Cada vez se habla más de la microbiota, pero todavía hay muchas dudas sobre qué es, cómo funciona y por qué es tan importante para la salud. Los especialistas coinciden en que este ecosistema de microorganismos cumple funciones esenciales en el organismo y que su equilibrio puede influir desde la digestión hasta el estado de ánimo.
“La microbiota es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro cuerpo. Son millones de microbios que conviven con nosotros y cumplen funciones fundamentales”, explicó la licenciada en nutrición, Luciana Torrisi (matrícula profesional 6186) en diálogo con AIRE.
Estos microorganismos se distribuyen en distintos sectores del organismo. Existen microbiotas específicas en la piel, la boca y la zona vaginal, pero la más estudiada y conocida es la microbiota intestinal, que se aloja en el intestino y cumple un rol central en múltiples procesos biológicos.
Un ecosistema clave para el organismo
La microbiota intestinal participa en funciones esenciales. Entre otras cosas, ayuda a digerir alimentos, produce sustancias beneficiosas y cumple un papel importante en la regulación del sistema inmune.
“También contribuye a disminuir la inflamación y está muy relacionada con el eje intestino-cerebro, que conecta lo que ocurre en el intestino con el funcionamiento del cerebro”, detalló la especialista.
Esa conexión explica por qué el equilibrio de la microbiota puede influir en el estado de ánimo, el nivel de ansiedad, el sueño y hasta el apetito.
La construcción de este ecosistema comienza muy temprano. Según explicó la profesional, el proceso se inicia desde la gestación y continúa con factores como el tipo de parto y la alimentación durante los primeros años de vida.
“Cuando el bebé nace por parto vaginal hay un contacto con la microbiota materna que aporta beneficios importantes. Después, durante la infancia, los hábitos y la alimentación tienen un impacto muy fuerte en cómo se desarrolla esa microbiota”, señaló.
Qué pasa cuando se altera
Cuando el equilibrio de estos microorganismos se rompe, puede aparecer lo que los especialistas llaman disbiosis, un desequilibrio que puede manifestarse con diversos síntomas. Los más frecuentes suelen ser gastrointestinales. Entre ellos se encuentran la acidez, la constipación, la diarrea o la hinchazón abdominal.
“Muchas personas describen una panza inflamada tipo globo o tipo embarazo. También pueden aparecer gases o sensación de pesadez”, explicó la especialista.
Sin embargo, los efectos no se limitan al aparato digestivo. Las alteraciones en la microbiota también pueden asociarse con problemas en la piel —como acné o eczemas— y con cambios en el estado emocional.
Uno de los problemas más comunes, según los especialistas, es que muchas personas terminan naturalizando esos síntomas. “A veces alguien tiene constipación desde hace años y cree que es normal en su caso. Pero los síntomas no deberían normalizarse: son señales de que algo no está funcionando bien”, advirtió.
Hábitos que protegen la microbiota
El equilibrio de la microbiota está fuertemente influido por los hábitos cotidianos. La alimentación es uno de los factores más determinantes. Los especialistas recomiendan priorizar alimentos reales, ricos en fibra, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y granos.
Estos alimentos actúan como “combustible” para los microorganismos beneficiosos del intestino. En cambio, una dieta con alto consumo de azúcares refinados, harinas blancas y alimentos ultraprocesados puede deteriorar ese equilibrio.
Otros factores que también influyen son el descanso adecuado, la actividad física regular y el manejo del estrés. “El sedentarismo, el cigarrillo, el alcohol o el estrés sostenido también impactan negativamente en la microbiota”, señaló la especialista.
El boom de los probióticos y el riesgo de la automedicación
En los últimos años se popularizó el uso de probióticos, suplementos que contienen microorganismos vivos destinados a mejorar la microbiota. Sin embargo, los especialistas advierten que no siempre es conveniente tomarlos sin evaluación profesional.
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“Los probióticos pueden ser útiles, pero no en todos los casos. Cuando hay síntomas digestivos importantes, a veces incorporarlos sin un diagnóstico puede incluso empeorarlos”, explicó la especialista. Por eso, antes de iniciar cualquier suplemento se recomienda consultar con un profesional que pueda evaluar cada situación particular.
Cuándo consultar
Es importante consultar cuando aparecen síntomas digestivos persistentes como constipación, diarrea, hinchazón frecuente, acidez o molestias abdominales. El tratamiento suele requerir tiempo porque el desequilibrio de la microbiota generalmente se construye a lo largo de años.
“No es algo que se genera de un día para el otro. Restaurar el intestino implica un proceso que incluye cambios en la alimentación, modificación de hábitos y, en algunos casos, suplementación”, explicó.
El objetivo no es sólo aliviar los síntomas momentáneos, sino construir hábitos que permitan mantener el equilibrio en el largo plazo. “La salud es una construcción diaria. La idea es trabajar sobre las bases para que los síntomas no vuelvan a aparecer”, concluyó la especialista.
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