martes 11 de enero de 2022
Santa Fe Iapos | medicamentos | Salud

Piden dejar de ser afiliados de Iapos para que su hija pueda tener el medicamento que necesita

Los padres de Noelia Giménez están desesperados por conseguir el medicamento que puede salvarla. Pero desde el Iapos insisten en autorizarle otra droga diferente a la que el médico considera esencial. Este tipo de casos se repite desde hace tiempo.

"Va a llegar un punto en el que, si no tiene el medicamento, mi hija llegará a la muerte", dijo Miguel Ángel Giménez. Su hija, Noelia, sufre de pancreatitis autoinmune y a pesar de tener obra social, no le autorizan el medicamento que puede salvarle la vida. Gracias a la donación de particulares y de una ONG, pudieron conseguir poco más de una dosis de Rituximab, la droga prescripta por el médico, pero todavía falta más de una ampolla para completar el tratamiento y la salud de Noelia se deteriora día a día.

La desesperación lleva a los padres de Noelia a querer desafilarse de Iapos para acceder a la medicación necesaria mediante el Ministerio de Salud de la Provincia a través de los hospitales públicos. "Estuvimos averiguando en la salud pública y nos pueden dar una mano, pero los traba Iapos. La salud pública, hoy por hoy, no tiene escasez de ningún medicamento, prácticamente", expresó Miguel Ángel en el programa radial Creo, que conduce José Curiotto. Si la joven de 26 años no tuviese la obra social de la provincia, podría recibir la medicación en cualquier hospital público.

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Noelia tiene 26 años, es madre de un niño de 10 años y su vida pende de un medicamento que no recibe mediante su obra social.

Noelia tiene 26 años, es madre de un niño de 10 años y su vida pende de un medicamento que no recibe mediante su obra social.

Según explicaron al aire los padres de Noelia, el Rituximab puede frenar el crecimiento de las células que atacan el páncreas de Noelia. Sin esa medicación, el cuerpo empieza a deteriorarse provocando problemas musculares, oculares, cardiológicos y relacionados con la insulina, que ya los está padeciendo. "Tuvimos la donación de un médico de Suardi y una ONG de Buenos Aires y completamos una dosis y un cuarto", contó el padre de la joven madre en Aire de Santa Fe. Al ser tres las aplicaciones que necesita, todavía resta conseguir más de una ampolla cuyo valor es $ 500.000. "Va a llegar un punto en el que, si no tiene el medicamento, mi hija llegará a la muerte", expresó el padre conmovido.

El caso de Noelia Giménez y otros similares fueron abordados en notas periodísticas de AIRE. El 3 de mayo de este año, el medio publicó una nota del periodista José Curiotto en la que aparecían numerosos testimonios de personas enfermas que son afiliadas del Iapos y deben enfrentar un sinnúmero de dificultades para que el Colegio de Farmacéuticos les autorice los medicamentos que necesitan. En muchos casos, para sobrevivir.

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Es que en realidad, aquellos informes revelaron que las respuestas negativas provienen del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe, entidad que goza del monopolio de la compra y venta de remedios para los más de 580 afiliados que esta obras social tiene en toda la provincia.

Desde el 14 de marzo pasado, AIRE publicó una serie de informes reflejando las dificultades que suelen enfrentar los afiliados de Iapos para acceder a medicamentos indispensables, como por ejemplo insulina. También planteó los reclamos que en el mismo sentido viene realizando la Defensoría del Pueblo de Santa Fe y los pedidos de transparencia que farmacéuticos locales efectuaron -sin éxito- ante la Justicia provincial.