6 personas del trabajo que NO deben ser tus amigas

Una relación cercana con tus compañeros hace que tu vida laboral sea mucho mejor.
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Es agradable tener un grupo de amigos cuando tu jefe no te trata con su mejor humor, o que alguien te preste un abrigo cuando el aire acondicionado haya convertido la oficina en el Polo Norte.

Pero de todos los posibles amigos que hay entre tus compañeros, es mejor que te mantengas alejado de ciertas personas.

A continuación, varios expertos en ambiente laboral enumeran seis tipos de compañeros de trabajo con los que no deberías entablar amistad.

Según la psicóloga y asesora ejecutiva Kate Snowise, la oficina sería un lugar aburrido y un poco deprimente si no hablaras de esa nueva serie de Netflix o de algo raro que tu hijo dijo la otra noche.

Pero si un compañero de trabajo se mete demasiado en conversaciones triviales, hasta el punto de monopolizar el tiempo de todos, puede que quieras mantener las distancias con él.

“Son las personas que están más interesadas en socializar que en trabajar”, afirma. “Si te acercas demasiado a ellas, te distraen rápidamente”.

El inconveniente es que todavía tendrás ese montón de trabajo por hacer. Los que no paran de hablar pueden bajar tu nivel de productividad en gran medida.

Según Teresa Marzolph, fundadora de la consultora Culture Engineered, los sabelotodo de la oficina prosperan cuando hacen que los demás se sientan menos capaces e inferiores: les enseñan al técnico informático la nueva actualización de Apple iOS sin que se lo pida, y hablan por encima de personas de puestos de menor rango en las reuniones.

Su seguridad les da una posición cómoda, pero no te dejes influir por su sentido del poder.

“Si te acercas a ellos, te comprometes a ser su peón. Nunca te reconocerán como su igual. Los sabelotodo viven en un mundo donde son inteligentes y los demás no. Cuando algo sale mal, es tu culpa, no la suya. La lealtad del sabelotodo le sube el ego. Tu amistad, tu carrera y tu dignidad quedarán en segundo lugar, en el mejor de los casos”, señala Marzolph.

Como apunta Lynn Taylor, experta en ambiente laburales evidente que nadie quiere hacerse amigo de alguien que roba ideas de otros para ganar puntos con el jefe o que se divierte con juegos de poder del estilo Chicas malas.

“Ese tipo de personas son encantadoras al principio y saben cómo ganarse tu confianza, hasta que te la traicionan“, dice. “Si te acercas demasiado, descubrirás que los comentarios que hiciste entre tus compañeros han circulado o que una idea tuya, de repente, es suya”.

Los que lo dejan todo para el final harán lo que sea excepto trabajar en el trabajo: ¿Le hacen una fiesta a Luis el de finanzas por su jubilación? Ahí están. ¿Una compañera de trabajo necesita ayuda para elegir un vestido para el casamiento de su prima? Entran en Pinterest. “El problema es que, con demasiada frecuencia, los vagos, los “calienta-bancos” afectan a tu propia productividad”, señala Marzolph.

Para este tipo de personas, el trabajo está cargado de tareas y están deseando encontrar distracciones. Hacen que tú te relajes más, te envían mails, te paran en los pasillos, te hacen preguntas sin sentido, e incluso planifican su día para perder el tiempo en tus descansos y engatusarte con sus tonterías”, expone la especialista.

“Mantenete alejado“, advierte. Te chupan la energía porque están constantemente poniendo a prueba tu interés y tu compromiso”.

Según S. Chris Edmonds, experto en recursos humanos y fundador de The Purposeful Culture Group, los chupa almas piden, piden y piden (y nunca dan).

Necesitan tu confianza antes de presentar algo al grupo, pero nunca piensan en hablar contigo antes de tu gran presentación. Se quejan de que no les han ofrecido un ascenso, sin tener en cuenta que tú has estado trabajando duro por ese puesto durante años.

No dan nada a cambio. No ayudan en nada. Creen que ese no es su trabajo”, comenta Edmonds.
“Relacionarse con estas personas provoca agotamiento y frustración, pero a cambio mejorará tu habilidad para ocultarte de ellos a diario”.

Si no fuera por estas personas, la oficina cerraría, o al menos es lo que ellos creen. Todos necesitamos quejarnos de vez en cuando, pero un compañero que tiene complejo de mártir pasa la mitad del día quejándose de lo vagos que son los demás en comparación con ellos, relata Marzolph. Ellos hacen la mayor parte del trabajo y todos los demás se pasan el día hablando por teléfono, incluido vos, aunque no te lo digan a la cara.

“Si sos su amigo, tené cuidado. Si te metés donde no te llaman o haces algo mal, es porque lo hiciste a propósito y no descansarán hasta que todos lo sepan. En el trabajo, un mártir solo se sentirá mejor cuando vos, el culpable, seas castigado “, dice Marzolph.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos.

 

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