El Concejo Municipal aprobó este jueves la designación de calles y pasajes que no tenían nombre en barrio Padre Atilio Rosso, también conocido como Villa Oculta. Los nombres fueron elegidos por los propios vecinos luego de reuniones y asambleas.
Estos son los nombres elegidos para las calles:
- Padre Atilio Rosso: integrante del movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. En 1985 funda el Plan de Los Sin Techo, artífice de un sinnúmero de mejoras urbanas y culturales en el barrio.
- Los Alisales: se debe a que después de la inundación del 2003, la calle fue tomada por numerosos alisos, árboles que no sólo propiciaban un paisaje más bello, sino que además sus troncos se utilizan en la construcción popular de viviendas. A pesar de que hoy en día esos árboles no existen más, las/os vecinas/os del lugar recuerdan a la calle como uno de los espacios más hermosos del barrio.
- Fe: refiere a la confianza en la bondad, los valores de la vida, la creencia y esperanza por parte de las vecinas y vecinos del barrio
- Las Piedras: Remite a los primeros años de vida del barrio, donde Juan Fernández, vecino de allí, se encargó de acondicionar la calle para que la misma pudiera ser transitada, cubriendola de piedras.
- La Palmera: nombre que remite a la calle de entrada al barrio, en la cual puede observarse la presencia de una palmera de más de 80 años de antigüedad, punto de referencia para todos las y los vecinos del barrio.
- Jorge Moncada: Catequista y misionero de la Parroquia San Pedro, gran colaborador e impulsor de mejoras culturales, sociales y educativas dentro del barrio
- J. B. Azopardo
- Padre Quiroga
- A. Aguado
Estos son los nombres elegidos para los Pasajes:
- Don Nono: Recuerda a Don Cardozo, uno de los primeros vecinos que vivió en el barrio
- Giacchino
- Liberación
La historia de Villa Oculta
El barrio, también conocido como “Padre Atilio Rosso”, fue creado hace 80 años, con la llegada de un pequeño grupo de familias que se dedicaban a la ganadería y cría de animales. Al tiempo, se fue poblando de más familias, por lo que el espacio para el criadero se fue reduciendo, lo que implicó que muchas familias comiencen a trabajar del cirujeo.
En 1990 se comenzó a trabajar en la “casita Padre Catena”, que se encontraba en la entrada principal, al lado de la vía. En ese momento vivían 30 familias, las cuales no tenían los servicios básicos garantizados. Para el año 1994, con el movimiento Los Sin Techo, comenzó una labor comunitaria que ayudó a las familias con sus viviendas.
Desde entonces la organización de los vecinos fue cada vez más constante, logrando así el reconocimiento de distintos derechos.
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