Malvinas: los restos del corondino Tte. Rubén Márquez ya descansan junto a los de su mamá

lorna márquez

El corondino Rubén Márquez era Tte. Primero cuando fue a la Guerra de Malvinas y murió en combate. En octubre de 2018 le informaron a la familia el reconocimiento de sus restos. El miércoles Lorna Márquez volvió a viajar a las islas, esta vez para llevar los restos de la madre del teniente, su abuela. Hoy madre e hijo descansan juntos por toda la eternidad.


Este miércoles y como hace un años atrás, Lorna, sobrina del Tte. Márquez volvió a las islas a cumplir con el gran deseo de su abuela fallecida y madre del soldado: depositar sus restos en la misma tumba. Y es lo que hizo.

El relato de Lorna es emocionante y conmovedor hasta las lágrimas. Con las frases muy bien concatenadas y entrecortadas por las ganas contenidas de llorar, nos hace viajar imaginariamente a esa tierra que tanto de nosotros se llevó: la tierra de Malvinas.

El 2 de octubre de 2018 Lorna Márquez y su hermana Victoria, llegaron al edificio de la Ex Esma, donde hoy funciona el Archivo Nacional de la Memoria. Allí se encontraban directivos de Derechos Humanos de la Nación, antropólogos forenses y una escribana para informarles sobre los resultados de los estudios de ADN. La localización de los restos de Rubén Márquez dio 99,97% positivo de coincidencia con los sepultados en la tumba 9 de la fila 5, en el Cementerio de Darwin.

Lorna viajó a Malvinas en marzo del año 2018 y a un año regresó llevando consigo, las cenizas de su abuela.

” La abuela siempre nos hizo prometer eso. Ella falleció hace 11 años  pero recién la cremamos cuando tuvimos la confirmación de cuál era la tumba del tío”, relató Lorna Marquez.

Márquez es el soldado Número 100 localizado y Lorna cuenta el momento en que entregó su vida por la patria. ” El 30 de mayo de 1982 salió a hacer un reconocimiento de campo junto a su compañero, los dos solos. De pronto, se encuentran caminando por la trinchera de los ingleses mientras ellos dormían. Cuando despertaron los enfrentaron y combatieron”. El Tte, Márquez y su compañero fallecieron en ese combate.

Para Lorna, haber podido llevar las cenizas de su abuela a Malvinas para perpetuar su descanso, es haber cerrado una etapa de su vida

“Este viaje fue diferente al anterior. Volver ahora y ver que la placa de la tumba tiene el nombre de mi tío fue emocionante. Ahora si esta cerrado el círculo totalmente”.

“Llevamos a la abuela a la tumba exacta y depositamos allí sus cenizas, al lado de su hijo el Tte. Márquez. Estuvimos casi cuatro horas en el cementerio, mucho más que el viaje anterior que fueron dos horas. En el lugar te reciben con algo caliente para beber, hay baños, médicos pero no tenes contacto con los isleños”.

Por otro lado, Lorna que se desempeña como docente puso énfasis en la necesidad de educar y transmitir a las nuevas generaciones el sentimiento y recuerdo de Malvinas y sus soldados caídos. Para la docente es esencial que en las escuelas de eduque con la mención constante de lo que fue, es y representa para los argentinos la triste guerra y los  soldados caídos, que en muchas ocasiones y con el devenir de los años, queda en el olvido.

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Un grupo de 62 familiares de soldados caídos en Malvinas viajó ayer a las islas para homenajear a los nuevos combatientes que fueron identificados en los últimos meses gracias al trabajo conjunto de la Cruz Roja y los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña.

La comitiva partió del aeropuerto de Ezeiza pasadas las 4:00 de este miércoles en el vuelo de Andes 682, que fue rentado por la firma Aeropuertos Argentina 2000, y aterrizó casi tres horas más tarde en Mount Pleasant. Una vez que llegaron a esa base militar, los pasajeros se subieron a un micro que los transportó hasta el cementerio de Darwin, ubicado a unos 35 kilómetros de ese lugar.

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Cerca de las 11:00 comenzó la ceremonia religiosa que estuvo a cargo del sacerdote argentino Ponciano Acosta, que es además primo hermano de un combatiente que murió en esta isla durante la guerra de 1982.

Entre los presentes se encontraban familiares de los 20 soldados que fueron reconocidos en los últimos meses, otros que no pudieron viajar en los vuelos anteriores y aquellos que saben que sus allegados están enterrados en ese cementerio pero todavía esperan los resultados del entrecruzamiento de ADN para la identificación de los cuerpos.

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