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Sociedad Cambio climático | Dengue | Santa Fe

El cambio climático multiplica las olas de calor y reconfigura el mapa sanitario regional

Más calor y más humedad impactan sobre todo en la salud de niños y ancianos. El dengue llegó para quedarse.

La región centro del país, que comprende a la provincia de Santa Fe, padecerá una mayor cantidad de olas de calor con temperaturas extremas y precipitaciones más intensas y frecuentes por efecto del cambio climático. Esto, a su vez, tendrá un impacto más severo sobre la salud de las personas, más que nada de las franjas etarias más vulnerables como los más chicos y los más viejos.

Por otra parte, una investigación publicada en The Lancet señala que la suba de las temperaturas facilita la transmisión de enfermedades infecciosas como el dengue o la malaria, empeora el rendimiento de los cultivos y potencia la aparición de incendios forestales.

El médico Damián Verzeñassi, director del Instituto de Salud Socioambiental de la facultad de Ciencias Médicas de Rosario, informó que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea desde ya hace varios años el impacto del calentamiento global sobre la salud, más que nada en niños y en ancianos: “Se trata de dos franjas etarias con poca capacidad de amortiguamiento ante niveles extremos de temperaturas, ya sea altas o bajas”, dijo el experto.

La suba de las temperaturas facilita la transmisión de enfermedades infecciosas, empeora el rendimiento de los cultivos y potencia la aparición de incendios forestales.

Para Verzeñassi el escenario es claro: ya no puede pensarse una salud separada de lo social, ni de lo ambiental. Tal vez el ejemplo más claro sea la epidemia de coronavirus, cuya aparición y dispersión está relacionada con la destrucción de la naturaleza.

La foto regional

La llegada de la primera ola de calor del año al centro sur de Santa Fe reavivó el debate sobre los efectos del cambio climático a nivel regional. En un trabajo elaborado en 2015 por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se explica que en la región húmeda de Argentina (Misiones, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires) la temperatura media aumentó en promedio más de 0,3 grados centígrados en los últimos 60 años, con valores más elevados para las subregiones de Buenos Aires ( 0,6 grado) y la subregión de Santa Fe/Entre Ríos con una suba de 0,4 grado.

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Las ciudades resultan particularmente afectadas por el calentamiento global. En ese punto, Verzeñassi destacó que todas las organizaciones internacionales vinculadas al estudio del cambio climático plantean las dificultades de la vida urbana, con la emisión de gases de efecto invernadero por parte del transporte automotor como uno de los ejes principales.

“Las ciudades, que en Argentina concentran el 96% de la población del país, están organizadas en función de los autos y no de la gente o de los espacios verdes. Cada vez disminuimos más esos espacios de amortiguación que son los parques”, graficó el médico.

Rosario -señaló Verzeñassi- “ha perdido la capacidad de enfriamiento nocturna que el ciclo natural nos daba a través del aire del río, que hoy no llega por la barrera de cemento que son los edificios”.

Mapa de enfermedades

El cambio climático también reconfigura los mapas sanitarios del mundo y explica el aumento de enfermedades infecciosas como el dengue y la malaria (transmitidas por mosquitos). A mayores temperaturas, mejores condiciones para su reproducción y transmisión de la enfermedad.

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La transformación del centro sur de Santa Fe en una región con clima cada vez más subtropical genera condiciones propicias para la aparición de vectores: “El calor y la humedad claramente potencia el avance del Aedes a territorios de donde se había erradicado, e instala el dengue como una enfermedad no ya esporádica, sino endémica. El dengue a la región llegó para quedarse y ya no hay forma que el mosquito se vaya”, argumentó Verzeñassi.

Rosario ha perdido la capacidad de enfriamiento nocturna que el ciclo natural nos daba a través del aire del río, que hoy no llega por la barrera de cemento que son los edificios Rosario ha perdido la capacidad de enfriamiento nocturna que el ciclo natural nos daba a través del aire del río, que hoy no llega por la barrera de cemento que son los edificios

Pérdidas humanas y económicas

Esta semana, la organización GermanWatch presentó su “índice de riesgo climático”, donde se estima que entre 2000 y 2019 murieron 475.000 personas como consecuencia directa de más de 11.000 fenómenos meteorológicos extremos. Además, según sus cálculos, las pérdidas económicas llegaron hasta los 2,56 billones de dólares. Los países más golpeados fueron Puerto Rico, Myanmar y Haití.