Cerveza y mujeres: una historia que vuelve a ocupar su lugar
Santa Fe celebra el primer Día de la Mujer Cervecera, una fecha que recupera la historia de las mujeres y visibiliza su presente en el sector.
En la Edad Media, la cerveza era elaborada por las mujeres como parte de las tareas del hogar.
La historia de la cerveza está íntimamente ligada a las mujeres, tanto o más que a la ciudad de Santa Fe. Acá, donde se fabrica cerveza desde 1912, que hoy —primer sábado de septiembre— comience a celebrarse el Día de la Mujer Cervecera es un acontecimiento.
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La birra, que tanto placer provoca, en la Edad Media era elaborada por las mujeres como parte de las tareas del hogar. “Es muy de nuestra historia, de nuestro linaje”, dice Alejandra Alomo, integrante de Birreras de Argentina, de la provincia de Buenos Aires.
“Arranqué y sigo siendo cervecera casera o homebrewer, hace 9 años. Empecé a estudiar, me certifiqué como jueza de cervezas y hoy en día soy jueza directora de copas”, cuenta Alomo, una de las impulsoras de esta fecha.
“Mi pasión es hacer cervezas, es lo que más disfruto de todo esto”, subraya.
Alejandra se unió a la Asociación Civil Somos Cerveceros. “Y fue el vínculo para conocer otras mujeres. En Mar del Plata, hace unos años, en una cocción donde éramos solamente mujeres, empezamos a juntarnos, a charlar”, cuenta sobre la historia de los colectivos de mujeres cerveceras. Así iniciaron el camino de eventos propios, articulados por mujeres y para mujeres.
Sin embargo, eran pocas en relación con la cantidad de varones. “Es una actividad muy masculinizada”, sostiene Alomo.
Una historia escrita por mujeres
La participación de las mujeres en el sector se viene haciendo potente y visible, gracias al empuje que ellas mismas le dan. Rocío Lezcano es una de ellas. Socióloga y cervecera, copropietaria de Madre Tierra, publicó Mujeres Cerveceras en Argentina, una investigación sociológica acerca de las mujeres en el rubro.
En la presentación de ese libro estuvo Johanna Cecotti Guglielmino, una comunicadora social “fascinada por la cultura cervecera” que fundó y sostiene su propio medio para contar estas historias.
Johanna es también parte de este movimiento de mujeres cerveceras, aunque no forme parte del proceso de elaboración.
“Santa Fe es un polo cervecero único, porque coexisten —a diferencia del resto del país— en una gran industria centenaria que produce la cerveza Santa Fe y también un movimiento craft muy sólido, que fue pionero y aportó para el crecimiento de la cerveza artesanal del país”, sostiene.
La propuesta de las asociaciones “Colectiva de Cerveceras” y “Birreras de Argentina”, con el apoyo de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina, quiere visibilizar y documentar el aporte de las mujeres al desarrollo de la cerveza artesanal argentina, además de mostrar su trabajo profesional dentro de la industria cervecera.
Y ahí Johanna saca a relucir todos los años de especialización. “El hito para mí es que en 2007, en Estados Unidos, se crea la Pink Boots Society, lo creó la maestra cervecera Teri Fahrendorf, y ahí emerge esta necesidad de unir a las mujeres del sector que trabajaban en fábricas, como administrativas, en laboratorios”.
En ese paradigma, el varón seguía siendo el que producía, y las mujeres tenían otro tipo de tareas más “intelectuales, de laboratorio, administrativas”.
Por eso también las birreras de Argentina recuperan el rol histórico como productoras. “En la antigüedad y el medioevo eran las productoras, las que producían en su casa”, recuerda también, y se refiere al libro Calibán y la bruja, de Silvia Federici.
La revolución de las juezas
Con la Revolución Industrial eso cambió. “En este tiempo, en estos últimos 10 años o un poco más, estamos intentando recuperar el lugar y reivindicar a las mujeres cerveceras en todas las funciones. Yo soy comunicadora, hay sociólogas, administrativas, maestras cerveceras, que son las que lideran las producciones, mujeres que están en laboratorio, en la parte sensorial, en el panel de cata, que son juezas”, enumera Johanna.
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Como Alejandra, también Johanna resalta el trabajo de Carolina Pérez, una “estudiosa y pionera” que lleva 30 años en el sector. Desde 2004, Pérez educa a cerveceros y cerveceras. “En la pandemia encaró un proyecto para educar a más de 100 mujeres, así podían rendir el examen de jueza, que se hace en Estados Unidos”, sigue Johanna.
Que la olla siga hirviendo
El contexto no es el mejor: la crisis de consumo, pero también los cambios de tendencias sociales, generan una crisis del sector. “Han cerrado bares y fábricas, pero se trata de algo multifactorial, no solamente por un modelo económico, sino que operan otro tipo de cuestiones como nuevos hábitos de las juventudes”, plantea Johanna.
Para ella, es importantísimo seducir a las generaciones más jóvenes, pero prefiere no analizar el momento actual a la ligera. “Queremos que la olla siga hirviendo”, llama para decirles a las “de veinti” que la cerveza se puede hacer en casa, que existe solidaridad en el sector, que es una tarea creativa.
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“En este escenario, ¿dónde quedamos las mujeres cerveceras?”, plantea. Y recuerda que se vive en un contexto de “bastante retroceso de derechos”, por eso fue importante la presentación de Mujeres cerveceras en La Plata. “Ese libro se presentó y fue muy bien recibido en el sector”, dice Johanna.
Hildegarda y La Galle
El primer sábado de septiembre trae un doble homenaje. Hildegarda de Bingen nació en 1098 y murió en 1179. Fue abadesa, científica y naturalista, y es considerada una de las figuras históricas más relevantes de la tradición cervecera occidental. Se la reconoce por haber documentado las propiedades y los beneficios del uso del lúpulo en la elaboración de cerveza. Su nombre está unido a la actividad.
Pero también, este año, la jornada es un homenaje a Mariana Fernández Preisegger, “La Galle”, de la bonaerense Daireaux. Cervecera, docente, ambientalista y biotecnóloga, fue una de las primeras en desarrollar un proyecto de cerveza inclusiva sin TACC en su cervecería Ninka. Murió muy joven, a los 38 años, en marzo de 2025.
“Mariana, para nosotras ‘La Galle’, es el prototipo de la mujer que trabaja en la industria. Era biotecnóloga, muy estudiosa, estuvo formándose en Alemania y era emprendedora, fuerte, empresaria de sus propios proyectos, fue la primera mujer en hacer cerveza sin TACC, después de mucho estudio”, la recuerda Alejandra Alomo.
Y también subraya: “Estaba muy comprometida con su comunidad, con el medio ambiente. Y creo que es una forma en la que nos representa a todas, todas las que trabajamos en el mundo de la cerveza tenemos un punto de contacto con Mariana”.
Sin tener que demostrar
Una de las ideas de las impulsoras del Día de la Mujer Cervecera es reconocer a una mujer del ambiente cada año.
“Contamos con un montón de investigadoras que huyeron para el mundo de la cerveza y traen un bagaje superrico para aportar”, dice Alejandra, y también deja en claro que fueron “bien recibidas como colectivo dentro de una comunidad como es la cervecera, donde más del 90 por ciento eran varones”. Así que los micromachismos existieron. “Pero están en todos los sectores”.
Para Rocío Lezcano, “la presencia de las mujeres en la cerveza artesanal debe naturalizarse en todos los niveles, desde la producción y el laboratorio hasta la dirección, la comercialización y la toma de decisiones, sin que tengamos que demostrar permanentemente nuestras capacidades”.
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Por eso cree que “la capacitación y las redes de apoyo son fundamentales para que más mujeres puedan profesionalizarse, puedan acceder a nuevos espacios y encontrar referentes dentro de un sector históricamente masculinizado”.
Y sostiene que “la equidad requiere cambios concretos en toda la cadena cervecera”.
El reclamo y también el espíritu colectivo y asociativo estuvieron presentes en la cocción de cerveza colaborativa que hicieron el 28 de julio en la fábrica Madre Tierra, la de Rocío.
Desde entonces se planeó este primer Día de la Mujer Cervecera. “Este sábado es para vernos y celebrarnos en comunidad”, afirma Johanna.









