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Abusos sexuales en la Iglesia: un anuncio de Fenoy que ya despierta controversias

El Arzobispado de Santa Fe presentará un mecanismo para denuncias de abusos sexuales dentro de la Iglesia. Las organizaciones que representan a víctimas, tienen su mirada y hasta elaboraron un protocolo sobre la base de sus experiencias.

El próximo jueves, el Arzobispado de Santa Fe presentará formalmente un sistema para que las víctimas de abusos sexuales cometidos "por clérigos contra menores o personas vulnerables" puedan realizar sus denuncias en el seno de la Iglesia. El comunicado, que lleva la firma de monseñor Sergio Fenoy, afirma que se trata de “un sistema estable y fácilmente accesible al público, que permite a cualquier persona presentar informes sobre sospechas fundadas y/o denuncias sobre casos de abuso sexual contra menores y adultos vulnerables, por parte de clérigos y consagrados, y del encubrimiento de los mismos".

¿Es realmente de un sistema fácilmente accesible?, ¿está pensado para simplificar las denuncias por parte de las víctimas?, ¿la Iglesia está dispuesta a modificar una conducta histórica en la que se resguardó a los abusadores?, ¿por qué esta decisión llega veinte años después de que se conociera la denuncia contra el exarzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni?, ¿qué hará la Iglesia con los datos suministrados por las víctimas?

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Debieron pasar dos décadas desde el

Debieron pasar dos décadas desde el "Caso Storni" para que la Iglesia en Santa Fe resolviera habilitar una línea de denuncias por posibles abusos sexuales.

Frente a este anuncio del Arzobispado, las preguntas se multiplican. Y es lógico que así suceda, ya que se trata de un tema espinoso y de una institución que recién en los últimos años accedió a reconocer -al menos desde lo formal- la gravedad de una situación que provocó -y provoca- daños irreparables y profundo dolor en víctimas inocentes en cada rincón del planeta.

El 7 de mayo de 2019, el Papa Francisco dio a conocer la carta apostólica “Vos estis lux mundi”, donde se detallan las normas que debe seguir la Iglesia católica respecto a los abusos sexuales de sacerdotes o miembros de institutos de vida consagrada. Estas disposiciones entraron en vigor el 1 de junio de 2019 y son el fundamento de la decisión que anunciará este jueves el Arzobispado santafesino.

El comunicado de Sergio Fenoy informa lo siguiente:

- Los informes serán recibidos en forma escrita, ya sea por nota presentada en las Oficinas del Arzobispado (Av. Gral. López 2720 -ciudad de Santa Fe, de martes a viernes, de 10 a 12 hs.) o por carta (vía correo postal).

- También se podrán enviar por correo electrónico ([email protected]).

- Luego, la responsable de recibir el informe citará personalmente al informante para ratificar su denuncia o declaración.

- Los informes contendrán los elementos de forma detallada, como indicaciones del tiempo y lugar de los hechos, de las personas involucradas o con conocimiento de los mismos, así como cualquier otra circunstancia que pueda ser útil para asegurar una valoración precisa de los mismos.

- En todos los casos, los hechos o sospechas denunciadas deben estar fundadas. Deberán estar firmados, con número de D.N.I. y un teléfono o dirección de correo electrónico. Serán tratados de modo que se garantice su seguridad, integridad y confidencialidad.

- Para esto se designó a un responsable de recibir esos informes y un asistente.

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El Papa Francisco reconoció abiertamente el problema de los abusos sexuales en la Iglesia.

El Papa Francisco reconoció abiertamente el problema de los abusos sexuales en la Iglesia.

Aire Digital intentó consultar a estas personas, pero una alta fuente del Arzobispado -que pidió no ser citada- dijo que no están autorizadas para hablar y que el jueves se recibirá a prensa para responder a todo tipo de preguntas.

Esta misma fuente explicó que "se trata de un servicio pastoral para recibir denuncias. Y luego sigue el proceso canónico. Puede ser por vía administrativa o por vía judicial -siempre dentro de la Iglesia-, con la aplicación de una pena si fuera necesario. Todo esto siempre en colaboración con la Justicia penal, ya que acompañaremos al damnificado ante los jueces en Tribunales".

En el sitio www.episcopado.org, aparecen las " Líneas-guías de actuación en el caso de denuncias de abusos sexuales en los que los acusados sean clérigos y las presuntas víctimas sean menores de edad (o personas a ellos equiparados)".

La otra mirada

Pero, ¿qué opinan las víctimas que, en todo caso, representan el valor primero a preservar frente a estos abusos?

Pablo Huck es psiquiatra, tiene 41 años, integra la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina y entre 1992 y 1993 sufrió los abusos del sacerdote Marcelino "Payador" Moya que, en abril del año pasado, fue condenado a 17 años de cárcel por abuso sexual y promoción de la corrupción agravada de menores en la ciudad entrerriana de Villaguay.

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Pablo Huck es psiquiatra, tiene 41 años, integra la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina y entre 1992 y 1993 sufrió los abusos del sacerdote Marcelino

Pablo Huck es psiquiatra, tiene 41 años, integra la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina y entre 1992 y 1993 sufrió los abusos del sacerdote Marcelino "Payador" Moya.

"Desde la Red de Sobrevivientes recomendamos a las víctimas que no realicen las denuncias en el seno de la Iglesia. Y lo decimos por nuestra experiencia. Sólo a modo de ejemplo, la Justicia condenó en la provincia de Entre Ríos a sacerdotes como Moya, Justo Ilarraz y Diego Escobar Gaviria. Pero el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, permite que sigan siendo curas. No han perdido su estado clerical y nunca logramos que se nos brindara información sobre el proceso de investigación interno que realizó el Arzobispado", afirmó Huck a Aire Digital.

Pedimos informes en Entre Ríos pero no se conocen los resultados de las investigaciones eclesiásticas. Como siguen siendo sacerdotes, podemos suponer que la Iglesia no llegó a las mismas conclusiones que la Justicia penal. Pedimos informes en Entre Ríos pero no se conocen los resultados de las investigaciones eclesiásticas. Como siguen siendo sacerdotes, podemos suponer que la Iglesia no llegó a las mismas conclusiones que la Justicia penal.

"Pedimos informes en Entre Ríos pero no se conocen los resultados de las investigaciones eclesiásticas. Como siguen siendo sacerdotes, podemos suponer que la Iglesia no llegó a las mismas conclusiones que la Justicia penal", insistió.

Huck recordó que "(el padre Julio César) Grassi sigue dando misa dentro de la cárcel. Y siempre fue muy cercano a Jorge Begoglio. Tengo derecho a pensar que el Papa Francisco confía en su inocencia".

El protocolo de las víctimas

Basándose en las experiencias de víctimas, la Red de Sobrevivientes elaboró un protocolo con recomendaciones para quienes deciden denunciar los abusos en sede canónica. Este es un resumen:

1. Aun comprendiendo lo difícil que es hablar de un tema como éste, cuando la persona se sienta en condiciones recomendamos comunicar el hecho padecido a las personas de su confianza.

2. Denunciar lo más pronto posible ante la autoridad pública, policía y/o fiscalías cercanas al domicilio de la víctima, o del lugar del hecho. En el caso de que las víctimas fueran mujeres, niñas, niños o adolescentes, exigir el cumplimiento de la ley 26.485 en sede eclesiástica.

3. Si se decide recurrir a la autoridad eclesiástica, que sea después de que tomen conocimiento funcionarios públicos.

4. Evitar brindar datos personales y sensibles a la autoridad eclesiástica. No hacerlo nunca, ya que es habitual que quienes abusan los utilicen en su defensa.

5. No responder ninguna encuesta que simule ayuda, imparcialidad, o pedido de datos objetivos.

6. No firmar nada.

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Nunca es fácil para el abusado hablar de estos temas.

Nunca es fácil para el abusado hablar de estos temas.

7. Jamás entrar solo/a a ningún tipo de entrevista cuando el motivo de la misma sea el abuso sufrido.

8. Si la víctima fuera citada a un organismo eclesiástico, no concurrir solo/a. Hacerlo siempre acompañado/a por una persona de confianza. Es importantísimo exigir una copia por escrito de lo que se hable. Cuidar de que esta sea firmada por funcionario eclesiástico.

9. Evitar suministrar a sacerdote, obispo o funcionario clerical, información relativa a los pasos legales que se darán.

10. No dejarse engañar por la promesa del resarcimiento económico dentro del procedimiento canónico.

11. La regla de oro a aplicar para discernir si la Iglesia católica está actuando legalmente es verificar que esté aplicando en sus organismos las convenciones internacionales sobre derechos humanos con la colaboración de profesionales independientes especializados en esta área.

Existe una premisa clave en la que todos -al menos desde lo formal- parecen coincidir: las víctimas son la prioridad absoluta y en ellas se debe pensar antes de tomar cualquier decisión.

El jueves próximo el Arzobispado de Santa Fe presentará formalmente esta línea de denuncias de casos de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia. Allí, seguramente, se conocerán algunas respuestas ante tantas preguntas.

La experiencia demuestra que para la Iglesia no es un tema fácil. De hecho, en Santa Fe debieron pasar dos décadas desde el "Caso Storni" para que se habilitara esta línea de denuncias. Recuperar la confianza, luego de tanto tiempo de silencio y encubrimiento, representa el gran desafío para esta institución.

Sin embargo, existe una premisa clave en la que todos -al menos desde lo formal- parecen coincidir: las víctimas son la prioridad absoluta y en ellas se debe pensar antes de tomar cualquier decisión.

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