Ventas en alza y crédito a la baja en Santa Fe: radiografía del mercado inmobiliario 2026 en la región
El mercado inmobiliario de Santa Fe busca consolidación: las ventas se sostienen, pero las hipotecas retroceden casi 20% en los primeros siete meses de 2026.
En Santa Fe, el mercado inmobiliario busca consolidarse. Las ventas se mantienen, pero los créditos bajan.
El mercado inmobiliario de Santa Fe atraviesa en 2026 una etapa diferente a la del año pasado. Después del fuerte repunte de 2025, las compraventas de inmuebles lograron sostener un nivel elevado de actividad. Sin embargo, el crédito hipotecario —que había comenzado a recuperarse después de años de niveles muy bajos— perdió fuerza durante los primeros siete meses del año.
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Entre enero y julio de 2026 se concretaron 8.313 escrituras de compraventa, frente a las 8.516 realizadas durante el mismo período de 2025. Son 203 operaciones menos y una caída interanual del 2,4%.
Los datos corresponden a un informe elaborado por el Colegio de Escribanos de la Primera Circunscripción, a los que AIRE tuvo acceso de manera exclusiva.
La baja en las ventas no implica un mercado inmobiliario paralizado. El nivel de actividad de 2026 continúa por encima del registrado en los mismos períodos de los años anteriores: entre enero y julio de 2022 se habían contabilizado 7.179 compraventas; en 2023, 5.909; y en 2024, 5.485.
La escribana Carolina Culzoni, presidenta de la entidad, definió que "el mercado inmobiliario santafesino no muestra hasta julio una retracción significativa de las escrituras de compraventa, sino más bien una estabilización después del extraordinario crecimiento experimentado durante 2025".
Y agregó: "Después de subir rápidamente un escalón, el mercado parece estar tratando de sostenerse allí".
Las ventas de inmuebles en Santa Fe: un 2026 de subas y bajas
El comportamiento mensual de 2026 confirma que no hubo una tendencia uniforme durante los primeros siete meses del año. De enero a julio, cuatro meses terminaron con más operaciones que en 2025 y tres registraron caídas.
En enero se realizaron 901 compraventas, un 8% más que en enero de 2025. Marzo alcanzó las 1.341 operaciones, con una mejora del 9,4%; abril registró 1.266, un 6,5% más; y junio llegó a 1.398, un 10% por encima del mismo mes del año anterior.
En cambio, febrero tuvo una caída del 19,4%, mayo retrocedió un 13,4% y julio cerró con un descenso del 12,2%.
El resultado acumulado muestra, entonces, una actividad que se mantiene en niveles altos, pero con mayor estabilidad y sin repetir el ritmo de expansión de 2025.
2025 fue el año del salto: qué pasó con las compraventas en Santa Fe
Para entender el escenario actual es necesario mirar el año pasado. Durante todo 2025, la Primera Circunscripción del Colegio de Escribanos contabilizó 15.578 escrituras de compraventa, frente a las 11.492 de 2024.
El crecimiento interanual fue del 35,6%. Por eso, el descenso del 2,4% registrado durante los primeros siete meses de 2026 debe leerse sobre una base de actividad mucho más elevada que la de los años anteriores.
Culzoni incluso planteó un escenario para el cierre del año. Si entre agosto y diciembre se repitiera exactamente la cantidad de operaciones registrada durante el mismo período de 2025, 2026 terminaría con aproximadamente 15.375 compraventas, apenas un 1,3% por debajo del año pasado.
Una mejora moderada durante los últimos meses permitiría, incluso, alcanzar o superar nuevamente las 15.500 operaciones.
"El escenario más razonable no parece ser el de una contracción importante de las compraventas, sino el de estabilidad con posibilidad de una recuperación gradual hacia el final del año", concluyó la presidenta del Colegio.
Hipotecas en Santa Fe: el crédito perdió velocidad durante 2026
La otra cara del mercado inmobiliario aparece cuando se observa el comportamiento de las hipotecas. Entre enero y julio de 2026 se registraron 769 escrituras de hipotecas, frente a las 959 del mismo período de 2025. La diferencia es de 190 operaciones menos, equivalente a una caída del 19,8%.
El comportamiento mensual fue dispar. Enero terminó con 112 hipotecas, un 5,7% más que un año antes, mientras que marzo registró 132, un 8,2% por encima de marzo de 2025.
A partir de abril, sin embargo, la tendencia cambió: hubo 95 hipotecas, un 24% menos que en abril de 2025. Mayo registró 84 operaciones, con una caída del 39,1%, y junio cerró con 129, un 3,7% menos.
Julio fue el mes con el retroceso más marcado: se contabilizaron 101 hipotecas, contra las 178 de julio de 2025, una baja del 43,3%.
Del mercado sin crédito al desafío de construir un sistema hipotecario
"Durante muchos años, hablar de crédito hipotecario en la Argentina fue casi hablar de algo que no existía. Comprar una vivienda dependía fundamentalmente del ahorro previo, de la ayuda familiar, de la venta de otro inmueble o de contar con prácticamente la totalidad del capital necesario", explicó Culzoni.
La presidenta del Colegio marcó también la secuencia que siguió el mercado durante los últimos dos años: "Primero regresaron las compraventas; después comenzó a recuperarse el crédito. Ahora el desafío consiste en saber si esa recuperación puede transformarse en un mercado hipotecario permanente".
Los números muestran esa recuperación si se toma como referencia el piso de 2024, aunque 2026 todavía está por debajo de los niveles de los primeros siete meses de 2022 y 2023.
En ese sentido, el contador Hernán Manias, también del Colegio de Escribanos de la Primera Circunscripción, puso el foco en la evolución de los últimos años. Consideró que 2024 fue el punto de partida, con muy pocas hipotecas y un mercado inmobiliario todavía recuperándose.
2025, en cambio, fue "el año del gran rebote, donde las compraventas crecieron fuertemente y las hipotecas volvieron a aparecer". Y definió a 2026 como "el año de la consolidación, con las ventas prácticamente manteniéndose elevadas, aunque el crédito perdió velocidad".
Para Manias, "uno de los grandes problemas históricos del crédito hipotecario argentino es que los bancos reciben buena parte de los depósitos a muy corto plazo, pero una familia necesita financiar una vivienda a 15, 20 o 30 años y se genera un enorme descalce financiero".
Ese problema es uno de los puntos que busca abordar el nuevo esquema impulsado por el Gobierno nacional. El programa contempla que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) coloque hasta $2 billones en depósitos UVA en entidades financieras. Los bancos deberán destinar esos fondos a préstamos para la compra, construcción, ampliación o refacción de primera vivienda.
La primera licitación se realizó el 7 de septiembre. El Gobierno puso a disposición $200.000 millones, pero las entidades financieras presentaron ofertas por $258.640 millones, casi un 30% más de lo disponible. Finalmente, 13 bancos recibieron los fondos.
Las entidades que accedieron a estos recursos deberán otorgar créditos hipotecarios a un plazo mínimo de 15 años, con una tasa máxima de UVA +7,5%, y tendrán 90 días para aplicar los fondos.
Para Manias, el efecto del programa no será inmediato. Entre la adjudicación del dinero, la solicitud y aprobación del crédito, la búsqueda de una propiedad, la tasación y la escrituración transcurre un período de tiempo. Por eso, el impacto podría comenzar a observarse hacia el último trimestre de 2026, aunque el verdadero efecto se verá durante 2027.
2027, el "examen" para el mercado inmobiliario
La combinación de los datos permite plantear un escenario diferente para el próximo año. Por un lado, las compraventas llegan a 2027 después de haber recuperado buena parte del terreno perdido entre 2022 y 2024 y de haber atravesado un fuerte crecimiento durante 2025. En 2026, pese a la moderación, lograron mantenerse en niveles elevados.
Por otro, las hipotecas muestran que la recuperación del crédito todavía es más frágil: después del rebote de 2025, las operaciones retrocedieron durante los primeros siete meses de 2026.
Manias resumió: "Si las sucesivas licitaciones permiten colocar una parte sustancial de los $2 billones, si los bancos efectivamente transforman esos recursos en préstamos, si la competencia ayuda a reducir las tasas y, fundamentalmente, si la inflación continúa descendiendo y los ingresos reales de las familias acompañan, 2027 podría mostrar una nueva aceleración de las operaciones hipotecarias".
Pero también marcó el límite del programa: "No alcanza con que los bancos quieran prestar. También tiene que haber familias capaces de calificar para esos préstamos".






