Este domingo se cumplieron dos años de aquella tarde sangrienta y despiadada en barrio Santa Lucía, cuando un agente penitenciario baleó y asesinó a cinco personas, entre ellas, Mariela Noguera, su expareja. Familiares y amigos de las víctimas del quíntuple femicidio realizarán un acto conmemorativo este domingo en la Plaza 25 de Mayo.
El homenaje comenzó a las 18 horas, en medio del intenso calor santafesino y bajo nubes negras que amenazaban con desatar una tormenta sobre la ciudad. Frente a Casa de Gobierno, soltaron globos en recuerdo de Mariela Clarisa Noguera, Yoel Airaldi; Aylén Tamara Soto; Generosa del Carmen Loseco y Sonia Isabel Noguera. También leyeron una carta muy conmovedora, dirigida a los que ya no están y también a la sociedad en general. En la misiva, que fue leída por Melisa (hermana de Mariela), señalaron la responsabilidad del Estado en la tragedia femicida, por haberle otorgado a Solís un arma reglamentaria -a pesar de no haber estado en condiciones psicológicas de portarla- y por no haber atendido la denuncia previa de violencia de género efectuada por la mujer: "Fue la crónica de una muerte anunciada", sentenció Melisa, quien además afirmó que los hijos de Mariela son "la luz" que le permite a la familia seguir adelante a pesar del dolor.
Integrantes de la Mesa Ni Una Menos y familiares de otras víctimas de crímenes violentos -como el caso de Maxi Olmos- estuvieron presentes en la convocatoria.
Pese a que el femicida Facundo Solís fue condenado a prisión perpetua en junio último, las secuelas de aquel inolvidable día se extienden hasta la actualidad. Hace un mes, la familia Noguera se constituyó como querellante en la causa donde se investiga el hurto de los celulares de las víctimas y la divulgación de fotos de los cuerpos.
Qué pasó el 29 de diciembre de 2017
Con los cuerpos aún caídos en el sitio donde los había encontrado la furia de Solís, el barrio Santa Lucía no salía del estupor y de la desesperación: en ese momento de dolor, algunas voces se alzaron y empezaron a escucharse los primeros testimonios.
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“Destrozó una familia completa: tienen dos hijos en común que quedaron sin padres. Es terrible lo que hizo. Mariela, que era su mujer, era una trabajadora. Mató también a Ailén, su hijastra, a Cuqui, su ex suegra, Sonia, su ex cuñada y el novio de Ailén. Hace una semana vivieron una fea situación, era muy golpeador. Lo conocemos de hace mucho tiempo. Tenía una fantasía de ser superhéroe, vivía armado. Vino a buscar a sus dos hijos, los llevó de su madre y después volvió para cometer este quíntuple asesinato”, relató en medio de la conmoción Cristian, un vecino de la familia, al móvil de Aire de Santa Fe.
Un rato después, quien habló fue el propio hijo y hermano de tres de las víctimas, quien también hizo referencia a la situación previa de violencia que vivía Mariela en manos de Solís. “Dejó a mis sobrinos en algún lugar y vino para hacer toda esta locura. Tenía a toda mi familia amenazada de muerte. Mi mamá era muy cerrada y no nos decía nada para no asustarnos y que nosotros no reaccionáramos. Mi hermana lo había denunciado muchas veces, pero como él era guardiacárcel tenía contactos y las denuncias desaparecían”, relató, en medio de la indignación que lo embargaba.
Respecto al momento de los asesinatos, detalló que “entró a tres casas distintas para matar a todos. Además, le mandó a mi otro hermano un mensaje, que por suerte le llegó tarde y no vino. Sino, estaríamos hablando de otra víctima más. Después de matar a todos, se encerró en la pieza de mi hermana, hasta que se entregó".
Pasada la conmoción inicial, la preocupación se concentró, por algunas horas, en el estado de salud del único sobreviviente de la masacre desatada por el femicida: un menor de 17 años, sobrino de Mariela. Había sido trasladado al Hospital Cullen por las heridas causadas por los disparos. Un rato después, el Dr. Poletti, director del nosocomio, daba la primera buena noticia en una tarde de profundo dolor: el adolescente se encontraba fuera de peligro.
El fiscal Gonzalo Iglesias fue el primer funcionario judicial en hacerse presente en la escena de los crímenes: Solís se había entregado y, por el momento, no asumía la autoría de los crímenes. Además, Iglesias confirmó en conferencia de prensa lo que los vecinos y familiares ya habían anticipado: Mariela Noguera había denunciado previamente a su ex pareja. Como trabajadora del área de violencia de género de la Secretaría de Derechos Humanos, sabía que las amenazas de un potencial femicida pueden convertirse en realidad, y por ello había intentado recurrir a los mecanismos institucionales para protegerse.
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Un día más tarde de la masacre, habló desde el móvil de Aire de Santa Fe un amigo de Mariela, la última persona que habló con ella antes de su muerte. Ese 29 de diciembre, el joven se había presentado por la tarde de manera espontánea a declarar en la PDI. Contó que Mariela le había enviado un audio muy asustada y agitada, preguntándole si la podía buscar. La llamó inmediatamente y ella le contó que Solís había matado a su hija y yerno. En ese interín, Mariela llamó a su madre, quien le dijo que había escuchado disparos. Cuando intentó comunicarse nuevamente, su madre ya no la atendió.
“Al final, ella me cortó. Llegué a su casa y me encontré con todo esto. Mariela era una excelente persona, y a los más allegados nos había contado lo que era este tipo” enfatizó y refirió puntualmente que el 24 de diciembre Solís la había golpeado brutalmente.
La imputación
El domingo 31 de diciembre, la vereda de Tribunales fue el lugar donde se concentraron familiares de las víctimas, organizaciones feministas y compañeros de trabajo de Mariela, para esperar la audiencia imputativa de Facundo Solís. Fue acusado formalmente por un femicidio, cuatro femicidios vinculados y una tentativa de femicidio vinculado -el sobrino de Mariela resultó herido-. Así lo resolvió la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Sandra Valenti, a partir del pedido realizado por los fiscales de Homicidios Gonzalo Iglesias y Cristina Ferraro, y por la titular de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual, Mariela Jiménez.
La fiscal Ferraro remarcó a la prensa que el entonces imputado, al momento de ejecutar los asesinatos, estaba “en plenas facultades mentales, comprendía lo que estaba realizando y actuó con frialdad y planificación”.
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