La lechería es un sector que viene golpeado desde hace años. La semana pasada la Mesa de Enlace advirtió que la actividad está en "peligro de extinción". Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe) plantearon su postura y propuesta para garantizar la sostenibilidad del sector.
En diálogo con Aire de Santa Fe, Marcelo Dándolo, quien coordina la Comisión de Lechería de la Carsfe sostuvo que hoy los productores no logran cubrir los costos de producción con el precio que reciben de la industria, de $21,36 por litro. Esto, sumado a la falta de previsibilidad en los términos de la comercialización, hace que en los últimos 20 años no haya abierto ningún tambo en la región y que muchos hayan cerrado.
"La cuestión comercial que se viene dando entre la industria y el productor data de hace 60 años. Antes, las cooperativas eran formadores de precios y los ingresos que tenían se distribuían entre los socios, pero eso quedó en el pasado. Hoy en día, el productor suministra la leche a la fábrica, y recién entre los 10 y 15 días del mes siguiente le llega la liquidación con el pago, y es la propia industria la que decide cuánto pagar, cómo pagar y en el plazo que va a pagar", explicó Dándolo en entrevista con Luis Mino, por Ahora Vengo.
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La propuesta de los tamberos
El dirigente de Carsfe detalló también que actualmente "la industria está pagando un precio plano por el litro de leche y no debería ser así, ya que no toda la leche es igual, no toda tiene la misma cantidad de grasa y proteínas. Lo que estamos proponiendo es un estándar higiénico–sanitario que todos los tambos deberán cumplir para que las fábricas paguen la leche por calidad".
Consultado en torno a cuáles serían las condiciones de ese estándar de calidad, Dándolo mencionó por ejemplo "que el tambo entregue la leche a 4 grados centígrados, que este libre de brucelosis y tuberculosis, que tenga menos de 400.000 células somáticas por centímetro cúbico. Esto significaría que el productor, cumpliendo con los estándares de calidad, pueda trabajar sabiendo cuánto va a cobrar por el insumo que está entregando", agregó.
"Un rubro en el que hay tantos riesgos y en el que ni siquiera se sabe cuánto se va a cobrar por el producto es un rubro en el que nadie quiere invertir, por eso hace tantos años que no se abren nuevos tambos". El objetivo de Carsfe es establecer en el sector lechero parámetros de relación calidad-precio (tal como existe en la cadena de comercialización de la soja) que brinde estabilidad y previsibilidad, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de la lechería.
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A la espera de una reunión
El entrevistado recordó que Santa Fe ya tiene los instrumentos legales necesarios para implementar los estándares de calidad para el precio de referencia de la leche cruda. Se trata de la Ley de Fomento, Promoción, Sustentabilidad y Desarrollo del Sector Lácteo Santafesino (más conocida como Ley de Lechería), sancionada en 2015 a instancias del senador Rubén Pirola, y el decreto provincial 1532/09, impulsado en 2009 por el entonces ministro de la Producción Carlos Fascendini, durante la gobernación de Hermes Binner.
"Lo que le proponemos al Estado provincial es algo que no hay que esperar de Nación, sino que Santa Fe cuenta con estas herramienta para comenzar. No queremos subsidios ni créditos, queremos que el Estado arbitre estas normativas, que ya existen. Lo único que hace falta es la voluntad política de ponerlas en marcha", reclamó Dándolo, quien advirtió que "el problema lechero viene desde el 2002. Desde entonces Santa Fe fue acumulando parches. Venimos reclamando por esta situación a todos los gobiernos provinciales".
Consultado por la posición de la actual gestión provincial respecto a la problemática del sector, el dirigente de Carsfe contó que habían sido llamados a una reunión en la Secretaría de Lechería la semana pasada, pero que finalmente el encuentro se suspendió porque se conoció a nivel nacional que se había convocado el Consejo Federal Lechero. "Ahora estamos esperando que nos den esa reunión, donde podamos proponer una prueba piloto de esta regulación, con una industria y un grupo de productores que estén dispuestos y empecemos a comercializar con el Estado de árbitro. Podemos poner en marcha esta estrategia y luego ir arreglando las cuestiones que haya que modificar", detalló.
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La necesidad de una política lechera seria
Dándolo también se tomó unos minutos para denunciar que "la Argentina no tiene un plan lechero para exportar. Entonces, cuando pasamos los 8.000 millones de litros de leche anuales tenemos problemas porque está muy abastecido el mercado interno y ahí se desmoronan los precios. Podríamos ser competitivos para exportar, pero si no logramos salir de la burocracia, las presiones impositivas, las trabas y la falta de transparencia en la cadena van a seguir pasando los años y vamos seguir con los mismos problemas", advirtió.
También hizo referencia a las numerosas dificultades logísticas que todavía persisten: "Aún hoy, un productor que ordeña 2.000, 5.000 o 10.000 litros, no puede sacar su producción si llueve. Tampoco los chicos de ese campo pueden ir a la escuela en medio del barro. Las familias que viven en la zona rural tienen dificultades para salir a la ruta cada vez que llueve. Y a esto hay que sumarle que el sistema energético es pésimo", enumeró.
"Uno ve que en el discurso político todo el mundo habla de la lechería, de la necesidad del arraigo y del productor. Pero son palabras vacías, porque a través del tiempo nada llega, indistintamente del color político del gobierno de turno. El desarrollo que puede haber en el campo es todo a pulmón, porque de alguna manera hay gente que incluso en esas condiciones le pone pasión. Pero ordenar la lechería en un país que está desordenado en todo es complicado, hay que tener la voluntad política para ponerla en marcha", finalizó el entrevistado.
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