugar que no sea un hospital. No tiene ningún sentido ocupar camas de quirófano y de internación posterior, además del tiempo de médiques, enfermeres y anestesistas (que son recursos más caros que el misoprostol) cuando un aborto con pastillas lo puede hacer une en su casa o donde le quede mejor, en el horario que más le convenga y con la compañía que elija. No tiene sentido utilizar todos esos recursos y esto se hace más notorio ahora con la pandemia. Necesitamos esas camas disponibles más que nunca”, explica Magalí Minvielle, quien forma parte del equipo del Observatorio.

“Por otra parte, las personas trans reciben múltiples violencias cuando van a un hospital o a una salita solamente por su identidad, algo que también le pasa a las lesbianas y a cualquier identidad que se desmarque de la cisheteronorma. Y no solamente: también las mujeres cis conocen de primera mano la violencia obstétrica cuando van a parir, de modo que para abortar se lo piensan dos veces antes de ir al sistema de salud. El sistema médico ejerce una violencia que tiene muy naturalizada y es muy necesario trabajar en desarmarla para derribar esas barreras de acceso a la salud”, agrega.

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El por qué es tan difícil acceder gratis al misoprostol en los centros de salud es algo que varía mucho a lo largo del territorio. Magalí lo explica a la perfección: “Algunas jurisdicciones se ocupan de comprar para su propia población, otras solamente esperan el envío por parte de Nación. Hay provincias que tienen otras prioridades y no compran, o gestiones que además son muy activas en restringir el acceso a los abortos, que no tienen protocolos, entonces esto también es un factor que hace que sea muy dispar el acceso al misoprostol según donde vivas. Lo mismo pasa con las farmacias. Actualmente Mendoza y San Juan tienen normativas provinciales que prohíben la venta de misoprostol, con lo cual, a la restricción del sistema de salud local, se le suma la restricción de no poder comprarlo en las farmacias”.

Desmedicalizar la práctica

Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito siempre se abanderó la autonomía de los cuerpos y de las decisiones. Desmedicalizar la interrupción del embarazo implica, por un lado, evitar lo que sucede en los centros médicos con mujeres, varones trans o personas no binarias al ser juzgadas cuando quieren abortar.

https://twitter.com/_trstz3/status/1310643301314424834

“Hay que romper con el paradigma de que somos incapaces de gestionar los procesos que suceden en nuestros cuerpos. Sabemos que es muy difícil hacer mella en ese modelo médico hegemónico en el que no tenemos ningún poder y quedamos a merced de une profesional que dicta lo que podemos y no podemos hacer. Pero hay otros modelos posibles donde les protagonistas del proceso de atención seamos les usuaries sin ser tutelades por les médiques. El aborto con misoprostol es solo un ejemplo de que eso es posible. Todavía es muy fuerte en el imaginario la idea de que un aborto seguro es un procedimiento de alta complejidad en un quirófano, cuando en realidad es mucho más sencillo y hasta más seguro”, opina Magalí.

Del monopolio del medicamento a la suba de 1300% en cuatro años

En Argentina, la fabricación de misoprostol solo está a cargo del Estado en la provincia de Santa Fe. El Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) es el encargado de garantizar la distribución en todos los centros de salud.

Antes del 2018, el único laboratorio que comercializaba un medicamento con misoprostol era el laboratorio Beta a través de Oxaprost. Esto suponía el monopolio en el mercado, subiendo por encima de otros medicamentos más allá de la inflación y la devaluación. Además, el Oxaprost se vende combinado con diclofenac en una presentación de 16 pastillas indicadas para patologías gástricas. Fue el único medicamento habilitado por Anmat que contenía misoprostol, hasta que en julio de 2018 se autorizó a Laboratorios Domínguez a producir Misop 200, en una presentación de 12 pastillas y con fines gineco-obstétricos. Su venta al público se produjo recién en noviembre de 2018.

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El primer precio disponible de Oxaprost que el Observatorio relevó data de 2010 y representaba alrededor del 20% del salario mínimo (el precio estaba en un rango de entre 240 y 320 pesos). En septiembre de 2015 el porcentaje llegó al mínimo, representando el 9,75%. En diciembre de 2019, cerca del 50%. El precio del misoprostol aumentó 1280% entre 2015 y 2019, mientras que entre 2011 y 2015 la suba fue del 91%.

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A esto se le suma la dificultad del requisito de receta archivada para comprarlo. “La receta siempre es un obstáculo porque, aunque tengamos a nuestro alcance toda la información necesaria para abortar con misoprostol, y de fuentes confiables (ya sea protocolos en internet o a través de organizaciones), o incluso de parte de profesionales de la salud, nos vemos obligades a pedir a une médique que nos haga la receta. Y por más que haya cada vez más médiques a favor, no siempre se animan a recetar porque creen que están haciendo algo ilegal. En el peor de los casos, están les médiques que directamente se niegan a cualquier cosa que tenga que ver con aborto. Y, en el medio, están les que cobran por entregar una receta de misoprostol, haciendo su negocio personal mientras te hacen creer que te hacen un favor. Tener que pagar una receta, o tener que recorrer varios consultorios en busca de receta, nos dificulta el acceso a abortos seguros”, concluye Magalí Minvielle.

Como dicen desde el Observatorio, que el misoprostol sea accesible para todas las personas que necesitan usarlo es una manera de garantizar el derecho humano a la salud integral.

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