Accidente y rescate en el Carretero: el protagonista contó qué fue lo que pasó
Muchos conocen la vorágine del Puente Carretero un día de semana en horario pico. Sin embargo, el miércoles no fue un día más. Quizás, varias personas no lo notaron, pero una particular historia tuvo lugar en medio del corredor.
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Como cada mañana desde que se jubiló, Miguel salió a ejercitarse en zona del Puente que une las localidades de Santo Tomé y Santa Fe. “Camino todos los días más de dos horas”, contó el protagonista en diálogo con Aire de Santa Fe. Siguiendo la rutina, descendió hacia la baranda mecánica que se encuentra debajo del primer arco y comenzó a realizar ejercicios de balanceo. Fue en ese momento cuando Miguel se mareó y cayó hacia el río, golpeando antes su cabeza durante la caída.
Por fortuna, en ningún momento perdió el conocimiento. “Yo estaba siempre consciente”, relató el jubilado en el programa radial Sin Querer Queriendo. Entonces, salió a la superficie del agua y nadando estilo ‘perrito’ pudo aferrarse a una especie de viejo pilote por debajo del Carretero.
Inmediatamente, un muchacho que circulaba por el Puente y vió el accidente que sufrió el hombre, se acercó a las barandas del corredor y le preguntó cómo estaba. Miguel sintió un alivio. El solidario joven junto a otros transeúntes, detuvieron una camioneta de la Brigada de Explosivos que por allí circulaba. Mientras tanto, el hombre que yacía sobre las aguas del Salado hacía fuerzas para no perder la tranquilidad y esperar a ser rescatado. “Yo tenía que estar tranquilo, pero pasaron veinte minutos y nadie aparecía“, contó.

Es que los efectivos de Explosivos comenzaron la búsqueda del hombre que no lograban divisar a simple vista. “Por suerte no dejamos de buscar y pudimos encontrarlo, porque ya estaba sin fuerzas. Ese hombre no iba a resistir mucho más“, advirtió el efectivo Carlos Orellano, quien se arrojó a las aguas junto al subcomisario Juan Moreno.
“A los cincuenta y cinco minutos aparecieron los muchachos del lado este del Puente”, relató Miguel, quien constantemente miraba su reloj, paciente. Entonces, los policías se acercaron al hombre, dialogaron para saber si estaba consciente, lo cargaron y llevaron hasta la orilla.
Los policías, descalzos y mojados, trasladaron a Miguel hasta el Samco de Santo Tomé, donde fue atendido de inmediato. Allí, se constataron golpes en su cabeza y torso, producto de la caída. “Gracias y perdón”, dijo Miguel con vergüenza, sintiéndose responsable y molestia por el accidente que protagonizó. “Gracias al muchacho que me vió, a la gente de la subcomisaría 12 y al Samco”, expresó emocionado.
Una particular historia pero con un ingrediente que se repite como en muchas otras: la solidaridad y el compromiso de los santafesinos es irreprochable.





