El extenso manto de vegetación acuática que cubre por completo la zona de los pilares ferroviarios en la Laguna Setúbal se convirtió en un gran problema ya que el entramado plantas cerró totalmente el paso de la navegación entre las dos costaneras. Desde el fin de semana, santafesinos autoconvocados trabajan en la zona con embarcaciones y herramientras tratando de abrir un canal de paso que permita la navegación.
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En una charla con AIRE, la licenciada en Biodiversidad e investigadora de Conicet Santa Fe, Zuleica Marchetti, explicó que si bien el año pasado se hablaba de que cuando el río repuntara la vegetación se descalzaría de los pilotes y abandonaría la zona de forma natural, una situación que efectivamente sucedió, esta vez es distinto porque ahora el manto cubre mucha más superficie y no hay pasos libres de agua que debiliten el anclaje.
"El escenario hoy es distinto: el flujo pasa por debajo y no debilita el entramado de vegetación. Con estos niveles hidrométricos no se va a descalzar, además estamos hablando de seres vivos, siguen creciendo, emitiendo brotes nuevos y avanzando sobre el agua. Desde los pilotes hacia Chaco Chico, sigue reteniendo la vegetación que viene del norte", indicó.
Este manto verde está compuesto en gran parte por una especie conocida como "canutillo", que crece varios centímetros por día y va formando un enrejado: emite brotes cada 10 o 15 centímetros y cada brote se va entrelazando no solo consigo mismo sino también con las plantas que tiene cerca.
Al reproducirse tan rápidamente esta especie que domina el embalsado, la especialista consideró muy difícil que el paso que puedan abrir con lanchas y machetes se mantenga en el tiempo porque las mismas plantas tienden a reagruparse con facilidad.
Pero, ¿cuál es la historia de los pilotes ferroviarios que forman parte del paisaje santafesino desde hace casi un siglo y hoy sirven de anclaje del extenso colchón de vegetación acuática?
Cuál fue la razón de su construcción
A finales del siglo XIX y principio del siglo XX, Santa Fe transcurre un período de transformación y modernización, ya que por esa época, los inmigrantes europeos comenzaban a llegar al país con la ilusión de darle una mejor vida a sus familias, y uno de los principales lugares donde se asentaban para trabajar las tierras era Santa Fe.
En esa época la ciudad contaba con dos puertos importantes: el principal se encontraba en la zona que hoy ocupan Colastiné y Rincón mientras que el puerto de cabotaje se emplazaba donde actualmente se localiza la Plaza Colón. Este último fue de mucha utilidad para el crecimiento económico de la ciudad, ya que era considerado como puerto preciso: esto quiere decir que todas aquellas embarcaciones que pasaban por el río Paraná deberían llegar al puerto de Santa Fe y pagar un impuesto.
Pero uno de los principales problemas que había en relación con ambos puertos era que las grandes embarcaciones no podían llegar al puerto que se encontraba en Santa Fe y trasladar la mercadería de un puerto a otro implicaba amplios esfuerzos y gran cantidad de mano de obra.
Frente a esta dificultad, surgieron casi simultáneamente dos respuestas alternativas: por un lado, la construcción de un nuevo puerto en Santa Fe, el cual se edificó entre 1904 y 1910 en el lugar donde actualmente funciona; y, por otro, la extensión de una línea de ferrocarril -a instancias de la compañía del Ferrocarril Francés- que permitiera seguir utilizando el puerto de Colastiné-Rincón. Para esto era necesario construir un puente ferroviario que atravesara la laguna Setúbal.
La construcción del puente ferroviario se efectuó entre 1927 y 1936, pero el corredor estuvo activo sólo cuatro años, hasta 1940. La poca utilización fue consecuencia de que el puerto de Colastiné ya no era de gran utilidad para ese entonces. En 1943 fue desmantelado y vendido a la provincia de Mendoza, y desde esa época en la laguna solo quedaron los pilares.
Una aerosilla en el medio de la laguna Setúbal y una confitería
Al pasar los años, las ideas para poder utilizar los pilares que quedaron en desuso en el medio de la laguna comenzaron a surgir. Así fue que en el año 1982, se propuso y se instaló una aerosilla que cruzaba desde Bv. Mutis hasta la zona de Piedras Blancas.
Esta construcción también funcionó muy poco tiempo porque, en 1983 la ciudad de Santa Fe se vio afectada por una crecida extraordinaria del Río Paraná, la cual es muy recordada, ya que terminó por hacer colapsar el Puente Colgante. Luego de lo sucedido se decidió desarmar la aerosilla, por la falta de estabilidad que tenía la misma, y la estructura fue trasladada a la provincia de Córdoba, en la localidad de Los Cocos.
Tras volver a su estado de desuso, debajo del primer pilar se abrieron confiterías, primero estuvo "Ikes" y luego abrió una de las más recordadas por los santafesinos "Puerto de Palos", que termina cerrando en el año 1994.
Un futuro puente peatonal
Tras la bajante histórica que ocurrió en el 2020, se comenzó a analizar en qué estado se encuentran los pilares, y nuevamente comenzaron a surgir ideas acerca de qué uso se le puede dar a los mismos. Actualmente, está en marcha el proyecto para construir un puente ciclopeatonal que una ambas costaneras de la ciudad de Santa Fe.
Meses atrás, el secretario general de la Municipalidad de Santa Fe, Mariano Granato, habló en exclusiva con AIRE y dio detalles del proyecto, que será financiado con fondos nacionales. Explicó, entre otros puntos, que la construcción no sólo tendrá una función recreativa y turística, sino que, además, se convertirá en una alternativa para el tránsito vehicular en casos en los que el viaducto Oroño esté cortado.
"Venimos trabajando hace tiempo en este proyecto, que originalmente surgió de un diálogo entre el intendente y el presidente de la Nación, pensando en tener una obra emblemática para la conmemoración de los 450 años de la ciudad. Queremos una obra que embellezca a Santa Fe y que se aprovechada tanto por los vecinos como por los turistas que nos visitan y que sea una conexión cercana con nuestro entorno natural", expresó Granato en aquella oportunidad.
Actualmente, la Municipalidad se encuentra trabajando en conjunto con la Universidad Tecnológica Nacional para analizar los estudios sobre el estado actual de los pilotes y la resistencia efectiva de los mismos, con el objetivo de que el futuro puente pueda cumplir con la doble funcionalidad.







