Este martes el móvil de Aire de Santa Fe recorrió los terrenos del riacho Santa Fe donde se realizaron movimientos ilegales de suelo. Además de corroborar que el terreno se restauró pero que aún no se plantó la vegetación, constató el deterioro del Puente Palito, que corre riesgo de derrumbe.
No hay que ser ingeniero para darse cuenta del estado del antiguo puente de madera, que tiene más de 69 años de historia. Una tormenta fuerte podría desencadenar que este tramo termine por caer. La madera está muy podrida, y parte del sostén de una de las bases ya se está desmoronando.
Debajo del viaducto Héroes de Malvinas, que cruza a Alto Verde, es donde se dan las mayores complicaciones por los movimiento de tierra y se deberá analizar si no repercute en la estabilidad del puente, algo que ya no compete a la municipalidad sino a la provincia.
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La historia del Puente Palito
En 1962 se construyó el Puente Palito, para responder a la necesidad de los vecinos que debían cruzar desde Alto Verde a la ciudad en canoas por el Riacho.
El viaducto tiene 90 metros y atraviesa de una costa a la otra. Mide 3,70 metros de ancho de calzada y tiene nueve metros de altura. La obra tardó más de tres años en terminarse.
En 1995 se hizo el levantamiento del viaducto Héroes de Malvinas, que dejó obsoleto al Puente Palito, por lo que se abandonó como conector vial. A lo largo de los años fueron varias las propuestas para darle una nueva utilidad a la construcción de madera, pero ninguna progresó.
Los movimientos de tierra
A principios de febrero, tanto el Municipio como el Gobierno provincial paralizaron los trabajos de movimiento ilegal de suelo que llevaba adelante Daniel Qüesta en el predio junto al Riacho Santa Fe. Semanas después ordenaron la restauración de los terrenos y la implementación de un plan de forestación para recuperar los árboles que las máquinas derribaron. Aire de Santa Fe constató que restituyeron los terrenos pero no los reforestaron.
Los trabajos se paralizaron porque el dueño del predio no había presentado estudio de impacto hídrico y ambiental y no tenía autorización para realizar un movimiento de suelo en uno de los puntos más vulnerables de la ciudad cuando hay crecidas en la cuenca del río Paraná. Las retroexcavadoras, además, arrasaron con ejemplares de ceibo e ibirá pita, entre otros árboles, que llevaban décadas en la costa del riacho.
Desde la Secretaría de Recursos Hídricos de Santa Fe confirmaron a Aire Digital que el predio está considerado una vía de evacuación de crecidas y un área de almacenamiento (área II) en el artículo dos de la Ley 11.730 (Bienes zonas inundables - inundaciones). “No se puede hacer nada que obstruya, afecte o influya en el escurrimiento del agua”, aclaró Roberto Gioria, secretario de Recursos Hídricos de Santa Fe.
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En el Reglamento de Ordenamiento Urbano de Santa Fe (ROU), la ordenanza (11.748), el predio está definido como un espacio verde ribereño (EV2). El artículo 91 del ROU explica las características de estas zonas: “Incluye espacios libres de dominio público o privado, con instalaciones para usos no residenciales complementarios de tipo deportivo, recreativo y cultural, de acceso público, con agregados edilicios subordinados a las condiciones hídricas del sector”.
En definitiva, si el dueño presenta estudios de impacto hídrico y ambiental -este no fue el caso-, la Provincia y el Municipio pueden autorizar obras de tipo deportivo o recreativo en este tipo de predios siempre y cuando se cumpla con la condición de no afectar el escurrimiento del agua.
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